Opinión Editorial
El régimen cubano agotó el tiempo de las reformas
Publicación:22-03-2026
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Fui, como tantos otros, un entusiasta convencido de que la revolución cubana había traído por fin a la América Latina una verdadera alternativa
Fui, como tantos otros, un entusiasta convencido de que la revolución cubana había traído por fin a la América Latina una verdadera alternativa de gobierno basada en la justicia social. Sesenta y siete años después de que los barbudos guerrilleros de la Sierra Maestra tomaran el poder, se instalaran en él, repelieran una invasión fallida, se decantaran por el socialismo, recibieran el apoyo de la extinta Unión Soviética, resistieran el brutal bloqueo económico de Estados Unidos, secuestraran la revolución que impulsaron y, convertidos en élite voraz y autoritaria, encarcelaran a las voces disidentes y conculcaran la libertad de su pueblo, atestiguan hoy el colapso de su régimen.
Por eso me vienen a la mente algunas frases pronunciadas por José Martí, el libertador de la isla, y de Fidel Castro, el líder histórico de aquella esperanzadora y por lo visto fallida revolución.
Martí dijo: "podrá morir un hombre por los ideales del pueblo, pero jamás ha de morir un pueblo por defender los ideales de un hombre". Muchos cubanos murieron por defender los ideales de Fidel, muchos otros más siguen en agonía.
Mientras tanto Castro dijo en diversas declaraciones:
1. "Mi barba significa muchas cosas para mi país, cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un buen gobierno, me la afeitaré". Nunca se afeitó desde que triunfó la revolución el primero de enero de 1959 hasta su fallecimiento el 25 de noviembre de 2016.
2. "El día que un sólo cubano no esté de acuerdo conmigo, con mi gobierno, hasta ese día yo estaré en el poder". Nunca lo dejó y muchos cubanos no estuvieron ni están de acuerdo con él ni con el régimen que impuso.
3. "El poder no me interesa y después de la victoria quiero regresar a mi pueblo y continuar mi carrera como abogado". ¿Sesenta y siete años en el poder pueden sustentar tal aserto? ¿Acaso Castro regresó a su pueblo?
Suenan familiares esos señalamientos de Castro, son preocupantemente parecidos a algunos de los pronunciados en diversos momentos por el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. Lo hecho con Cuba por aquel no puede ser el camino de la cuarta transformación de la vida pública de nuestro país que propone el movimiento creado y encabezado por éste.
Es respetable la simpatía que expresa AMLO por el régimen cubano y es humanista su convocatoria a la ayuda solidaria, pero ¿será lo mejor para México una posición tan confrontativa con la determinación de Donald Trump y su jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio de aniquilar al "castrismo"?
Al interior de Cuba la situación es muy crítica. Se ha filtrado una versión de la ruptura entre la cúpula de Gaesa, el Grupo de Administración Empresarial que manejan los militares de la isla, y el ala política del Partido Comunista Cubano (PCC).
Raúl Castro, hermano de Fidel y también líder histórico de la revolución, tiene los pies puestos en cada uno de esos puntos y, según se sabe, encabeza ya negociaciones con Estados Unidos en su calidad de primer secretario del PCC.
Pero las señales del colapso no son retóricas, son estructurales: una escasez casi absoluta de gasolina, asfixia financiera, aislamiento político con pérdida de aliados funcionales y desgaste diplomático; un quiebre interno que muestra fisuras dentro del aparato; y presión social con un claro agotamiento ciudadano y pérdida del miedo para salir protestar. Estas condiciones no anuncian reformas, anuncian negociaciones de salida.
Pero no faltan quienes siguen aún a pie juntillas las palabras de Fidel: "Derrámese, si es necesario, la sangre de todo el pueblo para defender la revolución". Derramamiento de sangre es lo que se ve venir.
« Raúl Rodríguez Cortés »



