Opinión Editorial


AMLO-TRUMP: amigos y aliados


Publicación:12-07-2020

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En esta ocasión se aplicó de manera sistemática a hacer campaña propia e impulsar la campaña del presidente norteamericano en aquel país.

En el pragmatismo de la política todo es posible. Esta semana pasada tuvimos la oportunidad de observar esta premisa aplicada. El presidente López Obrador nos mostró de qué está hecho. Lo suyo es hacer política, impulsar campañas, atraer el voto y la simpatía popular. En esta ocasión se aplicó de manera sistemática a hacer campaña propia e impulsar la campaña del presidente norteamericano en aquel país.

Sin necesidad evidente de viajar fuera del país, el presidente AMLO llevó a cabo su gira de trabajo la semana pasada, con motivo del inicio del TMEC, un tratado comercial de gran relevancia para las tres naciones involucradas: México, Estado Unidos y Canadá. La pregunta central de este evento fue: ¿por qué el Presidente mexicano acudirá a los Estados Unidos en este momento de campaña política, sin que ello sea apremiante? Considerando además, que nuestro Presidente no se distingue precisamente por ser una persona que guste de viajar al extranjero.

La respuesta que escuchamos fue evidente: impulsar las relaciones comerciales entre los países involucrados. Sin duda, una razón de gran relevancia, considerando la grave crisis económica asociada al Covid-19. Algo que no se puede negar es que el Presidente sabe que la 4T, es decir, su gobierno, no puede traer más pobreza a la población mexicana. Al contrario, siempre ha abogado por el desarrollo económico con bienestar para el pueblo.

AMLO decidió ir porque cree firmemente que el TMEC es la única esperanza de que la economía se reactive y pueda salir del hondo bache en el que ha caído. Sabemos que la 4T ha generado desconfianza en los inversionistas, así que la reunión en la Casa Blanca será una forma de abrirse a los cuestionamientos que pudieran existir en torno a los temas de inversión que seguramente interesan a los inversionistas norteamericanos.

Además de lo económico, el otro tema de fondo para la visita fue de carácter político. AMLO aceptó a pesar de los riesgos que conllevaba una decisión como ésta. Salir ileso, sin ningún raspón en un encuentro con Donald Trump, es verdaderamente difícil. Conseguir el respeto y la admiración del presidente norteamericano doblemente difícil. Sin embargo, AMLO lo logró y de manera sobrada.

Pero antes de ello, la decisión de nuestro Presidente la tomó desde el ámbito de la intuición, es decir, decidió ir porque una corazonada así se lo dijo.  Todo mundo apostaba en contra, como bien lo señaló posteriormente en su discurso, pero estando en México, al momento de decidirlo todo partió de un análisis objetivo y, a la vez, subjetivo de la situación.

AMLO es un maestro de la política y Donald Trump un aprendiz. No se puede comparar las cuatro décadas o más en las que AMLO ha vivido de la política, es decir, ésta ha sido su profesión. Mientras que en el caso Trump, su participación en la vida política es más reciente, probablemente una década o un poco más; desde este punto de vista, es obvio  que Donald Trump ha considerado a AMLO como un maestro en política populista aplicada.

Queremos imaginar una semana antes a AMLO reposando en  una mecedora de los pasillos de Palacio Nacional, disfrutando, después de la cena,  del aire cálido y la contaminación de la Ciudad de México. Caviloso en sus pensamientos, la corazonada llegó a él de manera abrupta. "¡Debo ir a Washington! Sin más, tomó el teléfono y llamó a Marcelo, diciéndole: "Lo he decidido, planea todo para ir a visitar al presidente Donald Trump". ¿Pero qué fue lo que pasó por la cabeza del Presidente en ese momento? En realidad nadie lo sabe, tal vez algún día él mismo escriba un libro donde narre esta momento relevante.  Pero lo que podemos conjeturar es lo siguiente:

AMLO recuperó la sabiduría política que brindan años de lucha desde la oposición. Como dirigente del PRD a nivel nacional aprendió cómo impulsar campañas de políticos aliados, quienes también comprendieron que sin el apoyo del dirigente del partido, simplemente no lograrían sus objetivos de triunfo. 

López Obrador respaldaba las candidaturas con el prestigio de su liderazgo moral sobre las multitudes. La gente tal vez no confiaba o no conocía al candidato perredista, pero sí confiaban y conocían a López Obrador, y esto era suficiente. Y en muchas ocasiones la magia ocurría, los candidatos perredistas y posteriormentemorenistas se alzaban con un triunfo ajeno pero propio. Todo se lo debían a su manager, al dirigente del Partido o al candidato a la presidencia.

El Presidente se percató que para lograr el apoyo del presidente norteamericano, para echárselo a la bolsa, era necesario identificar cuáles eran sus necesidades políticas de ese momento. Se percató AMLO de la soledad política de Trump, pocos políticos estarían dispuestos a apoyarlo sin ser republicanos. El primer ministro canadiense Justin Trudeau, no estuvo dispuesto a apoyar a un candidato presidencial cuya reelección es dudosa. Sin embargo, AMLO en su estilo sufrido y pragmático, no le importó y apostó por el inquilino de la Casa Blanca.

La decisión estaba tomada, el Presidente decidió jugársela con Trump, es su candidato y su carta política. Todo lo demás, el resto de la historia se deslizó de manera coherente y esperada, todo fluyó de acuerdo a lo esperado.

AMLO sabe desde el tiempo de la oposición, que posee una gran base de simpatizantes mexicanosen el Otro lado.  Los Estado Unidos fueron un trampolín político para sus campañas por la presidencia mexicana. La mayoría de los emigrantes mexicanos están resentidos con los gobiernos priistas  y panistas, que contribuyeron a su expulsión inevitable del país mexicano, su desarraigo y su incorporación  al país norteamericano. Estos emigrantes no solo envían remesas, también han apoyado política y electoralmente,  en su momento al PRD y ahora a Morena.

Así que como en sus mejores momentos de sus andanzas en la oposición, AMLO llegó a Washington alzando su mano en gesto de campaña victoriosa, lo hizo en el monumento a Juárez y luego, al llegar a la Casa Blanca al lado del presidente Trump. Por lo que el Presidente mexicano aprovechó el viaje a Washington, para matar dos pájaros de un solo tiro.  Realizar campaña con los simpatizantes mexicanos para las elecciones que tendrán lugar en el 2021. Además, impulsó la campaña de su candidato republicano, al realzar su imagen con sus discursos; y en la medida en que edificó su relación con el presidente Trump, a manera de Wishfulthinking, halagó al presidente norteamericano modelando su futuro comportamiento a través del poder de las palabras como medio de creación de una realidad que aún no existe, pero que se desea.

Los elogiosmutuos y las palabras aparentemente excesivas en halagos edificantes, solo tuvo el propósito inconsciente de crear una nueva realidad en las relaciones binacionales. Planteó en presente un deseo a realizarse en el futuro inmediato: "Ahora que decidí venir a este encuentro con  usted, presidente Trump, en mi país se desató un buen debate sobre la conveniencia de este viaje, yo decidí venir, porque es muy importante la puesta en marcha del Tratado, pero también quise estar aquí para  agradecerle al pueblo de Estados Unidos, a su gobierno y a usted Presidente Trump, por ser cada vez más respetuosos con nuestro paisanos mexicanos... lo que más aprecio es que usted nunca ha buscado imponernos nada... por eso estoy aquí, para expresarle al pueblo de Estados Unidos que su Presidente se ha comportado hacia nosotros, con gentileza y respeto...". Una situación que no ha existido en el pasado reciente, pero se pretende crear estanueva condición con base a una afirmación expresada en tiempo presente como si fuera una realidad.

El presidente AMLO se convirtió en el bálsamo salvador que el presidente Trump necesitaba para lograr su propósito de reelegirse en noviembre próximo. Obviamente, aunque la gratitud no sea un rasgo que distinga al presidente Trump, sí valora el gesto de apoyo del presidente mexicano, porque lo recibe cuando se sentía vulnerable y ahora, Trump sabe qué hacer y cómo hacerlo.

Trump ha retomado su campaña pero ahora de manera más inteligente. Integró el mensaje del presidente AMLO en su página de campaña, apalancándose en el capital político del tabasqueño en la comunidad mexicoamericana. Además, una de sus primeras acciones fue reunirse con sus agencias anti crimen organizado, exigiéndoles que le den resultados de manera inmediata para desarticular las bandas criminales binacionales. Estas acciones entre otras más,  van a representar una bandera de logros mutuos, para la campaña del presidente AMLO y para la campaña del presidente Trump.






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