Opinión Columna


Ya no hay pretextos


Publicación:28-02-2019
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Conscientes de que no es un problema que se vaya a resolver de la noche a la mañana vamos a exigir resultados porque ya no hay pretextos.

 

"Control que es precisamente una forma de reimplantar la esclavitud en el mundo moderno; no la esclavitud de las cadenas físicas, sino la esclavitud que es producto de la inseguridad, del miedo, del cansancio, y del sacrificio de la libertad".


Adolfo Christlieb Ibarrola


La inseguridad ha sido durante muchos años el principal y más creciente problema de nuestro país. Desde la más cercana, que afecta a la tranquilidad familiar y los espacios públicos, y hasta la de mayor impacto, que involucra gran infraestructura y tiene un gran poder corruptor, la inseguridad se ha convertido en un problema tan cotidiano que llegamos a perder la dimensión del problema, y la sensibilidad a todo el dolor que ha generado y genera.


Para intentar dar respuesta al mayor problema que tenemos, la propuesta del Gobierno Federal es la creación de la Guardia Nacional. El proyecto inicial fue militarizar desde la Constitución del país y evidentemente Acción Nacional se opuso, porque no representa un cambio sino formalizar una situación que debe ser temporal y excepcional; la propuesta inicial no sólo era más de lo mismo, era mucho más de lo mismo, como bien dijo Héctor Aguilar Camín, además de que no pasaba ningún control de derechos humanos, de federalismo o de profesionalismo policial y aun así, con ese esquema, Morena lo aprobó inicialmente en la Cámara de Diputados.


Sin embargo, en el Senado de la República hubo cambios sustanciales al dictamen y ellos representan una gran victoria de la sociedad civil, de la oposición y particularmente del PAN, que fue la fuerza política que desde el principio planteó su lista de irreductibles y prácticamente todos se lograron:
En primer y más importante lugar se logró que la Guardia Nacional tenga un mando 100% civil, eliminando la junta de jefes de Estado Mayor y el fuero militar.


Se logró la aprobación de controles institucionales mínimos en los que el Senado analizará y aprobará tanto la Estrategia Nacional de Seguridad Pública como los informes anuales de la Guardia Nacional.


Se logró establecer una temporalidad de 5 años de actuación, además del respeto al federalismo y a la autonomía estatal y municipal, haciendo explícita la coordinación y colaboración entre corporaciones. También, dentro del renglón del federalismo se logró que la intervención de la Guardia Nacional sea por petición de los gobiernos locales.


Otro punto irreductible que se logró modificar en el dictamen fue el establecimiento explícito del fortalecimiento de las policías, lo que garantiza que las Fuerzas Armadas no asuman permanentemente funciones de Seguridad Pública.


También se establecieron los mínimos que deben incluir las leyes secundarias como la Ley Nacional del Uso de la Fuerza o la Ley Nacional del Registro de Detenciones.


Estamos frente al primer caso del sexenio en el que la propuesta del Ejecutivo es enriquecida por la oposición y por todos los expertos y las organizaciones internacionales que señalaron los riesgos y los puntos débiles de la propuesta inicial.


Ya no hay pretextos; se construyó la mejor reforma posible y ahora sigue cambiar la realidad de inseguridad que tanto ha afectado a nuestro país. Fue un consenso que demuestra que sí se puede llegar a acuerdos cuando hay voluntad en todos los participantes y así como el Presidente declaró estar satisfecho con el resultado, Acción Nacional también se muestra positivo ante un dictamen que no militariza permanente al país, respeta el federalismo y los acuerdos internacionales suscritos en materia de derechos humanos.


Conscientes de que no es un problema que se vaya a resolver de la noche a la mañana vamos a exigir resultados porque ya no hay pretextos.


@MarkoCortes



« Redacción »
Marko Cortés Mendoza


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