Opinión Editorial


El socialismo en la “era vulgaris”


Publicación:22-12-2021
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Más allá de la agresión por radicales musulmanes o por perversos comunistas hacia el cristianismo, hay otro tipo de embestida mucho más peligrosa

Quizás no sea sorpresa que en el Sultanado de Brunei se castigue con cárcel hasta de cinco años a quien celebre la Navidad. A pesar de que el 9% de la población profesa la religión cristiana, en ese país está prohibido encender velas, decorar árboles de Navidad, vestirse como Santa Claus, intercambiar obsequios, enviar tarjetas navideñas e incluso portar una cruz. El festejo por el Nacimiento de Cristo también está prohibido en otros países como Somalia, Arabia Saudita, Tayikistán y Argelia, so pretexto de dañar la fe de la comunidad musulmana al ser contrario a la cultura. Tal vez, ante el fundamentalismo islámico, esencialmente ignorante, aunque jamás sean justificables los ataques, se entienda la cerrazón.

No obstante, en China y Corea del Norte, no siendo musulmanes, también agreden a la religión católica al considerarla el “opio espiritual” de la sociedad por ser contraria a sus dogmas comunistas. Así es, en un intento por abolir la Navidad, el líder supremo de Corea del Norte, Kim Jong-un, decretó que, en vez de festejar el Nacimiento de Cristo, todo el mes de diciembre sería dedicado a celebrar a su abuela, a quien llamó “La Sagrada Madre de la Revolución”. Para ese tirano, en los últimos cinco años, su odio se ha traducido en el encarcelamiento de cerca de 70,000 cristianos solo por su fe. Igualmente, los 44 millones de cristianos en China, mayoritariamente católicos, sufren de constantes acometidas.

Más allá de la agresión por radicales musulmanes o por perversos comunistas hacia el cristianismo, hay otro tipo de embestida mucho más peligrosa, la del socialismo ideológico. Esta nueva corriente de pensamiento, también llamada “progresista”, “queer socialism” o ideología de izquierda, es un fenómeno psicológico-sociológico que se aprovecha de la estupidez de las masas para manipularlas. Cabe mencionar que dicha imbecilidad es un tema donde, de forma consciente o no, las personas voluntariamente se privan de su independencia interior, de su libre albedrío, convirtiéndose en autómatas sociológicamente adoctrinados y guiados. Lo más triste de todo es que la estupidez de las ideologizadas masas dista mucho de ser un asunto de inteligencia, es más bien una diáfana falta de moral y virtud.

Retomando el tema del grado de peligrosidad, el socialismo ideológico asimilado por las masas, les impide ver lo perverso de esa “escuela de estultos”. Irónicamente, es más fácil evidenciar y castigar los asaltos a los derechos humanos de los fundamentalistas musulmanes o luchar contra la evidente falta de libertad en el comunismo, que desvelar y mostrar lo avieso del socialismo ideológico. Así es, cuando las personas niegan la razón y son ciegas a la realidad, no pueden ser convencidas o instruidas, es preciso “liberarlas”. El meollo es que dicha liberación interior, precisa primeramente de una liberación exterior, pero la ruta trazada, por el momento, parece ir en sentido contrario.

Como ejemplo de ello tenemos leyes “progresistas” que promueven que una madre asesine a su hijo, otras restringen el derecho de los padres a educar a sus críos y unas más agilizan e invitan al divorcio, erosionando el cada día más endeble tejido social. 

Continuando con inverosímiles leyes, por insólito que parezca, hace escazas semanas la Comisión Europea propuso prohibir el uso de la palabra Navidad y recomendó llamarlo “vacaciones de invierno” o simplemente “fiestas”. Pero, ¿cómo es posible dicho disparate si las raíces cristianas son parte de la esencia europea? Aunque el 80% de los europeos se declaran cristianos, para los socialistas la palabra Natividad no es “socialmente correcta”. Más aún, dentro del mismo dosier y por temas de género, han sugerido sustituir “damas y caballeros” y simplemente decir “colegas”. Obviamente, dicha moción fue rechazada, pero, con absoluta seguridad, los socialistas expertos en el engaño, las mentiras y la manipulación, seguirán insistiendo hasta salirse con la suya.

Otra idea socialista, esta vez enunciada por la Real Academia de la Lengua Española en 2010, es eliminar, por considerarlos “socialmente excluyentes”, las designaciones “antes de Cristo (a.C)” y “después de Cristo (d.C)”. En vez de ello ahora se deberá escribir “antes de la era común (a.e.c.) y “era común (e.c.)” o “era vulgaris”. Qué paradoja pues el grueso de la evangelización de América y la defensa del cristianismo y del judaísmo, fue justamente gracias a los misioneros y los cruzados españoles.

Un ejemplo más de cómo adoctrina el socialismo en la era vulgaris es el fallo del 12 de mayo en Alemania donde un tribunal prohibió a un grupo provida reunirse y rezar en las proximidades de una clínica abortiva de Planned Parenthood. Es totalmente contrario a toda lógica pues parece que los manifestantes tienen derecho a marchar por las calles, pintando y dañando la vía pública, destruyendo negocios y agrediendo a quien les plazca, pero está prohibido para los creyentes realizar vigilias silenciosas en la vía pública.

Pues bien, parece ser que los valores fundamentales, las virtudes teologales y la moral están estratégicamente desapareciendo de la sociedad. Todo indica que las estúpidas masas, manipuladas por los socialistas de la era vulgaris, han cedido su libertad de pensamiento. En lo que a mí concierne, seguiré bregando por los valores familiares, continuaré luchando por salvar las dos vidas y persistiré deseando a mis amables lectores, no “Felices Fiestas” sino una muy Feliz Navidad.



« Eugenio José Reyes Guzmán »