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Opinión Editorial


Revolución de Ayutla


Publicación:04-03-2019
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En el contexto histórico de los años 20s hasta los años 50s del siglo XIX, la situación política y social de los mexicanos era de una total inestabilidad de los gobiernos, ya fuese liberal, conservador, militar, donde figuraban personajes de origen insurgente, realistas y de la casta militar conservadora.

Después de los debates en el Congreso de 1824, donde los diputados acordaron definir la forma de gobierno federal, republicana y popular y el presidente en funciones, Valentín Gómez Farías, promulgó decretos en 1833, para promover reformas constitucionales liberales, la ofensiva conservadora representada por Antonio López de Santa Anna llegó a todas las instancias de gobierno por medio de disposiciones para cobrar impuestos, impuestos hasta por tener en casa un perro de mascota familiar y por cada ventana que tuviera la casa familiar.

La forma en que el presidente Santa Anna ejercía el poder, la frecuencia que acostumbraba entrar y salir de su puesto como presidente, la forma en que se reelegía en su puesto presidencial, sobre todo, cuando se ausentaba de su puesto por la intervención norteamericana en 1846-1847-1848, donde la presidencia no tenía un discurso patriótico para la defensa de la soberanía del país, todo ello, generó un malestar en los grupos políticos, la casta miliar liberal, la clase política liberal, entre los gobernadores, los presidentes municipales, diputados y senadores, sobre todo de ideas liberales, llegaron a la conclusión de organizar un movimiento revolucionario en Ayutla, pequeño pueblo de Ometepec, estado de Guerrero, donde redactaron el histórico PLAN DE AYUTLA el 1º de marzo de 1854.

Para algunos historiadores, el gobierno de Santa Anna se destacó por sus arbitrariedades, enemigo de las libertades públicas, la suspensión de las garantías individuales y, sobre todo, la pérdida de la mitad del territorio nacional a los Estados Unidos de América, mediante la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, por parte del Congreso de la Unión, bajo la influencia de Santa Anna, mientras se encontraba en el exilio en Colombia, tratado en el cual México cedió los estados de Alta California y Nuevo México, lo que hoy comprende los estados de California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming, que por esta “adquisición” territorial el gobierno norteamericano ofreció pagar a México la cantidad de 15 millones de dólares. Previamente, recordar la separación de Texas de México,durante los años 30s, por colonos americanos, declarándose república tejana, mientras legalizaban su independencia e incorporación a los Estados Unidos de América. Su extensión geográfica hay que sumarla a la de California y Nuevo México.

El líder histórico del Plan de Ayutla es el general Juan Álvarez, quien además de organizar a militares y personajes políticos de formación liberal y patriótica,  demostró en la práctica ser un promotor de la reforma agraria y de los indios al manifestar su voluntad de “darles un pedazo de tierra para que la cultiven y vivan de ella”, además demandaba de las autoridades promover la educación entre las comunidades de la sierra, el campo y la ciudad.

El documento histórico Plan de Ayutla, contiene las bases de lo que será la obra jurídica, política y educativa del licenciado Benito Juárez, Melchor Ocampo y Ponciano Arriaga, cuyo contenido es el siguiente:

1.   Se desconoce al gobierno de Antonio López de Santa Anna.

2.   Establece la forma de nombrar un Presidente de la República interino.

3.   Dispone que el Presidente interino tenga amplias facultades para atender la seguridad e independencia de la nación.

4.   Expone la forma en que se formulará el Estatuto de cada estado que apruebe el Plan, sobre la base del reconocimiento de que la nación es y será siempre una sola, indivisible e independiente.

5.   Dispone que a los 15 días de haber tomado posesión, el Presidente interino convocará al Congreso Extraordinario con el objeto de constituir a la nación bajo la forma de República Representativa y Popular y evaluar las actividades del Presidente Interino.

6.   Dispone la conservación del ejército, reconociendo que es el apoyo del orden y de las garantías sociales.

7.   Se derogan las leyes sobre gabelas, impuestas a los pueblos, así como las que se refieren a sorteos y pasaportes.

8.   Declara que todo el que se oponga al Plan será tratado como enemigo de la independencia nacional.

9.   Invita a Nicolás Bravo, a Juan Álvarez y a Tomás Moreno, para que se pongan al frente de las fuerzas libertarias y sostengan el Plan de Ayutla, haciéndole las reformas administrativas que crean conveniente en bien de la nación.

Este documento histórico sentó las bases del movimiento liberal que habría de continuar en el Congreso Constituyente de 1857, la discusión en torno al contenido de las libertades individuales amparadas y aprobadas en la Constitución Liberal de 1857 y ante la negativa conservadora de reconocerla y emplear la violencia para impedir su vigencia, el Partido Liberal y el gobierno juarista, respondieron con los mismos procedimientos  en el contexto de la Guerra de Reforma o Guerra de los Tres Años, así como en la organización del pueblo para combatir a los conservadores nacionales, sus estructuras militares, de la iglesia católica y las tropas francesas invasoras, que llegaron después, junto con la pretensión de hacer de México parte del imperio francés. Todos éstos fueron derrotados por el pueblo mexicano, su ejército liberal, su gobierno republicano y liberal, enemigos del México Independiente, derrotados en las ilustres batallas de Puebla y Querétaro en mayo de 1867.

Recordar la Revolución de Ayutla es un ejercicio vivificante para nuestra memoria histórica, un reconocimiento de cómo en los momentos más cruciales del país, surgen personajes, personas, inspiradas por ideales con una clara visión, a veces pragmática, otras idealista, de lo que está bien y está mal en la conducción del país, y de cómo tener el coraje, firmeza, voluntad y capacidad de liderazgo para salir adelante en contra de los distintos enemigos que han puesto en predicamento la emancipación, soberanía y libertad del pueblo de México.



« Redacción »
Arturo Delgado Moya

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