Opinión Editorial


Exceso de confianza


Publicación:11-08-2022
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La toma de decisiones implica un proceso que involucra información y el razonamiento de todas las consecuencias posibles

El exceso de confianza en nosotros mismos nos puede llevar a problemas mayores. No es que sea malo tener mucha confianza, el punto es que puede ser un gran inconveniente, cuando por excesiva seguridad o por irresponsabilidad, no se anticipan las consecuencias de los actos. Se cae en un sesgo cognitivo para resolver situaciones sin el análisis objetivo o razonable del problema.

Hay decisiones que se toman bajo la premisa de la certeza la cual refiere a la total seguridad sobre lo que va a ocurrir; esto sólo es posible cuando se dispone de toda la información necesaria conociendo las consecuencias implícitas y las variables involucradas. No estamos hablando de esto.

“A mí no me pasará”, “yo lo puedo resolver”, “tengo el talento necesario” “voy a destacar por mi audacia” son a menudo expresiones de seguridad que nos pueden llevar a cometer errores lamentables. 

Aplica por citar algunos ejemplos, a quienes toman las famosas selfie atrevidas y sufren un percance; a quienes en su trabajo asumen riesgos técnicos y se accidentan; a quienes son detenidos por conducir ebrios, y a quienes se precipitan en inversiones económicas y pierden capitales; incluso, se llega a cometer delitos. En estos casos, se tiene conciencia de los riesgos y se actúa sobre ellos.

No se puede confundir el sesgo de confianza, que tiene que ver con la percepción de la auto capacidad de controlar el futuro, con el sesgo de optimismo que hace referencia a la suerte que pensamos tendremos en el futuro. 

Con frecuencia nos creemos más inteligentes, con más habilidades y más visionarios que los demás. Exageramos nuestra percepción de las cualidades y capacidades, o bien tenemos la ilusión de controlar todos los eventos. 

Esto genera errores de juicio en la toma de decisiones porque se sobrestiman o subestiman tanto las capacidades propias como la de los demás. También tiene que ver con las preferencias, creencias, intuición, estados de ánimo, costumbres, que pueden llevar a la toma de decisiones precipitadas en la seguridad de que se actúa en lo correcto, conforme a “lo que se conoce”.

El caso de Brittney Griner estrella del básquetbol femenino estadounidense, de 31 años es un ejemplo de exceso de confianza. Fue sentenciada a nueve años de prisión en Rusia después de encontrarla culpable por llevar consigo cartuchos de vapeadores con aceite de cannabis en febrero pasado. 

La basquetbolista de los Phoenix Mercury jugaba para un club ruso, aprovechando el final de la liga profesional estadounidense, práctica muy común entre las integrantes de la WNBA para tener más ingresos.

Se le hizo fácil incluir los cartuchos en su maleta de mano y fue detenida al detectar la sustancia. Ella ofreció disculpas y aseguró que no tenía intención de infringir la ley rusa. Sin embargo, esta explicación no fue suficiente y ahora además de cumplir con la condena de cárcel, se ha convertido en un tema para la diplomacia de Estados Unidos y Rusia.

Hubo exceso de confianza al no percibir o subestimar los riesgos de transportar algo que ella sabía que era ilegal. Quizá pensó que su trayectoria deportiva sería suficiente para no revisar su equipaje o bien para perdonarle el error.

La toma de decisiones implica un proceso que involucra información y el razonamiento de todas las consecuencias posibles. 

También está el caso de los jóvenes que en la ciudad de México viajaron en el techo del metro arriesgando su vida, burlando a las autoridades y presumiendo su hazaña. A ellos les gusta sentir la adrenalina en sus acciones, llamar la atención y “entretener” con sus actos atrevidos sin protección. Lo lamentable es que se constituyen en modelos equivocados de actuación para otros jóvenes.

Todas las personas tenemos la capacidad de percibir e identificar situaciones adversas, es parte del instinto de conservación, de la adaptación al entorno y valoración personal. 

Cuando estas no se detectan o se sobrestima en la capacidad de respuesta, se puede afectar la seguridad personal o de los demás. 

Una buena recomendación es pensar prioritariamente en los riesgos y no en los beneficios de la decisión.

Leticia Treviño es académica con especialidad en educación, comunicación y temas sociales, leticiatrevino3@gmail.com



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