Opinión Editorial


Morena, morenita mía


Publicación:05-08-2022
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El proyecto partidista de Andrés Manuel López Obrador, por el cual llegó a la Presidencia de la República, en Nuevo León ha descarrilado sus vagones

De ver y no creer. El proyecto partidista de Andrés Manuel López Obrador, por el cual llegó a la Presidencia de la República, en Nuevo León ha descarrilado sus vagones sin remedio alguno. La hazaña lograda por el ahora Presidente, al fundar el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, se ha convertido en una caricatura de horror.

El proceso de renovación de consejeros, de los cuales saldrá el nuevo dirigente estatal, realizado el domingo pasado, estuvo plagado de anomalías, traducidas en acarreos, firmas apócrifas, peleas, desorganización general, al viejo estilo. Y cómo no iba a resultar así si quienes promovieron la participación de votantes, pertenecen a esa vieja escuela. Abel Guerra accionó sus triquiñuelas. Y obtuvo la mayoría de los consejeros. 

Ahora el partido está en manos de quienes están distantes del partido Morena, que no tienen nada en común y se manejan con coacciones, presiones y sobornos. Es más, quienes obtuvieron la mayoría no comparten ni siquiera un artículo de los principios de Morena y menos comparten las acciones del Presidente.

Mario Delgado, el dirigente nacional de Morena, estaba comprometido con el clan Abel Guerra. Operó desde lo oscuro para que Clara Luz Flores fuera la candidata a la gubernatura en las pasadas elecciones. Y no ganó. Entonces Delgado estaba comprometido a compensar los esfuerzos y dio todas las ventajas al matrimonio siniestro para apoderarse del partido en Nuevo León. Y lo lograron. Ahora Morena pertenece a personas que no son de Morena.   

      Rogelio González, fundador de Morena en Nuevo León, explica la situación en un tono triste: “Se inició la Cuarta Transformación de la cual mucho se había hablado y obviamente el brazo armado de convicciones y recursos humanos lo era políticamente MORENA, pero resultó que no fue así, porque más que pagar un precio por los apoyos recibidos, se les hizo entrega a los agregados y oportunistas miembros de todos los otros partidos, prácticamente todo el aparato gubernamental y por añadidura del instrumento político de MORENA, se apropió una Polensky que descuajaringó al partido, y realizó toda suerte de artimañas para desembocar en una ilegítima intervención del INE y del TRIFE para legalizar una dirigencia nacional encabezada por Mario Delgado Carrillo que culminó las labores de zapa para hacer irreconocible al MORENA de los tiempos y propósitos originales”. 

      Y ahora la delegada consejera, con titularidad de dirigente estatal, podría salir de una tercia infumable: Gloria Treviño, ex tesorera de Apodaca; Julia Espinosa de los Monteros, ex diputada por Morena; Anylú Bendición, actual diputada por Morena. Todas ellas son afines al clan Guerra-Flores. Cualquiera de ellas, si queda alguna, hará lo que Guerra les diga, sin condiciones ni reparos. Y conociendo a Abel Guerra, ya sabemos lo que hará: tirar lodo a la democracia.  

Y todo eso, si no con la complacencia de Andrés Manuel López Obrador, sí con su visto bueno. Podrá decir que su investidura no le permite intervenir en procesos partidistas. Podrá argüir que Mario Delgado hizo su trabajo. Pero López Obrador no podrá colocar a Morena como una verdadera opción entre el electorado de Nuevo León. Tendrá votos en procesos electorales pero serán comprados. Y no podrá competir ante el avance de Movimiento Ciudadano. 



« Arnulfo Vigil »