Opinión Columna


El poder de un like


Publicación:10-01-2017
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Inevitable pasar por alto el impacto e influencia tanto positiva como negativa que las redes sociales han tenido en nuestras vidas

Inevitable pasar por alto el impacto e influencia tanto positiva como negativa que las redes sociales han tenido en nuestras vidas y de cómo fueron permeando en tan pocos años hasta el grado de convertirse en la herramienta más poderosa de comunicación y entretenimiento que no distingue estrato social o edad (aunque la edad es un aspecto bastante cuestionable tratándose de menores), permite interactuar con personas de una forma instantánea y rápida que pueden estar a nuestro lado o hasta con personas distantes que podrían estar en cualquier lugar del planeta.

Las necesidades de aceptación, de permanencia e incluso saciar egos se dan rienda suelta para intentar ser cubiertas en las redes sociales, cada vez que posteamos algo, consciente o inconscientemente, además de comunicarnos buscamos atención, aprobación y/o reconocimiento por medio del tan preciado like el cual tiene el poder de provocar diversas emociones.

Por un lado, a las redes sociales se les ha atribuido cierta culpa de que las relaciones interpersonales se vean deterioradas, situación que es evidente pero no necesariamente provocada por las redes sociales, que por otro lado han tenido un fuerte impacto en la sociedad actual, por ofrecernos un nuevo estilo para relacionarnos, que ha provocado que se adopte un modelo de comunicación virtual donde ya no es necesaria la presencia física, tanto del emisor como del receptor, dando lugar a una comunicación que fluye de manera virtual e inmediata, no considero que comunicarnos a través de redes sociales nos perjudique a menos que llegue un momento en que descuidamos las relaciones cercanas con los amigos poniendo mayor atención en las amistades virtuales o que se descuiden actividades por estar pendientes de la comunicación virtual.

La facilidad de poder conocer personas o agregar aquellas que apenas hemos cruzado un saludo hace que nos llenemos de un gran volumen de contactos de los cuales a veces solo sabemos el nombre, pero, ya los llamamos “amigos”, esto hace que a la larga se vayan dando relaciones de “amistad” con una baja conexión emocional, pero con una amplia apertura para intercambiar información, a veces sin importancia, pero otras si nos dejan vulnerables tanto en lo emocional como en aspectos de seguridad pues además, esas conexiones no se limitan a las personas que tenemos agregadas, alcanzando a los amigos de los amigos de nuestros amigos.

Invertimos una gran cantidad de horas en el uso de redes sociales, ya sea de forma continua o en pequeños espacios de tiempo que aprovechamos para actualizar nuestro estatus, publicar imágenes o platicar con nuestros amigos, nos informamos y opinamos sobre las vidas ajenas, en redes sociales gozamos de una libertad de expresión, por lo tanto, lo que publicamos y compartimos bueno o malo es una muestra de que nos comunicamos y exponemos nuestra imagen tal y como queremos.

La forma cómo ha cambiado la manera en que interactuamos es realmente impresionante, nos convertimos en jueces con el poder aprobar o desaprobar las publicaciones que aparecen a caudales por los muros propios y ajenos, donde fluye de manera constante la frivolidad y a veces la vulgaridad, sin embargo, las emociones también tienen su espacio en las redes sociales dando lugar a mensajes de felicidad, generosidad y amor.

Hay quienes afirman que las redes sociales fueron un detonante para cambiar la dinámica y lenguaje de comunicación, dejando la privacidad en segundo plano, alterando negativamente los valores morales, provocando una diversidad de nuevas conductas en las sociedades y sus individuos, sin embargo, considero que las redes sociales no hacen sino evidenciar la decadencia social, magnificando las conductas propias de la vida real como si se tratara de un zoom a la sociedad, pues aunque las redes sociales pueden ofrecer una influencia sutil y al mismo tiempo determinante en nuestras decisiones, acciones, pensamientos, gustos, así como en nuestros sentimientos y emociones, carecen de poder por si solas y solo tendrán el que nosotros de forma individual o colectiva estemos dispuestos a darle.

¡El poder de un “Like” lo determinas tú!

Twitter: @cristobelizondo
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« Redacción »
Cristóbal Elizondo


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