Opinión Editorial


La caída de Morena


Publicación:30-04-2021
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Los esfuerzos de esos operadores son en vano porque simplemente no son del partido Morena

Por más esfuerzo que hacen los que se dicen de Morena por levantar la campaña electoral, nomás no pueden. Los esfuerzos de esos operadores son en vano porque simplemente no son del partido Morena. Llegaron alucinados por los destellos fulgentes de un botín, que se les ha ido de las manos. 

Tres razones: 1, la candidata al gobierno de Nuevo León no es de Morena, es más, no hace suyos los principios de Morena ni los ideales del presidente López Obrador, al contrario, se ha puesto en contra de las medidas de la Cuarta Transformación cuando era alcaldesa de Escobedo; 2, por medio de la imposición y contra los principios y estatutos de Morena se abanderó a Clara Luz como candidata, en maniobra de Mario delgado, dirigente nacional de ese partido; 3, la verdadera militancia, los fundadores de Morena, fueron desplazados de las candidaturas y de la operación electoral, por lo tanto, está en contra de la candidata.  

No sólo la candidata a la gubernatura, los otros y otras candidatas a diputaciones locales, federales y alcaldías, nomás no prenden. Es lógico, en las bases de Morena ni los conocen. Llegaron de pronto. Y no tienen conexión alguna con las necesidades de los distritos. Caso contrario hubiera sido que los candidatos sí pertenecieran a Morena, porque ellos sí conocen la realidad de cada entidad. En virtud de que fueron representantes de López Obrador en todos los distritos. Y eso aseguraría una victoria para Morena. Pero no. 

En su libro recién puesto en circulación Morena en Nuevo León, Ricardo Aguilar Cárdenas, fundador del partido y uno de los militantes más comprometidos con la democracia, da fe de todas las chapuzas y maniobras que tejieron desde la cúpula nacional para imponer a candidatos alejados de Morena. Es triste que los mismos dirigentes hayan cerrado las puertas a los morenistas, los que realmente contribuyeron al triunfo de López Obrador. 

Por eso la candidatura de Clara Luz se ha enclochado, al igual que la de Víctor Fuentes a la alcaldía de Monterrey y la de casi todos los candidatos a diputaciones locales y federales, más grises que un ataúd. Víctor Fuentes ha dicho que no es de Morena. ¿Entonces por qué es candidato de ese partido? 

      Y las imposiciones continúan. Ante el Titanic partidista interviene la dirigencia nacional para de una manera arbitraria e ilegal hacer a un lado a la dirigente estatal Bertha Puga, so pretexto de que no armonizó a los grupos morenistas. ¿Cómo la va a hacer si ella misma fue desplazada por gente extraña a Morena? En su lugar pusieron a una tal Viridiana Lorelei, cercana a Citlalli Hernández, secretaria nacional de Morena, a ver si logra reorientar el barco. Y enviaron batallones de operadores políticos desde la ciudad de México para ver si así. Pero no. Su primer escollo ha sido enfrentarse con los operadores políticos de Nuevo León, que sí conocen la situación, no como los enviados que llegaron tan petulantes como Agallón Mafafas.  

      El gran problema que encontraron los enviados fue que la misma candidata no ayuda. Ayer, por ejemplo, en una reunión expresó que ella gobernará, no su esposo Abel Guerra. Que ella tomará las decisiones, no Abel Guerra. Lo dijo cuando nadie le preguntó.  



« Arnulfo Vigil »