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Opinión Editorial


49 años de la colonia Tierra y Libertad


Publicación:27-03-2022
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El movimiento estudiantil de los años ‘60 y ‘70 estuvo alentado por los grandes acontecimientos mundiales de esas décadas

El movimiento estudiantil de los años ‘60 y ‘70 estuvo alentado por los grandes acontecimientos mundiales de esas décadas, pero también por el gobierno antidemocrático y represivo de nuestro país.

El bloque capitalista se imponía al bloque socialista con guerras e invasiones. No solamente sometían a los países con despiadados bombardeos, sino con gobiernos dictatoriales impuestos a la fuerza armada.

Los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se confrontaron en una ‘Guerra Fría’ sin cuartel, mientras que en el resto del mundo las protestas estudiantiles unificaban sus reclamos por la paz y contra la guerra.

Por un lado, la lucha por el socialismo de los grandes teóricos (Marx, Lenin y Engels), se extendió por todo el orbe. Por otro lado, el repudio contra la guerra criminal de Estados Unidos para invadir Corea (en 1950) y por el reconocimiento de su gran líder Kim Il Sung.

Además, las grandes protestas contra la guerra de invasión a Viet Nam (en 1960), cuya defensa encabezaba el héroe y líder Ho Chi Minh. Asimismo, el ejemplo de la Revolución Cubana (en 1956), con los insurgentes rebeldes comandados por Fidel Castro, Che Guevara y Camilo Torres.

Todas estas épicas luchas fueron inspiración de miles de jóvenes que abrazaron la idea revolucionaria de transformar la sociedad por una más justa, libertaria, democrática y en paz.

En ese contexto, después de las matanzas estudiantiles del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, surgieron diversas corrientes en el seno de las universidades para acabar con un sistema represivo y criminal.

Una vertiente del movimiento estudiantil fue la línea armada y otra fue la lucha social. Ambas, con diferentes estrategias, perseguían el mismo fin: transformar la sociedad a través de un proceso revolucionario y de crear organizaciones autónomas que aglutinaran a todos los sectores pobres y explotados por el sistema.

Con ese fin surge la Colonia Tierra y Libertad un 28 de marzo de hace 49 años, impulsada por jóvenes estudiantes, profesionistas y maestros, cuya integración al movimiento urbano-popular hizo posible formar una organización frentista en el Estado de Nuevo León.

Así, la Colonia daría origen al Frente Popular ‘Tierra y Libertad’ (el FPTyL), a nivel estatal; a la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular (la CONAMUP), a nivel federal y, el Frente Continental de Organizaciones Comunales (el FCOC), nivel de América Latina.

Los colonos posesionarios de las organizaciones sociales, como Tierra y Libertad, se forjaron en los principios teóricos del Marxismo, del Leninismo y de los pensamientos de Mao Tse Tung.

El cimiento fue la formación de cuadros de las bases de lucha social, de estructurar sus organizacionales de participación plural, así como la gestión y la autogestión como métodos para solucionar demandas de las comunidades.

Igualmente, se forjaron en la toma de decisiones y direcciones colegiadas, así como en los trabajos colectivos de autoconstrucción de viviendas, calles y escuelas mediante los ‘Domingos Rojos’ y las cooperativas como formas de financiamiento del movimiento urbano-popular.

A 49 años de su fundación, la Colonia Tierra y Libertad es, como lo describe el sociólogo español Manuel Castells… “un movimiento que se mantiene vigente, con capacidad de organización y como fuerza social y política”.

El recuento de los cruentos años de lucha, de represión social y política, de divisiones internas propias y orquestadas por fuerzas externas, son parte del pasado que ha dado la fortaleza de la sobrevivencia.

Los logros en el terreno educativo y en el campo de la salud, son muy amplios; la conquista de un patrimonio y de desarrollar la urbanización, son el producto del esfuerzo que no ha concluido, porque…

La lucha sigue ¡¡¡



« Lupita Rodríguez Martínez »