Opinión Editorial
Alto a la corrupción
Publicación:15-10-2021
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¿Cuestión de partidos? No. Cuestión de justicia
La cloaca que ha destapado el gobernador Samuel García no solo huele mal sino que contamina. Para acabar con ese foco de contaminación no valen las buenas ganas, los buenos deseos, sino las herramientas para limpiarlo, para erradicarlo y que no vuelva a infectar a víctimas inocentes.
Y las herramientas, como palas y talaches, son las leyes. La denuncia es lo primero, las pruebas en segundo lugar, la acusación… y lo procedente. Si uno de esos elementos falla o se pierde en connivencia con las autoridades responsables entonces ya valió. Pero si se integran bien los expedientes entonces las ratas de cola larga serán atrapadas. Y eso será motivo de júbilo.
No es posible que el despotismo, desde luego la corrupción, el mal servicio, la prepotencia hayan asentado sus reales en un organismo gubernamental como Agua y Drenaje. Es grave, porque esa dependencia se encarga de proporcionar el agua a la ciudadanía, un derecho humano. Entonces, por la vesania y la maledicencia de unos mal llamados funcionarios, los ciudadanos padecieron la falta de suministro, las altas tarifas de los servicios y los oídos sordos a los reclamos.
Ya se sabía en el sexenio pasado de las constantes quejas no sólo de los ciudadanos afectados sino de los mismos empelados y los sindicalistas, de las diversas anomalías en la Dependencia, pero los clamores no fueron atendidos. El ex Gobernador Jaime Rodríguez nunca hizo ningún señalamiento al respecto, mucho menos abrió una investigación. Y eso mismo hizo con otras dependencias. El saqueo impune.
Jaime Rodríguez ganó la gubernatura cacareano acabar con la corrupción, meter a la cárcel al ex gobernador Rodrigo Medina, mocharle las manos a los que roben. Y una vez en la gubernatura, nada de eso sucedió. Al contrario: la corrupción reinó igual o más que en el sexenio que iba a ser condenado. Ser Independiente no caracterizó a Jaime Rodríguez, nunca supo qué era eso, sólo haber llegado a la gubernatura sin partido. Y actuó de la manera más siniestra del partido al que había pertenecido.
Y eso se puede replicar. Pero ahora será una lucha de partidos. No se sabe bien a bien si quienes colaboraron con Rodríguez Calderón pertenecían a algún partido o eran independientes. Entonces que no se entienda que el Partido Movimiento Ciudadano, que postuló a Samuel García a la gubernatura, que ganó, ejercita una venganza. Si el Independiente, Jaime Rodríguez, no pudo castigar al priista, Rodrigo Medina, ahora el del partido Movimiento Ciudadano, puede castigar al Independiente o a sus cófrades.
¿Cuestión de partidos? No. Cuestión de justicia. El gobernador Samuel García puede colocar un jonrón si de veras castiga a quienes hayan defraudado a la ciudadanía de Nuevo León. Y los funcionarios actuales, que llegaron a sus puestos por recomendación, por pertenecer al círculo cercano del gobernador, por casualidad, pueden ser en un futuro no muy lejano los perseguidos de la justicia, como los que hoy son perseguidos.
La cloaca muta.
« Arnulfo Vigil »




