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Viven pesadilla en Río Sonora

Viven pesadilla en Río Sonora


Publicación:05-08-2021
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Las actividades económicas y turísticas se desploman; la situación se torna grave, dicen.

ACONCHI, Son.- A siete años del derrame de 540 toneladas de desechos tóxicos al río Sonora por parte de la minera Buenavista del Cobre, de Grupo México, los pobladores lidian con otro problema: la pandemia por Covid-19. Las actividades económicas y turísticas se desploman; la situación se torna grave, dicen. Ante este panorama, los afectados por la contaminación aún tienen la esperanza de que el gobierno de la República inicie el procedimiento para la reactivación del Fideicomiso del Río Sonora y se les restituyan sus derechos a la salud y al agua limpia, como lo decretó la Suprema Corte de Justicia en marzo de 2020. Francisco Ramón Miranda, integrante fundador de los Comités de Cuenca del Río Sonora, habla de la lucha que mantiene junto a otros líderes. Los activistas forman parte del movimiento comunitario organizado para exigir la solución integral y respeto a los derechos humanos tras el desastre ambiental provocado por Grupo México en Sonora el 6 de agosto de 2014, por un "fallo estructural" de la mina Buenavista del Cobre, en el municipio de Cananea. Se trata de la tragedia ecológica más grande en México. Hace siete años, una inmensa laguna de la mina Buenavista del Cobre, con alrededor de 20 kilómetros a la redonda de lixiviados, sufrió una rotura en una de las piletas de almacenamiento. Un caudal de 40 millones de litros de acidulados de cobre y otros metales, como cobre, arsénico, aluminio, cadmio, cromo, fierro, manganeso y plomo, recorrieron 17.6 kilómetros del arroyo Las Tinajas, 64 kilómetros del río Bacanuchi y 190 kilómetros del río Sonora, hasta llegar a la presa El Molinito. Esto afectó a los municipios de Arizpe, Banámichi, Huépac, San Felipe de Jesús, Baviácora, Aconchi y Ures, hasta llegar a la zona rural de Hermosillo. De ahí que resultaron afectados alrededor de 23 mil pobladores de 38 localidades y algunas zonas rurales de la capital del estado que se bañaron con, y consumieron, agua envenenada. Cientos de personas enfermaron, pero sólo se reconocieron oficialmente 381. El 11 de septiembre de 2014 Grupo México creó un fideicomiso por 2 mil millones de pesos con el objetivo de remediar los daños ambientales y a la salud. Luego, se cerró el 7 de febrero, cuando se habían gastado mil millones 250 mil pesos; se hizo de manera unilateral, sin consulta y sin haber cumplido la mayoría de los compromisos contraídos en el Programa de Remediación. Corrupción y botín político. "La rebatinga", eso pasó, expresó Miranda al referirse a los apoyos que se dieron como indemnización a los afectados por la contaminación. Se dieron apoyos por pérdidas económicas, tomas de agua y enfermedades. Aún les duele que políticos, funcionarios y personas que no vivían en la zona lograran más recursos económicos que los propios afectados.


« El Universal »