Opinión Editorial


Joe Biden y el fracaso de América Latina


Publicación:22-04-2021
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Joe Biden y su equipo solo han tenido tiempo para atender la grave crisis migratoria producto de la oleada de centroamericanos que buscan refugio en EU

En Guatemala, El Salvador y Honduras viven cerca de 34 millones de personas. Latinoamérica y el Caribe tienen 658 millones de habitantes. Los problemas de estos países centroamericanos son enormes. Los del resto de América Latina son aún más graves.

Hasta ahora, Joe Biden y su equipo solo han tenido tiempo para atender la grave crisis migratoria producto de la oleada de centroamericanos que buscan refugio en Estados Unidos.

¿Y para el resto de América Latina y el Caribe? Cuál es la política de Estados Unidos? No sabemos. Esta desatención del gobierno estadounidense hacia sus vecinos del sur ha sido la norma durante décadas. EU siempre tiene problemas más graves y urgentes de los que vienen de América Latina. Pero, quizás, en estos tiempos ignorar las crisis latinoamericanas puede resultar más oneroso de lo que fue en el pasado.

América Latina no está teniendo un buen siglo XXI. Los dos gigantes de la región -Brasil y México- están en manos de populistas enamorados de malas ideas. Practican con fruición la necrofilia ideológica-el amor ciego a ideas ya probadas que siempre fracasan.

La democracia peligra. En Perú, dos abominables candidatos se enfrentarán en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. En Ecuador, un presidente electo que parece sensato enfrentará a un Congreso fragmentado y corrupto que le hará muy difícil gobernar. El Chile políticamente estable de las últimas décadas ya no lo es y Argentina sigue siendo Argentina, pero peor. Brasil se prepara para el choque de titanes populistas: Bolsonaro vs Lula.

En otra época, en EU un gobierno demócrata de centro habría intentado dinamizar las economías y buscar formas de proteger la democracia. Estimular el comercio entre América Latina y Estados Unidos, por ejemplo. El ánimo antiglobalización imperante en el partido demócrata lo impide. Biden ni siquiera ha solicitado al Congreso que le dé la autoridad para negociar acuerdos comerciales con otros países.

En Nicaragua y Venezuela, países donde la democracia ha dejado de existir, el equipo de Biden aún no ha ofrecido nuevas ideas.

Washington ha abandonado a Latinoamérica en la pandemia. Hasta sus aliados tradicionales se ven obligados a negociar vacunas rusas y chinas. Por su parte Moscú y Beijing están aprovechando al máximo la oportunidad que les abre el desinterés de Washington. El gobierno de Biden se ha reducido a advertir a sus aliados regionales sobre lo inaceptable que es la adopción de la tecnología Huawei para el desarrollo de sus redes 5G.

Las democracias latinoamericanas están siendo sometidas a duras pruebas. Líderes con propensiones antidemocráticas ahora dirigen no sólo a Brasil y México, sino también Argentina, Bolivia y pronto también a Perú. En Colombia, a más de un año de las elecciones, un candidato de extrema izquierda lidera las encuestas. Así, el aliado más firme de EU en la región podría dejar de serlo.

Esto debería alarmar a Washington. Si el fracaso de tres pequeños Estados en el extremo norte de América Central puede generar tanto caos en su frontera sur, no es difícil imaginar lo que podría suceder si lo mismo ocurre en los países más grandes. Venezuela, con los casi 6 millones de emigrantes que ya ha generado, debería servir de lección: las democracias grandes también pueden colapsar y desestabilizar al resto de la región.

La crisis de Centroamérica necesita ser atendida. Hay que reducir las fuerzas que llevan a familias enteras a abandonar a su país o a enviar solos a sus pequeños hijos en una travesía peligrosísima. Pero atender la crisis centroamericana no puede ser hecho a expensas de ignorar la crisis latinoamericana.

Miembro distinguido del Carnegie Endowment for International Peace. Twitter @moisesnaim



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