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China no quiere PCs "extranjeros"

China no quiere PCs extranjeros
El objetivo del Gobierno comunista es que casos como el de Huawei no vuelvan a repetirse

Publicación:10-05-2022
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China no quiere ni que la administración del Estado, ni sus empresas públicas, dependan de tecnología la tecnología Occidental.

En lo que ha sido un movimiento ciertamente inesperado, el gigante asiático acaba de ordenar que todo el equipamiento de marcas extranjeras que actualmente se está utilizando en sus instalaciones públicas, sea sustituido en un plazo máximo de dos años por el de fabricantes locales.

El objetivo del Gobierno comunista es que casos como el de Huawei no vuelvan a repetirse y conseguir, al menos en sus administraciones, una independencia tecnológica total. No es un desafío precisamente menor. Se calcula que tan solo en la administración central del estado, los funcionarios chinos tengan que gestionar la sustitución de nada menos que 50 millones de equipos. A estos habría que sumar las distintas entidades regionales, municipales y las empresas públicas o participadas por el estado. Casi nada.

Si hablamos de software, lo lógico es pensar que la intención del Gobierno pasa por deshacerse progresivamente la dependencia que sigue teniendo de Microsoft y Windows, para pasar a optar por una distribución Linux adaptada a sus necesidades.

Esta decisión por supuesto ya tiene ganadores y perdedores: entre los segundos, Dell y HP, las dos marcas que tienen una mayor cuota de mercado en el país. Como claro ganador en cambio se presenta Lenovo, que probablemente con Huawei, está llamada a ser el proveedor de referencia para sustituir todos los equipos afectados.

La intención de las autoridades locales no acaban sin embargo aquí y en su roadmap digital está previsto que también los terminales móviles (smartphones y tablet), los servidores y en eventualmente incluso los «chips extranjeros», acaben siendo desplazados para favorecer el «producto nacional».

La medida también supone un balón de oxígeno para unas empresas chinas que el pasado mes de marzo fueron instadas a dejar de hacer negocios con Rusia. En este país, compañías como Lenovo o Xiaomi mantenían una posición de claro liderazgo y su salida del mercado ruso fue más traumática que para muchas otras empresas americanas.



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