Opinión Editorial


En contra del 151 y a favor de las organizaciones sociales


Publicación:18-10-2021
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Un ejemplo claro es la modificación propuesta al artículo 151 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta.

Este gobierno es populista, por lo tanto, no le gusta que la ciudadanía se organice para participar en la vida pública y generar desarrollo y bienestar; prefiere llenar de obstáculos a la ciudadanía organizada.  Un ejemplo claro es la modificación propuesta al artículo 151 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta que afecta directamente a las organizaciones sociales, al reducir la posibilidad de recibir donativos que puedan hacerse deducibles de impuestos.

De acuerdo con el Cemefi (Centro Mexicano para la Filantropía) y los datos del SAT (Servicios de Administración Tributaria), 9,675 organizaciones que son donatarias se verán afectadas por este obstáculo ideado para obtener más dinero y, en el fondo, para anular a las organizaciones ciudadanas.

Estas organizaciones construyen todos los días el bien común, son un canal del ejercicio de solidaridad en la que la ciudadanía tiene el deber de participar y cumplen con el principio de subsidiaridad, ya que el beneficio que obtienen se distribuye en lugares a los que el propio Estado no puede llegar y, en consecuencia, ayuda a que el Estado mismo cumpla con el fin de lograr mayor equidad en la distribución del progreso.

La reforma hace evidente su afán recaudatorio, pero el párrafo que no tiene desperdicio es el que expresa un resentimiento inútil hacia quienes contribuyen al bien común y señala tranquilamente que, como quienes hacen efectivas estas deducciones son ricos, no deben gozar del beneficio de la deducción. Se parte de un postulado ético equivocado que supone que quien tiene dinero no puede tener intenciones virtuosas.

Es decir, porque son los ricos —que no siempre lo son— quienes deducen sus aportaciones, deben cancelarse las deducciones, sin importar que esto debilite a las organizaciones y empobrezca más a los más necesitados.

Hoy, los empobrecidos de este gobierno, son 3.8 millones de mexicanos relegados a pobreza extrema, y no habrá quien las asista porque el gobierno está más preocupado con sus megaproyectos, muy lejos de la necesidad de las personas. No sólo es el gobierno quien menos recursos ha dado a las organizaciones. Ahora, con esta reforma, las debilita aún más.

Pobre país con este gobierno, pobre gobierno que ha sembrado tanto odio y ha hecho tanto mal.

 





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