Opinión Editorial


Unos quieren vivir y otros parecen que no


Publicación:19-03-2020

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Por obvias razones, el gobierno empezará a tomar medidas contundentes que obligará a la sociedad a adaptarse a las nuevas disposiciones

Como sociedad nuevoleonesa una parte de ella tocó fondo, se degradó a su nivel más crítico y pareciera que es su hábitat natural, en el que más se adaptan. Hablan otro idioma y oyen las recomendaciones en otro distinto. Esto del Coronavirus y su afectación a la salud y la vida de las personas es muchísimo más serio de lo que se piensa, se cree o se informa. 

Simplemente el domingo pasado en Italia se reportaron más de mil muertes a causa de esta pandemia. Sí, más de un millar en tan sólo 24 horas. No es un guión de una película de Hollywood sino la precuela de lo que podemos vivir en México sino tomamos con seriedad este hecho. 

Se nos vienen tiempos complicados, porque este gravísimo problema es como las aspas de un abanico que serán varios los efectos colaterales que traerá consigo, porque al girar una se moverán todas las aspas. Un efecto dominó que irá tumbando varios aspectos fundamentales para el desarrollo y vivir de la población. 

Uno de los fundamentales  el económico, al empezar a aumentar el número de contagios y al ser esta pandemia exponencial se incfrementará de manera alarmante los infectados.

 Por obvias razones, el gobierno empezará a tomar medidas contundentes que obligará a la sociedad a adaptarse a las nuevas disposiciones.

 Ya cancelaron clases en nivel básico y medio, algunas universidades se sumaron al paro clases dentro de las aulas, varios artistas dijeron no a sus conciertos y los pospusieron para otras fechas y ya se cerraron algunos pasajes turísticos. 

Todo esto con el firme propósito de evitar congregaciones masivas de gentes y evitar que el contagoo sea una gran área de oportunidad. Desafortunadamente una parte importante de la población no ha  madurado en su pensar  y tiene un grado de conciencia y responsabilidad muy ambiguo. No hacen caso a las recomendaciones de las autoridades y si a eso le agregamos que el Gobierno actuó de manera lenta tenemos como resultado una combinación de terror: negligencia e iresponsabilidad. 

El pasado fin de semana fuimos testigos del grado de incongruencia entre autoridad y ciudadanos. Por un lado, cancela y suspende clases y eventos públicos, pero por el otro se durmió en sus laureles y no fue firme al clausurar pasajes turísticos como La Presa de La Boca o hablar con dueños de bares, antros y casinos para que se cerrarán hasta nuevo aviso.

 No es cosa de risa, al contrario, muchas vidas están estuvieron expuestas en esos lugares. Pareciera que una de las recomendaciones fue que asistieran como si fuera la última vez, porque se ibaa acabar el mundo. Estos lugares estuvieron llenos a reventar, ojalá y ellos no formen parte de la estadísticas. 

Parece que la vida les vale un cacahuate y se arriesgan por nada cuando en los hospitales hay cientos de gentes con graves problemas de salud pidiendo por recuperarse de sus males y otros más, desahuciados quieren vivir.

 Unos no pueden y otros no quieren. 

Veamos el ejemplo del País de la bota y de los testimonios de gentes de allá que dicen que no tomaron en seriedad al Covid-19 y ahora están pagando las consecuencias. 

Ojalá y el gobierno federal y estatal tengan previstos un plan de rescate económico, porque ante esta crisis muchos negocios y empresas se verán seriamente afectados y lucharán para sobrevivir. 

La pandemia del Coronavirus es cosa seria, muy seria aunque algunos lo vean como cosa de risa.



« El Porvenir »
Efrén Jiménez Rodríguez

Efrén Jiménez Rodríguez


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