Opinión Editorial
La Semana Santa, entre el Sol y la Luna
Publicación:08-04-2026
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En el primer Concilio de Nicea (325) se inició la institucionalización del cristianismo
La Semana Santa es la celebración más importante del mundo cristiano y expone el sacrificio de Jesús de Nazareth definiendo la fundación del cristianismo. La llegada del Mesías, el Hijo del Padre, enviado para redimir y rescatar a los seres humanos, cumpliéndose así las expectativas mesiánicas del pueblo judío, aunque no todos se sintieron convocados. La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén se transformó en un conflicto con los estamentos de poder religioso que se vieron seriamente cuestionados por Jesús, quien expulsó a los mercaderes del Templo, llamó a la desobediencia contra los grupos de poder. Eludió la trampa que le pusieron cuando le preguntan si pagan los tributos mostrándole una moneda romana: "Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios, lo que es de Dios", generando así una respuesta basada en la conciencia del interlocutor.
En el primer Concilio de Nicea (325) se inició la institucionalización del cristianismo. "Comenzó como un sindicato de pobres y se transformó en una corporación de ricos": reclaman los escépticos.
El Concilio decidió que el Domingo de Resurrección debía coincidir con la primera Luna Llena, después del Equinoccio de Primavera (21 de marzo) y no debe coincidir con el Pesaj (la Pascua Judía). Esa es la razón por la cual siempre se da entre el 22 de marzo y el 25 de abril. La estrategia está muy vinculada con los cultos solares y lunares precristianos. Las estrategias de conversión del cristianismo llevaron a la coincidencia con las celebraciones lunares y solares, desarrollándose en muchos grupos indígenas un culto a Cristo-Sol y Luna se transforma en una identidad vinculada a la fertilidad, santas femeninas y cuestiones similares. Carnaval se celebra en la segunda luna llena después del solsticio de invierno y Semana Santa la tercera luna llena.
Los centros turísticos están llenos y los templos reciben a muchos que "no van a misa los domingos". Algunos tienen la fantasía de que los turistas son ateos y no les interesa lo religioso, proclamando la "Muerte de Dios". En una sociedad capitalista, donde la inmensa mayoría vive de su salario, los pocos días de ocio que se pueden compartir con sus familias son las "vacaciones de primavera", como los estados laicos han renombrado a la Semana Santa. En la ultra laica República Oriental del Uruguay le llaman Semana del Turismo.
Hay quienes pregonan el fin de lo religioso, en realidad lo que estamos viviendo es una reformulación de lo religioso, efectivamente se incrementan agnósticos y ateos, aunque podríamos preguntarnos si siempre existieron y no se atrevían a decirlo, pero aumentan más aún los evangélicos quienes se exigen un cumplimiento riguroso de los preceptos bíblicos. Lo que está en crisis es el sacramentalismo, la falsa conciencia de que cumpliendo con los "requisitos" institucionales la "Salvación está asegurada". Los sacerdotes se quedan sin feligreses, porque son previsibles y los feligreses necesitan un manejo de lo sagrado para afrontar aquello sobre lo que no tienen respuesta. San Judas Tadeo es un éxito y reúne multitudes todos los días 28 del mes, parece que las personas recurren a Dios, cuando "lo necesitan".
La Semana Santa se festeja una vez al año, en una articulación entre ciclos solares y lunares, los creyentes recurren a lo sagrado cuando necesitan respuestas.
« Elio Masferrer Kan »



