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Pierden estudiantes equivalente a dos años de escolaridad

Pierden estudiantes equivalente a dos años de escolaridad
Clases.

Publicación:04-06-2021
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Explica que una disminución de esta magnitud implica un retroceso de 13 años en el nivel de asistencia escolar.

CIUDAD DE MÉXICO.-De acuerdo con un análisis que realizó sobre los efectos de las clases a distancia en México, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revela que los estudiantes mexicanos perdieron durante el confinamiento lo equivalente a dos años de escolaridad.

El IMCO detalla que antes de la emergencia sanitaria los mexicanos alcanzaban en promedio aprendizajes correspondientes a 3° de secundaria; sin embargo, hoy su conocimiento llega solo al equivalente a 1° de secundaria.

En lo que va de la pandemia, por lo menos 628 mil jóvenes, entre 6 y 17 años, han interrumpido sus estudios debido a la crisis económica provocada por el Covid-19. Esto implica una caída por debajo del nivel de 2008, en el porcentaje de jóvenes que asisten a la escuela.

Explica que una disminución de esta magnitud implica un retroceso de 13 años en el nivel de asistencia escolar.  

Otra de las consecuencias es un país con una población que tiene menos habilidades, por lo que expone dos tipos de costos económicos:

*A nivel individual, los trabajadores tendrán menor acceso a empleos mejor pagados y esto provocará que el estudiante promedio pierda el 8% de su ingreso anual futuro, lo que equivale a un mes de salario al año por el resto de su vida productiva.

*A nivel país, se estima que en los próximos 80 años este fenómeno le podría costar a México un monto acumulado de hasta 136% del PIB de 2019, lo que implicaría dejar de producir hasta el 1.7% del PIB cada año.

Expone el IMCO que, de no tomar medidas contundentes al volver a las escuelas, "las pérdidas de aprendizajes ponen en riesgo el futuro de una generación completa de estudiantes".

El instituto asegura que el objetivo central es la respuesta educativa ante la pandemia para recuperar las habilidades de los estudiantes, y así evitar que las pérdidas de aprendizaje los condenen a empleos precarios cuando se incorporen al mercado de trabajo.




« El Universal »