Opinión Editorial


La Ciudad de México bajo asedio


Publicación:29-06-2020

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Los sicarios fueron contratados para asesinar al jefe de la gran Cuidad.

Los sicarios fueron contratados para asesinar al jefe de la gran Cuidad, los autores intelectuales no escatimaron en gastos, les proveyeron del armamento más sofisticado para tal cometido, la organización contempló cuatrocélulas de siete personas cada una; desde temprana hora llegaron al lugar de la emboscada, todo estaba listo  para cometer el asesinato, sin embargo, algo falló en el operativo y el objetivo de la operación, a pesar de los cientos de balas disparadas en su contra,  vivió para contarlo y, además, para declarar inmediatamente después de una cirugía,  que había sido víctima de un atentado por parte de un Cártel llamado Jalisco Nueva Generación.

La presencia de grupos criminales organizados en la Ciudad de México no es nueva; existen organizaciones criminales locales como la Unión Tepito, la Anti Unión y el Cártel de Tláhuac; y también recordamos hechos violentos y atentados previos, como el del Coordinador general de Seguridad Regional de la Policía Federal Preventiva,Édgar Millán ocurrido en el 2008.  Pero el mensaje intimidatorio del atentado de esta semana pasada es claro, realizado en pleno Paseo de la Reforma, en un lugar céntricoy exclusivo de la Ciudad de México.

Las autoridades capitalinas tratan de vender la idea de que el atentado se debió a que el director de la policía cumple bien su labor, forma parte de una reacción violenta en contra de una gesta heroica institucional. El presidente Andrés Manuel López Obrador, asegura que no existe ya contubernio entre autoridades y criminales, que la raya está bien pintada.

La versión de un policía héroe nos gusta escucharla, representa el hombre fuerte y valiente luchando contra el mal, arriesgando su vida en el intento. Pero habrá que esperar a las investigaciones a que lo confirmen, lo cual es lo más probable, considerando que el caso fue turnado a la Fiscalía de la Ciudad de México, donde el vínculo previo con el responsable de la policía ha sido relevante, lo que nos hace dudar, por algunos momentos, de la imparcialidad de la investigación.

Pero a qué ciudadano no le gusta tenerla esperanza de unHarvey Dent, como en Ciudad Gótica, si Batman  realmente no existe, al menos al Comisionado James Gordon, o ya de perdido, a Eliot Nessde los Intocables (los de la película sobre Capone, y no el grupo de música grupera). Con la figura de Omar García Harfuch, estamos ante el surgimiento del policía del sexenio, de la 4T; así como Salinas de Gortari tuvo a su superpolicía  González Calderoni, y Felipe Calderón a García Luna, ahora la 4T tiene a su García Harfuch.

Hay que señalar que se trata de un jefe policiaco con carrera en el área de seguridad, con estudios en la materia, formado en la extinta Policía Federal bajo el amparo de García Luna. Conoce el sistema policiaco federal a fondo y ahora a nivel local. También conoce a sus agresores, a quiénes identificó inmediatamente después de la cirugía a la que fue sometido, no tuvo duda en señalar al cártel ya mencionado de forma inmediata.

El mensaje del atentado fue claro: ¡No importa dónde te encuentres, nunca estarás seguro y no podrás escapar del terror criminal! Un mensaje muy intimidante, porque estos criminales no están jugando, en esta ocasión fallaron, pero fue por una cuestión técnica más que por falta de voluntad y decisión. Lo que la historia enseña es que para estos súper policías los días están contados, tarde o temprano la venganza llega. El rencor, el odio y el deseo de venganzaconsumen a los líderes de las bandas criminales quienestienen el poder para lograr su propósito.

La Ciudad de México, ese supuesto oasis donde la guerra del narcotráfico nunca llegaba, finalmente cayó ante el asedio de la que es objeto. A partir de hoy las cosas han cambiado. Los criminales persiguen a sus enemigos, sean quiénes sean y estén donde estén. No hay lugar seguro dónde esconderse.

El Presidente lo sabe, por eso no quiere confrontarlos. No es por cobardía, él mismo lo ha dicho, pero sí por precaución, porque ¿cómo pretende continuar con sus giras dándose baños imaginarios de pueblo (porque en  tiemposdel Covid-19 los baños realesya no son posibles), si tiene una amenaza latente de un grupo criminal en su contra?¿Cómo puedes tomar un vuelo comercial sin estar exento de un ataque, o acudira cualquier escenario de la república, especialmente a los espacios geográficos dominados por ese grupo delincuencial que se siente amenazado por tus acciones de gobierno?

Para ser claros ¡el Cártel  Jalisco Nueva Generación ha declarado la guerra al Estado mexicano! La prudencia del Presidente lo ha llevado a insistir que él no declarará la guerra a nadie, no se vayan a ofender, aunque realmente este grupo criminal ya se siente agraviado en sus intereses económicos y jurídicos por parte del Gobierno de México y de la Ciudad de México.

Estamos ante un Cártel muy dinámico y proactivo en su actividad bélica, le ha tumbado al ejército mexicano helicópteros, tienen el arsenal más sofisticado que requieren para sus labores, seguramente cuentan con sicarios más preparados que los que enviaron a matar a García Harfuch. Todo es cuestión de tiempo para que los siguientes atentados ocurran.  Esto nos lleva a preguntar:¿Qué fue lo que pasó? ¿Porqué hicieron oídos sordos a los abrazos presidenciales? O a lo mejor se dieron cuenta que los abrazos son sólo para el hijo, la mamá del Chapo  y los integrantes del Cártel de Sinaloa.

En realidad en este momento, los capos del Cártel Jalisco Nueva Generación no les interesan los jefes políticos, por lo que Sheinbaum y el Presidente pueden dormir tranquilos, ellos van por los jefes policiacos, los que les permiten en la práctica, sus operaciones ilícitas y les brindan protección. Estos capos tienen una mentalidad muy semejante a la del Presidente, todo es blanco o negro, no existen los grises, o estás a favor de ellos o estás en su contra, y como dice el Presidente, es tiempo de definiciones.

Para que el Presidente cambiara su política en materia de seguridad, tendría que cambiar su comprensión del problema; para él, el neoliberalismo y la corrupción han generado un abandono de la juventud, sin oportunidades de estudio ni empleo, que los lleva a tomar el camino equivocado del sicariato o el narcotráfico. En parte esta explicación es verídica, y esto lo lleva a considerar que los programas sociales y de atención a los jóvenes resolverán de fondo el problema.

Eso es a futuro, pero en el presente, es incomprensible para él, ¿cómo puede ofrecerles a los criminales abrazos y éstos respondan con balazos? ¿Cómo es posible que el gobierno de la República les tienda la mano y ellosquieran morderla? ¿Cómo es posible que alguien quiera someter la voluntad de la autoridad amenazándola de muerte? ¿Cómo es posible que alguien prefiera la violencia extrema a la paz negociada? ¿Cómo es posible que alguien pueda matar por dinero a quien sea? ¿Cómo es posible preferir vivir como rey a costa de las vidas que sea necesario aniquilar?

Responder a estas preguntas podría servirle al Presidente para comprender mejor la naturaleza humana, y para entender que la bondad inicial del ser humano, como tabula rasa al nacer, se pierde tarde o temprano por las circunstancias y por la libertad de tomar decisiones que definen nuestro destino.




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