Banner de aplicaciones

Opinión Editorial


La ubicuidad de la escasez


Publicación:28-04-2021
version androidversion iphone

++--

Otra vez México dio un paso atrás cancelando hace unos meses lo que hubiera sido el proyecto de desalinización más grande de América Latina

Entre todos los videos que recibo a diario, muchos de ellos con sesgo político, acreditadas críticas a las erradas decisiones del gobierno y justificadas exhortaciones al voto útil, recibí uno sobre la nueva zona económica del reino de Arabia Saudita llamada NEOM.  

La zona de negocios NEOM estará ubicada en el noroeste de Arabia Saudita colindando con el mar Rojo, Egipto y Jordania.  Esa utópica ciudad futurista y sustentable albergará a un millón de habitantes, no tendrá calles ni autos, utilizará 100% energías limpias y su inversión estimada será de USD$500 millardos.  

Quizás lo más sobresaliente de dicho proyecto es que operará como una región autónoma del reino petrolero; con su propio sistema judicial, leyes laborales, sistema tributario y modelo de gobierno. Veremos si las reformas económicas y sociales logran proyectar a NEOM como un polo económico y financiero que atraiga inversión extranjera directa y cumpla con su objetivo de contribuir con USD$48 millardos y generar 380,000 empleos para el año 2030. 

Ahora bien, como NEOM pretende competir contra Dubái, forzosamente tendrá que generar la confianza de ser verdaderamente independiente de la absolutista monarquía islámica. Si esa región autónoma añora convertirse en el Silicon Valley del Medio Oriente, quizás tenga que hacer algo más que generar confianza a la inversión y ahí es donde entra la parte sustentable.

Hablando de sustentabilidad, Arabia Saudita es uno de los 17 países en el mundo que no tiene ningún río permanente y obtiene el 50% de su agua dulce a través de desalinización del golfo Pérsico o el mar Rojo.  Así es, el estrés hídrico del reino lo ha convertido, con sus 27 plantas, en el mayor productor de agua dulce, entre 173 países, a partir de agua de mar, una quinta parte del total mundial. 

Pues bien, la desalinización llegó para quedarse, pero representa un problema dual: la enorme cantidad de energía y emisión de CO2 en su proceso y, la salmuera resultante que normalmente se vierte al mar matando especies marinas por el exceso de cloruro de sodio. En cuanto al proceso de extracción del agua, básicamente existen dos maneras: evaporación con destilación, como un alambique, u osmosis inversa donde poros microscópicos permiten, bajo presión, el paso de moléculas de agua dejando lo demás atrás.

Como dato al margen, aunque EUA tiene la cuarta mayor reserva de agua dulce del mundo, es el segundo mayor desalinizador. Brasil es el país con la mayor cantidad de agua dulce en la tierra con el doble de cualquiera de los siguientes tres: Canadá, Rusia y EUA. México, en cambio, ocupa el lugar 25 del planeta con solo el 5% del vital líquido que tiene Brasil.

Volviendo al rubro sustentable de NEOM, un proyecto ecológico diseñado por la Universidad de Cranfield en el Reino Unido, incluye un domo de acero y vidrio de 25 metros de altura que cubre una caldera subterránea con la misma profundidad. El agua de mar se precalienta en acueductos de vidrio que originan en el mar y se sobrecalienta al llegar a la caldera por la radiación solar concentrada por un conjunto de espejos parabólicos. El vapor de agua es bombeado por ductos donde llega condensado a enormes tanques de almacenamiento. Todo el proceso es 100% sustentable. Ahora bien, en cuanto a la salmuera, el plan incluye separar los distintos minerales para comercializarlos y no tener que verterlos de nuevo al mar.

Si lo anterior se logra, el agua desalinizada no solo permitirá hacer de NEOM un oasis sustentable en una región donde la ubicuidad de la escasez del agua es la norma, sino que atraerá a osados pioneros emprendedores a estampar su mano en el suelo del Silicon Valley de Medio Oriente.

Francamente me parece fascinante que el reino de Arabia Saudita tenga la visión y la humildad para ceder parte de su territorio a una región autónoma, algo parecido a lo que hasta hoy es Hong Kong para China, un país con dos sistemas.  Es igualmente esperanzador que inviertan sus menguantes y altamente contaminantes recursos petroleros en una ciudad sustentable, y más aún que su apuesta la hagan antes de que el destino los alcance.

Mientras son peras o manzanas, otra vez México dio un paso atrás cancelando hace unos meses en Playas de Rosarito, por motivos ideológicos, lo que hubiera sido el proyecto de desalinización más grande de América Latina. A veces me pregunto qué tendrá que pasar en el país para para que finalmente cuente con un “pastor” que verdaderamente bregue inteligentemente por el bien común y la universalidad de los bienes. Caray, haciendo una analogía y sin afán de denostar, si no se puede guiar a las ovejas o al menos ser como mastín que ayuda a cuidar de ellas, habría que permitir que alguien más lo hiciera.



« Eugenio José Reyes Guzmán »