Opinión Editorial


La guerra de los videoescándalos


Publicación:24-08-2020
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El caso Lozoya ha servido para que el presidente Andrés Manuel López Obrador, corrobore de qué manera la mafia del poder operaba.

El caso Lozoya  ha servido para que el presidente Andrés Manuel López Obrador, corrobore de qué manera la mafia del poder operaba, saqueando al erario público y empobreciendo a los ciudadanos mexicanos. El video de los panistas recibiendo millones de pesos en el Senado de la República, es claramente evidente en cuanto a la forma en que operaban estas mafias de políticos corruptos.

Justo cuando el presidente estaba realmente convenciéndonos con base a evidencia, de este mecanismoinstitucional de corrupción, viene el videoescándalo de su hermano y un funcionario de la 4T. Este último  acababa de ser promovido en las mañaneras de coordinador nacional de Protección Civil a un puesto muy importante para la compra y distribución de medicamentos. Cuando se dio este anuncio de la promoción del funcionario, se recalcó de lo excelente que es su trabajo en el ámbito público; pero la vida nos da sorpresas, y unos días despuésviene el videoescándalo donde ese súper funcionario de la 4T aparece entregando, al hermano del presidente,  fajos y fajos de billetes que había recolectado para una campaña.

Cuando se ventiló el tema en la mañanera, el presidente realmente no se escandalizó tanto del asunto, más bien lo justificó, señalando que no se pueden comparar dos millones de pesos con lo que robaron Lozoya y su pandilla, en donde en sólo una transacción corrupta dañaron al erario con más de 200 millones de dólares. En esta comparación, realmente qué son dos milloncillos de pesos: ¡pura morralla!

Hasta la esposa del presidente intentóminimizar el hecho señalando que nuestros héroes de la historia, también recibían dinero para la causa ya fuera esta independentista o revolucionaria, ya que como podemos recordar, siguiendo esta lógica maquiavélica: el fin justifica los medios. ¿Por qué se escandalizan tanto?,  hasta Madero participaba de operaciones financieras parecidas, también los Flores Magón; qué importa si las  aportaciones que aparecen en el video actual no se reportaron al SAT o al INE, eso es lo de menos, simples nimiedades de los conservadores.

Los humanos somos seres ilusos, requerimos tener ilusiones que nos motiven, que nos permitan seguir adelante. AMLO lo sabe bien y por ello nos vendió la idea, durante años, de que su movimiento social representaba la esperanza de México. Se presentó ante el pueblo como un paladín anticorrupción, pero en ese entramado discursivo, salta René Bejarano con sus ligas amarrando los fajos de dinero que le diera el constructor Carlos Ahumada. Ese fue el primer aviso, ocurrió en el 2004 pero no lo escuchamos. Quisimos creer que estos personajes del PRD habían actuado solos, sin el consentimiento de su jefe: AMLO.

Cuanta ingenuidad, era obvio que esta práctica de recolectar dinero era antigua y necesaria, o de qué se mantenía el movimiento y su líder, que solo se dedicó a la política por años, viviendo cómodamente y sin pagar impuestos ante las aportaciones recibidas. Allí está el video que confirma esta práctica deshonesta.

Obviamente si se compara este video escándalo con el del PAN y del PRI, simplemente no es posible este ejercicio de comparación, lo que hicieron los priistas y panistas son ligas mayores, una traición grave a la patria y a su erario público, una burla para los ciudadanos mexicanos. ¿Cómo es posible que estos delincuentes de cuello blanco se instalaran en los espacios de poder y les hayamos permitido expoliarnos de manera sistemática a cambio del ejercicio degobernarnos?

Es cierto lo que dice AMLO, que él es poquitero, que sí tomaban dinero pero poquito, como diría el exalcalde de San Blás, Nayarit, “Layin”: “sí robé pero poquito…”. O como diría el célebre gobernador de Nuevo León, a propósito de sus gastos comparados con el gobierno anterior: “¡Les salí barato, raza!”. No es que queramos pensar mal, pero basando nuestro sospechosismo en evidencias de video, es muy probable que esa célebre sentencia que dice: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, también se aplique a nuestro presidente constitucional.

Este punto es lo grave del asunto, no importa si son dos milloncillos o 40, lo que realmente es relevante, es que AMLO nos ha mentido con respecto a su incorruptibilidad, y no hay manera de que pueda negarlo. Claro que va a actuar como lo hizo con el caso Bejarano, aludir que todo lo que hicieron los implicados fue por iniciativa propia y que él nunca dio una orden para que esto ocurriera.

Esta estratagema de echar la culpa a los demás toda vez que sea posible, ya la conocemos, lovimos con claridad recientemente en el caso de la liberación del hijo del Chapo, primero echó la culpa a Durazo, y luego a un teniente del ejército que fue quien, supuestamente, dio la orden, hasta mencionó el nombre de este elemento que sólo cumplió ordenes, pero que nos trataron de hacer creer que este militar se había anticipado, se mandó solo  y no previó las consecuencias del operativo.

Tiene razón el presidente cuando asegura que él no escomo los otros gobernantes, los del PRI y los del PAN, pero también los del Partido Verde, el PRD, Nueva Alianza (en su momento), y Movimiento Ciudadano, unos psicópatas delincuentes, rateros, capaces de crear redes de corrupción y delinquir de manera organizada.

Eneste sentido AMLO no pertenece a las grandes ligas de los políticos corruptos mexicanos, especialmente del PRI y PAN, pero nos ha decepcionado profundamente, porque ya no podemos creerle que él no está involucrado o lo ha estado en actos de corrupción o  deshonestidad, moviendo millones de pesos a escondidas.

El videoescándalo del hermano del presidente representa la corroboración de que toda la clase política mexicana es igual, que todos(as), son corruptos, y que los ciudadanos estamos ante el final de la esperanza que representó el movimiento de Morena.

La esencia de la clase política mexicana es la corrupción, hay algunos políticos delincuentes de alto impacto, y hay “corruptitos”, el presidente asegura pertenecer a estos últimos. Ese es nuestro sino como mexicanos(as), elegir que nos gobiernen las grandes ratas o los ratoncitos, los grandes psicópatas o los ladroncillos, los capos corruptos de la política o simples aprendices corrupto-arrepentidos.

Con los videoescándalos, la clase política mexicana se nos ha mostrado como lo que es: una clase dirigente inmunda, donde hay gradaciones; en un extremo de la curva tenemos a los priistas y panistas corruptos, sigue la media con los demás partidos políticos y, en el otro extremo, los más timoratos en el arte de la corrupción: los morenistas.

Con una catástrofe sanitaria en curso, una guerra del narco cuya violencia no cesa, una profunda crisis económica en ciernes, y una clase dirigente moralmente podrida, nos preguntamos con profunda preocupación: ¿qué sigue para México?




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Arturo Delgado Moya

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