Opinión Columna


Al servicio de los ciudadanos


Publicación:03-02-2017
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Los panistas queremos seguir siendo instrumentos de los ciudadanos, queremos seguir trabajando por Nuevo León

 

“La clase política apesta” (Carlos Castillo Peraza). Esta afirmación la escuchamos a diario en pláticas de cocina, en los cafés, las comidas de amigos y familia, y va acompañada de otras afirmaciones como hay que acabar con los partidos políticos, es tiempo que solo los ciudadanos estemos en el poder, la sociedad civil es la que debe mandar, el ciudadano empoderado, etcétera.


Y no puedo dejar de pensar en quien es la clase política, y quien son los ciudadanos y quien la sociedad civil.


Los que estamos aquí sentados ¿somos la clase política? Yo no me considero parte de la clase política, yo no me considero político, soy un ciudadano que un día decidió involucrase para mejorar las cosas en mi estado y mi país.


¿La culpa de los problemas de México y de Nuevo León es de los partidos políticos, de los políticos, de la sociedad civil, de los ciudadanos? Llevo semanas estudiando y leyendo de todo, historia antigua, moderna, de política, de tecnología, y no he podido encontrar a un único culpable, veo muchas similitudes con el pasado, con la historia, con la revolución y me parece que hay que empezar por un debate serio de que queremos como sociedad y dejar a un lado las afirmaciones simplistas que solo nos dicen los “qués”, pero no los “cómos”.


No tuve la fortuna de ser amigo de Carlos Castillo Peraza, lo conocí, lo escuche y lo admire, me gustaba su política franca, silvestre, del engrudo, como se refería por haber hecho política pegando carteles en las bardas, conozco a sus hijos y con Julio en particular he tenido grandes y amenas charlas sobre quien considero el ultimo ideólogo de la historia política moderna.


En 1996, una vez que dejó la presidencia del PAN, Castillo Peraza publicó Disiento un libro con ideas magistralmente escritas y expresadas en sentido negativo, que vale la pena poder analizar y compartir por que encajan de manera perfecta en nuestra sociedad actual. En su libro, se lanza contra muchos de los prejuicios políticos de moda:


La supuesta pulcritud de quienes habiendo sido políticos priistas de toda la vida de repente se presentan como bienhechores de la democracia, la especie, decía Castillo Peraza, de los que piensan que usando el mote de la llamada sociedad civil los convierte en intachables y siempre nobles.

(Que ejemplo ha sido Nuevo León de esto, un gobernador independiente que milito toda su vida en el PRI y que de repente renuncio y despertó siendo otro, que fiasco se han llevado los que votaron por él; la inseguridad en aumento, el incumplimiento de promesas, la corrupción sigue)
El alegato contra la política de otros partidos políticos, que hacen solo para ganar terreno a otros partidos a través de una crítica demagógica que utilizan para ganar elecciones. (Me parece el discurso de morena y Andrés Manuel, de que ellos son la salvación de México, o el del partido movimiento ciudadano que intenta hacer creer a la sociedad que no son un partido político.


Y la pregunta: ¿deja de ser ciudadano quien practica la virtud de la ciudadanía dentro de un partido político ¿ o para ser ciudadano hay que salirse del partido político en que se milita? O solo se puede hacer política pura en la sociedad civil? (por supuesto que no, el hombre es un ser socialmente político por naturaleza, y lo importante es que un partido tiene un fin eminentemente político, mientras vemos a muchas asociaciones civiles que hacen política sin aceptarlo.


Acción Nacional siempre afirmo que la finalidad de la actividad política es el fortalecimiento de la vida social, de crear ciudadanía, de ser instrumento de la ciudadanía, nuestro partido habla de las sociedades intermedias, que es la forma en que antes y desde nuestra perspectiva se hablaba de la sociedad civil, es por eso que el PAN nunca creo sindicatos ni confederaciones, para incluirlas en el partido, ahora cuando en las genuinas organizaciones sociales no se quiere que estén los partidos sabemos que quienes defendieron la división de ámbitos dentro del PAN tuvieron razón y al prevalecer, mantuvieron al partido respetuoso de la sociedad.


Este es el reto de los Panistas, porque más allá de una agenda legislativa, es momento de conciliar, es momento de que aceptemos todos nuestra parte de culpa, porque si la clase política apesta, no podemos cerrar los ojos a escándalos de la clase empresarial, las concesiones de estado, la compra de facturas para no pagar impuestos y de quien las vende de escándalos de protestas y saqueos en comercios o maestros que se niegan a dar clases en muchos Estados de la Republica.


Y quiero decirles que algo tienen en común todos estos temas, y es que los líderes políticos, empresariales, maestros, saqueadores, son ciudadanos criados en las familias y la sociedad de México y Nuevo León.


También debemos preguntarnos que estamos haciendo mal como sociedad, como estamos educando a nuestros hijos, como estamos formando a los líderes sociales de mañana, perdón si mis palabras molestan, solo es cuestión de que nos contestemos en silencio a nosotros mismos, para que cuando lancemos la piedra, no tengamos necesidad de esconder la mano.


Los panistas después de la elección de 2015, asumimos nuestras culpas, los llamados de la ciudadanía y emprendimos acciones para recuperar la confianza, pero sobre todo, hemos empezado a trabajar en los “cómos”, por eso propusimos un sistema estatal anticorrupción, por eso renunciamos al fuero, por eso aprobamos el transporte público gratuito, por eso votamos para que se eliminara la tenencia.


Porque aunque queremos bajar el número de diputados y regidores, esto no es suficiente, porque aunque queremos que haya más transparencia y rendición de cuentas, esto no es suficiente, porque aunque queremos que se reduzcan los gastos en los gobiernos, esto no es suficiente, porque aunque queremos que Nuevo León reciba un mejor trato de la federación y no solo nos regresen 22 centavos de los impuestos de nuestras familias, esto no es suficiente.


Y no es suficiente, porque ya es momento de dejar los “qués”, y empezar a discutir los “cómos”. El cómo debe funcionar un Congreso, el cómo debe funcionar un Cabildo, l cómo deben rendirse las cuentas de los organismos públicos, el cómo salirnos del pacto federal y que Nuevo León tenga más recursos.


Es momento de convocar a un gran laboratorio de ideas, nuestra constitución está por cumplir 100 años, y ya no es reflejo de nuestra sociedad actual, y mucho menos del proyecto de estado y de nación que queremos.


Los panistas tenemos nuestra esperanza en Nuevo León y en México, tenemos un gran respeto por lo genuinamente social y tenemos esperanza que haciendo lo correcto estamos sentando las bases de una nueva generación, tenemos esperanza de que volvamos a ser Nuevo León, el estado grande, de emprendedores, de gente trabajadora.


Los panistas queremos seguir siendo instrumentos de los ciudadanos, queremos seguir trabajando por Nuevo León, de la mano de cada uno de los más de 4 millones de personas que aquí vivimos, queremos que regrese la esperanza que la última elección le robo a muchos.


Los panistas queremos que regrese la paz a las familias, queremos que regrese la prosperidad de los hogares, que regrese la educación de calidad y los estándares de salud, queremos que regrese la esperanza en que los corruptos vayan a la cárcel, queremos ser especialmente críticos con la actuación de los gobiernos emanados de Acción Nacional.


Los Panistas, en palabras de Carlos Castillo Peraza, “disentimos de quienes no se permiten perdonar porque estamos conscientes de que también necesitamos ser perdonados”.



« Redacción »
Arturo Salinas Garza


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