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Opinión Editorial


Nieves Mogas Acosta


Publicación:22-10-2021
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Nieves ayuda a caminar a quienes no pueden hacerlo. Nieves les da piernas, alimento, atención, amor

Hay quienes dedican su vida a acumular prebendas económicas y después se sientan a ver la televisión como si nada pasara en el mundo, y hay quienes hacen a un lado la vida cómoda, de oropeles y bisutería, para dedicarse a favorecer a las personas que no cuentan con recursos para vivir con dignidad y a quienes por el infortunio padecen alguna discapacidad.  

      Cuando se tiende a hacer el bien no hay obstáculos que lo impidan ni barreras que no sean vencidas, porque no se trata de un fin de lucro sino de mostrar el rostro bello de la solidaridad. Y una de esas personas, excepción a la regla, en la señora Nieves Mogas Acosta, quien se ha dedicado desde hace 35 años a ayudar a las personas con discapacidad

Nieves lo hace no por afán de reflectores, sino por servir verdaderamente a las personas que por azares del destino sufren afecciones en su capacidad motriz. Por lo general instituciones públicas atienden a personas mayores o adultas con discapacidad, pero no a los jóvenes. Y ese fue el objetivo de Nieves Mogas. Por eso fundó Retos ABP, que ha atendido a muchísimas personas desde su fundación.  

Es un caso particular. Nieves fue empresaria, empezó de cero y logró desarrollar una gran empresa de alcances nacionales e internacionales, en compañía de su familia. De Acabados Acrílicos, una modesta empresa, evolucionó a Grandmark, una compañía que daba trabajo a 600 personas. Con las utilidades, Nieves podría darse la gran vida. Pero no. Eso no. Su espíritu inquieto y caritativo la llevó a mirar a donde no se mira, a escuchar lo que no se escucha y a plantar la semilla del árbol de la generosidad.  

Nieves ayuda a caminar a quienes no pueden hacerlo. Nieves les da piernas, alimento, atención, amor. En una sociedad que cierra los ojos para no ver lo que está fuera de su comodidad, Nieves los abre para ver a quien requiere una mano de ayuda. Y por eso busca, pregunta, indaga, visita a quien pueda colaborar con ella, a colaborar con las personas con discapacidad. Lo que pide no es para ella, es para quienes requieren un poco de a los que muchos les sobra. 

“Le agregaría a nuestro carácter”, dice Nieves, “que tenemos muy firme y muy hecho a nuestro ser, algo muy hermoso y muy importante: la sensibilidad para las personas con discapacidad. Yo siento que los regiomontanos somos gente que vemos hacia los demás. Vamos bien, pero falta, necesitamos a todos. Yo creo que eso es algo que en las familias debemos enseñar a nuestros hijos, a nuestros nietos: preocuparse por los demás”.  

Impulsada por su espíritu bienhechor, por sus beneficiarios ha hecho cosas que se antojan imposibles. Llevó a una chica a saludar al Papa a pesar de las fuertes medidas de seguridad, llevó a todos sus beneficiarios a conocer Chiapas ayudada en los movimientos por un grupo de soldados, los pasó a Laredo Texas sin que ninguno tuviera pasaporte.  

Si bien las instituciones de gobierno la han apoyado, Nieves espera que siga así a pesar de los cambios que impiden a las empresas ayudar mediante deducción de impuestos. Pero sí hay algo que la molesta y que los diferentes gobiernos de Monterrey no han hecho: arreglar las banquetas. Así como están son un calvario para la persona que tiene necesidad de moverse en silla de ruedas. Tienen que arreglarse, dice Nieves. Y ese es un reto para Retos ABP.   



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