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Trump y su poco cuidado con la información clasificada

Trump y su poco cuidado con la información clasificada
La decisión de llevarse documentos clasificados a Mar-a-Lago, encaja dentro de un viejo patrón del ex presidente.

Publicación:23-08-2022
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Ex colaboradores del ex presidente aseguran que siempre hizo lo que quiso, revolvía información oficial con la personal

Estados Unidos.- Para nadie es un secreto que Donald Trump es fan de coleccionar cosas y que en un afán de publicidad, en muchas ocasiones desoyó las indicaciones sobre el manejo de información confidencial y lo que podía o no, difundirse a través de redes sociales.

Mucho antes de incursionar en la política, a Trump le encantaba coleccionar cosas. Es un hábito de toda la vida que, junto con sus descuidos, su tendencia a ignorar las reglas y su caótica partida de la Casa Blanca tras negarse a aceptar su derrota electoral, desembocaron en una investigación que plantea extraordinarios retos políticos y legales.

El reciente cateo a su casa de Miami en busca de documentos altamente confidenciales fue una medida sin precedentes en contra de un ex presidente y aunque las autoridades no han revelado qué contenían exactamente las cajas que se llevaron, el FBI dijo que recuperó una cantidad de documentos, incluidos algunos que podrían causar daños “excepcionalmente graves.

No queda claro por qué Trump se negó a entregar los documentos confiscados a pesar de reiterados pedidos de que lo hiciese.

Pero mientras fue Presidente de la Unión Americana ignoraba constantemente la Ley de Archivos Presidenciales, que estipula cómo se deben manejar esos archivos.

 John Bolton, quien fue el tercer asesor de seguridad nacional de Trump, dijo que, antes de que llegase él, había escuchado que “flotaba en el aire una cierta inquietud acerca de cómo manejaba la información. Con el correr del tiempo, me di cuenta por qué”.

Por ejemplo, rompía documentos que luego tenían que ser pegados con cintas adhesivas. Documentos oficiales que normalmente son entregados al Archivo Nacional se mezclaban con sus objetos personales en la residencia presidencial. Tuiteaba información clasificada, que podían ver periodistas y adversarios.

La decisión de llevarse documentos clasificados a Mar-a-Lago, encaja dentro de un viejo patrón del ex presidente.

En una ocasión Trump dio a funcionarios rusos información de fuentes israelíes acerca de la organización Estado Islámico.

En otra, tuiteó una imagen satelital de alta resolución de una aparente explosión en un centro espacial iraní, porque tenía “un claro derecho” a compartirla, al menos eso decía.

La ex secretaria de prensa de la Casa Blanca Stephanie Grisham dijo que Trump era “descuidado” en el manejo de información clasificada.

“Quería la publicidad”, dijo Grisham. “Es un ejemplo de lo poco que le importa poner vidas en peligro. Era como si fuese un lindo juguete que le muestra a sus amigos para impresionarlos”.

Recordó un episodio que involucró a Conan, un perro de las fuerzas armadas que fue considerado un héroe por su papel en una redada en la que se mató al jefe de Estado Islámico Abu Bakr al-Baghdadi. Contó que antes de la llegada del perro a la Casa Blanca, se informó al personal que el perro no podía ser fotografiado porque ello podía poner en peligro a quienes trabajan con él. Pero Trump decidió que quería mostrarlo a la prensa.

La negativa de Trump a aceptar su derrota electoral hizo que la transición fuese caótica. Cuando finalmente decidió abandonar la Casa Blanca, no hubo mucho tiempo para empacar cosas y hacer una salida ordenada.

Bolton dice que no cree que Trump se haya llevado documentos clasificados con dolo, sino que los consideró “souvenirs”.



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