Banner Edicion Impresa

Ucrania, guerra que se libra en las redes

Ucrania, guerra que se libra en las redes


Publicación:27-03-2022
++--

Las máximas autoridades rusas y ucranianas están recurriendo a los soportes tecnológicos para lanzar sus consignas

MADRID, España/EL UNI.- El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania ha sentado un precedente en materia digital, porque se está dirimiendo también al más alto nivel en las redes sociales con un objetivo prioritario: desacreditar al enemigo y ganar el relato de la guerra. Ya no son sólo los usuarios comunes los que se manifiestan a favor o en contra del conflicto. Las máximas autoridades rusas y ucranianas están recurriendo a los soportes tecnológicos para lanzar sus consignas y exhibir material audiovisual con el cual granjearse el apoyo popular y descalificar al adversario, ofreciendo en muchas ocasiones versiones contrapuestas de un mismo hecho en lo que es una guerra de propaganda que empaña la verdad, pero que tiene repercusiones inmediatas en el posicionamiento de las respectivas audiencias. En el caso de Ucrania, y a medida que su desesperación se acentúa, las proclamas buscan recabar apoyo internacional. Para enaltecer los sacrificios y la resistencia numantina del país, las autoridades ucranianas exageran algunas gestas heroicas, incrementan el número de bajas infligidas al enemigo, o denuncian crímenes de guerra que no pueden ser corroborados, lo que no impide que sus denuncias sean compartidas automáticamente por la inmensa mayoría de los usuarios de los países occidentales. En un campo abonado para las fake news, muchas fabricadas por bots creados para intoxicar masivamente, y más allá de la generalizada solidaridad con Ucrania, es necesario actuar con cautela y verificar en la medida de lo posible la autenticidad de los mensajes que uno y otro bando divulgan, indican los analistas. "Estamos ante la guerra de la desinformación. Y en este contexto tiene gran importancia la irrupción de las redes sociales. Vivimos prácticamente la guerra in situ, a través de nuestros propios dispositivos, en los que ahora recibimos una avalancha informativa que es imposible de contrastar en tiempo real y que viaja mucho más rápido para desinformar que para informar", señala Fernando Ávila, profesor de comunicación audiovisual de la Universidad Europea. El experto reconoce que todas las partes, en mayor o menor medida, están echando mano de la propaganda en función de sus objetivos, porque también el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, ha recurrido a la desinformación para contrarrestar la aplastante superioridad del ejército ruso y su maquinaria bélica. "Parece que todos tenemos en nuestro corazón estar con el pueblo ucraniano. No creo que pueda ser de otra manera. Pero a nivel de las redes sociales se están jugando todo tipo de cartas para conseguir ventajas y los propios dirigentes no son ajenos a esta situación, desde los más a los menos implicados en el conflicto, que están utilizando información tergiversada, sesgada", agrega el académico. Las implicaciones de esta guerra de la desinformación no sólo generan confusión; la sobreexposición también puede provocar, como ratifican expertos de distintos ámbitos, hasta problemas mentales, como ansiedad y respuestas violentas, desmedidas. "Lo que están haciendo ambas partes es un juego de equilibrios en el mundo de la desinformación, en el que Rusia se maneja muy bien y en el que Ucrania está aguantando como gato panza arriba, lo que lleva en ocasiones a este país a propagar un discurso irreal", puntualiza el docente universitario. Tenemos que ser muy conscientes de esto y tratar de buscar nuestra voz en los medios serios, con periodistas que contrasten para saber que la información que nos está llegando es absolutamente veraz. "Las redes sociales están intentando contrarrestar la desinformación, pero es muy difícil frenar los perfiles falsos que están continuamente disparando imágenes creadas a través de grupos de inteligencia artificial que lo que están haciendo es intoxicar a la ciudadanía y a la información en general", concluye el analista, tras subrayar que no tienen nada que ver las empatías con Ucrania con la poca calidad de los mensajes que se están moviendo entre bambalinas.


« El Universal »