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Muere David Rosen, figura clave del arcade y Sega

Muere David Rosen, figura clave del arcade y Sega
Durante la edad dorada de las recreativas, Sega se convirtió en sinónimo de innovación y ambición.

Publicación:06-01-2026
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Bajo su liderazgo, Sega supo adaptarse a los cambios del mercado y dar el salto a las consolas domésticas, llevando parte de aquella experiencia arcade a casa.

 

Hubo un tiempo en el que el videojuego tenía un lugar físico muy concreto: salones ruidosos, iluminados por neones y pantallas que parecían venidas del futuro, donde cada moneda era una promesa y cada partida, un reto. Para muchos de nosotros, aquellas recreativas fueron una escuela informal de reflejos, paciencia y obsesión, pero también un refugio. David Rosen estuvo, aunque nosotros lo ignorábamos, detrás de buena parte de esa magia. Hoy, su fallecimiento nos invita no solo a informar de una pérdida, sino a detenernos un momento y recordar de dónde venimos.

David Rosen falleció el 25 de diciembre de 2025, a los 95 años, cerrando una vida íntimamente ligada al nacimiento y consolidación de la industria del videojuego moderno. Su nombre quizá no sea tan reconocible para el gran público como el de algunas figuras legendarias, pero su influencia fue profunda y duradera. Rosen fue uno de esos pioneros que entendieron, antes que muchos, que el entretenimiento interactivo tenía un potencial enorme más allá de lo anecdótico.

La historia de Rosen es también la de un encuentro cultural. Tras servir como piloto en la Fuerza Aérea de Estados Unidos durante la Guerra de Corea, decidió quedarse en Japón, un país que en aquellos años comenzaba a reconstruirse y a mirar hacia nuevas formas de ocio. Allí fundó su propia empresa de entretenimiento, que acabaría fusionándose con una compañía japonesa para dar lugar a Sega tal y como la conocimos en su edad de oro. Desde ese momento, Rosen se convirtió en una figura clave en la dirección y expansión de la compañía, sentando las bases de lo que sería uno de los nombres más influyentes del sector.

Hablar de David Rosen es hablar, inevitablemente, del fenómeno del arcade. Las recreativas no fueron solo máquinas; fueron un punto de encuentro generacional. Para muchos de nosotros significaron tardes enteras gastando la paga semanal, los ojos fijos en la pantalla, aprendiendo patrones de enemigos y celebrando cada récord como si fuera una hazaña épica. Sega, bajo la influencia y visión de Rosen, entendió el arcade como un espectáculo total, una experiencia que debía impresionar tanto por su jugabilidad como por su tecnología.

Durante la edad dorada de las recreativas, Sega se convirtió en sinónimo de innovación y ambición. Sus máquinas destacaban por su potencia, por su diseño y por esa sensación constante de estar jugando "a lo último". No era solo competir contra la máquina o contra el jugador de al lado; era sentir que estabas participando en algo nuevo, casi futurista. Ese espíritu marcó a toda una generación y ayudó a consolidar el videojuego como una forma de ocio masivo y respetada.

El legado de Rosen no se limita, sin embargo, a los salones recreativos. Bajo su liderazgo, Sega supo adaptarse a los cambios del mercado y dar el salto a las consolas domésticas, llevando parte de aquella experiencia arcade al salón de casa. Ese movimiento fue crucial para la expansión global de la compañía y para definir una identidad que aún hoy se reconoce: la de una marca dispuesta a arriesgar, a experimentar y a apostar por ideas distintas.

Con el paso del tiempo, los salones recreativos fueron desapareciendo o transformándose, y el videojuego encontró nuevos caminos. Pero quienes crecimos frente a aquellas máquinas sabemos que algo de ese espíritu sigue vivo. Cada partida intensa, cada desafío bien diseñado, cada juego que busca sorprender, lleva un poco de aquella filosofía que Rosen ayudó a construir.

Desde una perspectiva personal, cuesta no sentir una mezcla de nostalgia y gratitud. Nostalgia por una época en la que el videojuego se descubría moneda a moneda, y gratitud hacia personas como David Rosen, que hicieron posible que esas experiencias existieran. Su legado no está solo en la historia empresarial de Sega, sino en los recuerdos de millones de jugadores. Y eso, probablemente, sea la forma más sincera de trascender.

 



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