Opinión Editorial


Refranes de muertos para vivos


Publicación:03-11-2022
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Para los mexicanos, la muerte es una mezcla de lo sagrado y lo profano; ante el misterio, es objeto de fiesta, de juego, de diversión

La festividad del Día de Muertos y de Los Santos Difuntos es de las más bellas en la cultura mexicana, por algo desde el 2003 la UNESCO reconoce esta tradición como obra maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. 

Para los mexicanos, la muerte es una mezcla de lo sagrado y lo profano; ante el misterio, es objeto de fiesta, de juego, de diversión. Estamos llenos de refranes, canciones y expresiones que reflejan este humor y temor. 

Algunos protagonistas de nuestra realidad mexicana parecen ser los inspiradores de estos textos alusivos a la muerte.

Para Andrés Manuel López Obrador: “uno propone, dios dispone, llega la muerte (AMLO) y todo lo descompone”; “sobre mi cadáver...". “¡asústame panteón!"; “la muerte siempre es traidora: no dice ni el día ni la hora”; “a mi la muerte me pela los dientes”; “hierba mala nunca muere”; “el pez por la boca muere”; “la muerte a nadie perdona”.

También AMLO nos dedica “La Calaca” de Amparo Ochoa: “Mucho cuidado señores/ Porque la muerte anda lista/ En el Panteón de Dolores/Ya nos tiene una pocita/ Para los compositores/Y uno que otro periodista/Licenciados y doctores/Todos están en la lista”.

A AMLO y su relación con Manuel Bartlett o con Claudia Sheinbaum: “Amor eterno e inolvidable”.

Para Las corcholatas y quienes andan en campaña: “El muerto al pozo y el vivo al gozo”; “sobre el muerto las coronas"; “el muerto a la sepultura y el vivo a la travesura”; “cuando te toca, aunque te quites y cuando no, aunque te pongas”; “matrimonio y mortaja del cielo bajan”.

El PRI-MOR: "Hasta que la muerte los separe"; “el muerto y el arrimado a los tres días apestan"; “no andaba muerto, andaba de parranda”; “la muerte es flaca y no han de poder conmigo”; “más vale que digan aquí corrió, que aquí murió”; “el que por su gusto muere hasta la muerte le sabe”; “buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte”.

El Ejército: "A mí que ni me cuelguen ese muertito"; “de gordos y glotones están llenos los panteones”; “no hay que cargar con el muerto”; “donde lloran está el muerto”.

PEMEX: “A mí no me asustan con el petate del muerto”; “de aquí a cien años todos seremos pelones”; “se hace pesado el muerto cuando sienten que lo cargan”; “ya se lo llevó la flaca, la huesuda, la catrina, ya colgó los tenis, ya estiró la pata”; “más vale morir de pie, que vivir de rodillas”; “si me han de matar mañana, que me maten de una vez”; “se lo llevó la huesuda”; “el miedo no anda en burro”; “cáete, cadáver”.

El Congreso: "Cuando el tecolote canta, el indio muere”; “después de ahogado el niño, tapan el pozo"; “al diablo la muerte mientras la vida nos dure”; “el que a hierro mata, a hierro muere".

Cárteles mexicanos: “no vale nada la vida, la vida no vale nada, comienza siempre llorando y así llorando se acaba”; “al fin que para morir nacimos”; “se me subió el muerto”; “nadie sale vivo de esta vida”.

Otro muerto, otro muerto/ Qué más da/ Si está muerto, que lo entierren y ya está/ Otro muerto, pero no es sin ton ni son/ De momento se acabó la discusión/ Yo no sé, ni quiero/ De las razones que dan derecho a matar/ Pero deben serlo/ Porque el que muere/ No vive más, no vive más (de Mecano, Otro Muerto).

Para Adán Augusto: «le canté de noche, le canté de día, condenada parca, cómo se movía…y yo le dije sonriendo que cantando me encontró, con el arpa y la jarana y de mi se enamoró» (de Los Folkoristas, El Coco).

Más allá de la broma o ironía, recordamos a las personas fallecidas por el COVID; a las mujeres víctimas de feminicidio; a los periodistas fallecidos cumpliendo su trabajo; a los niños que han muerto por falta de tratamientos médicos oportunos; a los migrantes que han fallecido en la frontera sur de Estados Unidos; a los jóvenes que han muerto por sobredosis de droga ante la falta de programas de apoyo; a los 43 estudiantes de Ayotzinapa; y a los muchos que han fallecido esperando justicia.

«Me quitaron la vida, me la arrebataron. / Terminaron los sueños, aquella ilusión. / Desde aquí en el cielo, donde estamos los muertos, / ya no llores te pido en esta canción. / Lo que quiero decir es que la vida vale, / porque la vida vale, hay que vivir. / En cualquier instante, cuando menos los esperes, / así de vil y salvaje, todo llega a su fin» (de Natalia Lafourcade “Que la vida vale”)

Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com



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