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Opinión Editorial


Fría Navidad


Publicación:23-12-2022
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Es navidad. Se supone que para la mayoría de mexicanos, que profesa la fe católica, el sentido es religioso, es decir, se conmemora el nacimiento de Jesucristo

Los pronósticos del clima no pueden ser más alentadores por circunspectos: esta navidad, mañana sábado 24, habrá frío, dicen que mucho frío, que se prolongará durante toda la semana próxima, llegando hasta el fin y principio de años. Helados paleta.

Y no es sólo el clima natural de la época decembrina sino el frío del afecto de los ciudadanos que no se arrepienten de no dar calor a quien lo requiera y menos con calor criticar las ofensas que un día sí y otro también nos cuelga el gobierno del estado y el Ayuntamiento de Monterrey, por citar a los dos entes públicos más visibles.

No estamos los regiomontanos acostumbrados al frío, porque en la entidad hace más calor que frío. Por eso andamos todos asustados. Así que cuando descienden las temperaturas casi nos congelamos, maldiciendo el haber nacido en una región tan fría, que en realidad es una región muy calurosa. Pero bueno, mientras los dientes tiritan y las manos se vuelven chupirules de hielo, es justo reconocer que también el frío, la temporada invernal, trae cosas buenas. Una de ellas: extermina las plagas y los bichos que causan enfermedades a los humanos. Claro, los árboles de naranja se pueden congelar y perder la cosecha en Montemorelos, como ya ha sucedido.

Pero es una realidad. Es parte de los ciclos del tiempo, de las extensiones geográficas y de los émbolos decúbitos del calendario occidental. También es cierto que los ciclos se han salido fuera de sus cajones por el calentamiento global. Es decir, por el daño que hemos hecho al planeta: unos, nosotros los pobres, por tirar basura en la calle; los otros, los ricos, por contaminar el cielo, el mar y los ríos con los desechos de sus fábricas.   

Es navidad. Se supone que para la mayoría de mexicanos, que profesa la fe católica, el sentido es religioso, es decir, se conmemora el nacimiento de Jesucristo, por eso es navidad, natividad, renacimiento. Y con él, todos los que le creen renacerán, una vez que hayan expulsado los demonios que los impelen a cometer pecados. Es, pues, tiempo de oración, de tradición familiar, de reencuentros, de convivencia, de renovación. 

Sin embargo la cadena comercial OXXO, cuyos propietarios son muy católicos, invitan a la ingesta de alcohol de una forma inmoderada: “Compre una botella de wiski y gratis lleve una bolsa de hielo y una Sprite, a sólo $150.00”. “Hoy más que nunca la unión familiar es lo importante con cerveza Carta Blanca”. “La navidad sin Cocacola no es navidad”. Entonces las zarpas del consumismo y de lo fútil descarapelan cualquier voluntad de ser mejores. 

Y todos aprovechan las ofertas, tan buenas, de las tiendas de conveniencia. Y a la vuelta de la esquina están esperando con los brazos abiertos a aquellos que confundieron la navidad con una francachela, los agentes de tránsito. Como mastines sin collar, a las órdenes del alcalde, detienen a diestra y siniestra a los automovilistas, en una clara medida recaudatoria. El alcalde lo sabe, que no se haga el occiso. Lo sabe porque el más alto porcentaje de las mordidas van a dar a sus bolsillos.

Y el gobernador y el Presidente de la república y muchos otros funcionarios públicos, que están ahí porque según ellos tiene la vocación de servicio, aprovechan para dar sendos mensajes de ventura y prosperidad. Y esta vez sí va en serio: vamos a superar todos los problemas, todos, por más intrincados que estén. Porque el pueblo merece la atención de sus gobernantes. Que esta navidad la felicidad los embargue.  



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Arnulfo Vigil

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