Opinión Editorial


La educación en tiempos de Covid-19


Publicación:14-01-2022
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Aun en esta contingencia, la educación se puede trabajar en las aulas de las escuelas, pero hay que invertirle tiempo, recursos, voluntad y sentido común

Desafortunadas, muy desafortunadas fueron las declaraciones del gobernador Samuel García al referir que se han perdido dos años de educación, como si los maestros del estado hayan pasado esos dos años en vacaciones gozando de su sueldo, que por cierto no es mucho. 

Los maestros han realizado sus trabajo a pesar de las dificultades derivadas de la peor pandemia del siglo, el Covid-19. Muchos de ellos tuvieron que ponerse al día en términos de comunicación virtual para que los alumnos no dejaran de aprender.

Por ejemplo, el Conalep desarrolló todo un sistema que comprende plataformas, programas, métodos para que tanto los maestros como los alumnos se adaptaran a la nueva realidad, no sólo tecnológica sino de salud. Y por eso Conalep Nuevo León, dirigida por el maestro Roel Guajardo Cantú, recibió varios premios, reconocimientos y lauros. Cuestión que, por infortunio de la política, se ha perdido en el Conalep de Samuel García, a cargo de un empresario de la educación.

Enfrentar la nueva amenaza de la variante del Covid-19 requiere de todas las estrategias posibles en varias áreas de la administración pública. Esto exige visión y sensibilidad de la autoridad, sobre todo en la educción, pues es la actividad que involucra el mayor número de personas y por lo que significa para el desarrollo del país y del estado.

     Sí, las escuelas deben abrirse y ofrecer el servicio educativo a las niñas, niños y jóvenes del estado. Pero hay que proporcionar las condiciones para que sean espacios seguros para toda la comunidad educativa. Y aquí el gobernador tiene una enorme responsabilidad.

Tiene que consensar, hablar, dialogar, platicar, incluir. No decretar, imponer, castigar, amenazar. Vivimos en una sociedad democrática que ha costado mucho construirla, no se puede acabar con ella por el designio de una persona. Y menos en cuanto a educación, que es el área de gobierno que más atención debe tener. Y presupuesto, por supuesto.

       Lamentablemente la Secretaria de Educación en el estado, importada de galeras variopintas, no ha dado pie con bola. Las escuelas, en su mayoría, se encuentran en mal estado, ni una manita de gato le han dado. Cómo entonces se pretende que los maestros y los alumnos vayan a los salones de clase. 

      En educación los resultados no se dan por decreto o por actos de autoridad. Tratar con alumnos, padres de familia y sobre todo con profesores, es otra cosa. No cualquiera. Sólo quien tenga verdadera vocación lo puede hacer. Y es una maestra, un maestro que se encuentra en el rancho más ignoto del estado. No él o la que está al frente de un escritorio en la gran urbe. Que además ni resultados brinda. Menos mejores garantías a los maestros.

      Aun en  esta contingencia, la educación se puede trabajar en las aulas de las escuelas, pero hay que invertirle tiempo, recursos, voluntad y sentido común. Importar de Zacasonapan  a supuestas especialistas en educación, amigas de la Secretaria, que de Nuevo León desconocen todo o casi todo, no es una solución al problema educativo que nos acongoja hoy en día. 



« Arnulfo Vigil »