Opinión Columna
No creen en el Coronavirus
Publicación:07-08-2021
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No somos brujos, ni tenemos bolita mágica, pero puede apostar doble contra sencillo que éste fin de semana
No somos brujos, ni tenemos bolita mágica, pero puede apostar doble contra sencillo que éste fin de semana habrá de dispararse la movilidad igual o más que los fines de semana pasado.
Y, es que como dicen las autoridades responsables de Salud, un grueso número de personas no cree en el Coronavirus aún y a parte buscará aprovechar antes de las restricciones.
Por lo que en muchos de los casos, es hasta frecuente que la gente se comente y se corra la voz en el sentido de: Vamos a aprovechar antes de que cierren todo y así parece ser.
De lo contrario cómo se explica las largas filas al sur de Monterrey por la Carretera Nacional y las aglomeraciones en muchos de los parajes y zonas turísticas familiares de aquellos rumbos.
Y, que éste sábado y domingo, antes del lunes próximo en que toman vigencia las nuevas restricciones dictadas por Salud estatal, se repitan los ''atorones'' viales de ida y venida a Monterrey.
Por lo que desde luego será un termómetro del sentir y ''despreocupación'' de muchos de los paseantes que continúan toreando el virus que ayer tuvo la cantidad más alta de contagios en el país.
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Quién sabe que determinen las autoridades estatales con eso del regreso presencial a las aulas, pero en la polémica desatada del tema, cada quien externa sus razones de peso para ir o no ir a las aulas.
Cada quien en su sano juicio, puede sostener las razones por las que hay que ver como siguen los contagios del Covid-19 para cuando se lleguen las fechas y otros urgen decretar su inicio a la de ya.
Por lo que hasta en cierta forma, se torna por demás que polémico el tema tras el desarrollo de las clases virtuales desde el inicio de la Pandemia y la vulnerabilidad de los sectores que se relacionan.
Y, que así como hay quienes prefieren las clases a distancia dados los contagios, hay quienes urgen el desarrollo presencial, argumentando a la vez, también efectos sociales y de salud por el encierro.
A pesar de las diferentes versiones y que aún se le anda midiendo el agua a los tamales, habrá que ver que se determina en unas semanas más o días, como quiera verlo, porque no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla.
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Con una ocupación hospitalaria que araña el 90 por ciento de los hospitales de la localidad, Nuevo León se coloca de nueva cuenta en Semáforo Rojo.
Lo anterior, según las autoridades a nivel nacional, y que traducido al castellano quiere decir que estamos en riesgo máximo de contagios por Covid-19.
Por lo que ya con esa clasificación por parte de las autoridades federales de ayer noche, habrá que ver que se determina o se agrega a las restricciones.
Sobre todo, no porque se sancione más o se multe a más negocios y establecimiento, habrán de frenarse como por arte de magia los padecimientos reportados.
Y, que de acuerdo a la experiencia de las dos olas más, habrá que ver qué se hizo mal o qué se dejó de hacer, como para que los hospitales estén a punto del colapso.
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Pero caso curioso, no se necesita ir tan lejos como para atestiguar el desorden y las aglomeraciones como en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey a lo largo de las llamadas olas del Coronavirus.
En la primera ola, ni la segunda y ahora en la tercera parece no haber poder humano que pueda meter freno a las constantes restricciones o medidas correctivas para evitar la propagación de la pandemia.
El asunto, asusta a cualquiera, pues entre los puesteros no existe la sana distancia, ni el uso del gel, ni los sanitizantes como se exige al comercio formal bajo la amenaza o cumples, te sancionan o te cierran.
Y, que si hay un lugar del que no se tiene reporte de visita de inspectores de Salud es propiamente en entre el ambulantaje de Colegio Civil y sus alrededores, a lo largo y lo ancho de las calles que son su dominio.
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Y, para quien dude que el Coronavirus no es más que preocupante, vale darle una vuelta a los alrededores de los hospitales locales.
Sobre todo, aquellos puentes, paradas del transporte o cualquier sombrita, como dicen los familiares de los enfermos, que sirven para resguardarse.
La situación que se vive en las afueras de los hospitales también es muy precaria, con personas recostadas en el suelo o sobre cartones.
Y, que tienen en Nuevo León ante un importante reto de combate, que deja la entidad muy mal sentado por el riesgo epidemiológico.
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