Opinión Editorial


Doble Fondo


Publicación:08-01-2022
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¿No había manera de retraerse un poco este año? ¿No lo valía la salud y la vida de cada uno y las vidas de sus seres queridos?

Retomo y actualizo (para quienes no lo sepan, que por lo visto son muchos miles de personas) lo que desde el 2020 ya he mencionado en esta columna sobre el término "covidiota" (https://bit.ly/32ZBQQD), que no es un insulto sino un certero retrato hablado sobre la forma de comportarse de millones de personas durante la pandemia en todo el mundo. En inglés, desde hace casi dos años el Urban Dictionary expone esto acerca del neologismo: "Una persona que actúa como un irresponsable idiota durante la pandemia de Covid-19, ignorando el sentido común, la decencia, la ciencia y las advertencias profesionales, provocando una mayor propagación del virus y la muerte innecesaria de miles de personas (https://bit.ly/3h0APcP)".

En español, la Fundéu ha descrito: "A partir de Covid-19 e idiota se ha formado covidiota por acronimia. Es adaptación del inglés covidiot y quienes lo emplean se refieren a las personas que se saltan las normas de distanciamiento y confinamiento, y con ello ponen en peligro a los demás (saliendo a la compra todos los días [...], yéndose a zonas de vacaciones: https://bit.ly/3zDvQJj)".

¿No había manera de retraerse un poco este año? ¿No lo valía la salud y la vida de cada uno y las vidas de sus seres queridos?

"Saliendo de compras todos los días", como ahora en enero, esta semana, que vimos los cardúmenes de damas y caballeros financieros de los Reyes Magos que saturaron cuanto mercado de juguetes se instaló en cualquier lado, muchos de ellos sin cubrebocas, esparciendo sus vapores.

¿No era posible ir días previos, sin tumultos? ¿No era posible explicar a los niños que este año los Reyes Magos no podrían llegar a causa de la inflación y la Covid?

"Yéndose a zonas de vacaciones", citaba líneas arriba el Fundéu otro de los comportamientos preferidos de los covidiotas que, en plena aceleración de los contagios, invadieron las playas. Caray, todos tenemos ganas de salir, de distraernos, de volver al mar luego de los encierros, pero, ¿no podía la mayoría de los viajeros haber optado por contener, por posponer?

Viendo fotografías en los diarios, en los portales, en las redes, así como imágenes de televisión en los noticieros, todas de playas y antros, queda claro que la moderación fue una actitud que solo permeó entre la minoría de los ciudadanos. Le narro, como un simple ejemplo que sintetiza todo, el caso que salió en el noticiero matutino de Imagen Televisión del lunes 3 de enero, conducido por Crystal Mendivil, de un caballerito chilango, de unos 30 años, entrevistado en una playa acapulqueña, donde había pasado la nochevieja del 31 de diciembre junto a su familia y amigos. Le pregunta la reportera que cómo se la pasaron el fin de año. La playa está atascada, toda la gente que se ve en pantalla carece de cubrebocas y de sana distancia, y él responde con una sonrisita insolente, con ese tonito cantado que usted ya conoce y que en el barrio se le define como valemadrista vertiente cínica:

—Súper bien. Sabemos que hay Covid, pero como mexicanos... nos vale máuser, ¿no? Está todo chido, todo tranquilo, la banana, el barco, todo...

—¿No te da miedo contagiarte? –insiste la reportera y el sujeto responde con gran sapiencia: "No, porque trabajo en el IMSS. Si no me pasa en el IMSS, menos me va a pasar aquí".

Bueno. Acapulco tenía 80% tanto de ocupación hotelera como de renta de condominios.

Desde hace año y medio he criticado duramente la mala gestión de la pandemia del gobierno federal, pero, francamente, viendo el crecimiento exponencial de contagios que tenemos y el comportamiento irresponsable y egoísta de tanta gente, vale preguntar: y de la covidiotez nacional, ¿cómo andamos?    

Correo: jp.becerra.acosta.m@gmail.com  

Twitter: @jpbecerraacosta




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Juan Pablo Becerra-Acosta


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