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Reprueban demócratas su primer examen electoral en EU

Reprueban demócratas su primer examen electoral en EU


Publicación:05-11-2021
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Es cierto que la historia jugaba en contra de Biden.

WASHINGTON, DC/EL UNI.- La derrota en las elecciones al gobierno de Virginia y la victoria por estrechísimo margen del candidato demócrata en Nueva Jersey han sido un jarro de agua fría para la Casa Blanca de Joe Biden y para el Partido Demócrata. El primer test serio para la presidencia y la tarea de un Congreso dominado por los demócratas se ha saldado con golpes duros que cuestionan el futuro del partido, especialmente de cara a las legislativas del próximo año, y dejan el capital político de Biden muy tocado. Es cierto que la historia jugaba en contra de Biden. Sólo una vez desde 1977 Virginia había votado para gobernador a alguien del mismo partido del inquilino de la presidencia: precisamente en 2013 con Terry McAuliffe, el mismo candidato que este año salió derrotado. En Nueva Jersey, ningún demócrata había salido reelegido al cargo de gobernador en los últimos 40 años. Phil Murphy, quien se impuso ayer, es la excepción. Hace exactamente un año, Biden ganaba por 10 puntos en Virginia y por 16 puntos en Nueva Jersey; el martes, toda esa ventaja se erosionó por completo. Las razones son varias. Biden está teniendo muchos problemas para cumplir sus promesas, especialmente en las reformas de gasto social, estado del bienestar y potenciación de infraestructuras, que se complementa con un Partido Demócrata enfrascado en peleas internas y muy lejos de la unidad. Todavía se recuerda el caos de la salida de Afganistán, la respuesta al coronavirus ha tardado más de lo previsto en tener resultados, y hay dudas por los efectos de los cuellos de botella en la cadena de suministro, y temor por el alza de precios. Biden insinuó que el resultado podría haber sido diferente si el Congreso hubiera aprobado sus planes de gasto social e infraestructura, que hubieran servido para demostrar que cumplen sus promesas y trabajan para mejorar las condiciones de vida de las clases medias. "Tendríamos que haberlos aprobado antes del día de las elecciones", confesaba, si bien no quiso sentenciar que esa fue la única razón de la derrota. Otro factor fue la gran movilización republicana. Los demócratas apostaron por convertir a sus rivales, especialmente el republicano Glenn Youngkin en un Trump 2.0, a pesar de que el futuro gobernador de Virginia no apareció ni una vez en público con el expresidente, y le pidió explícitamente que no hiciera campaña con él. El resultado fue inmejorable: ese equilibrismo entre el alejamiento de Trump mientras lanzaba mensajes con tintes trumpistas, agitando el miedo de la inflación, culpando de la situación a Biden, enfocándose en temas locales, es visto por muchos como el camino a seguir para los conservadores en el futuro. A todo esto se suma un Biden en horas bajas. Según la media de encuestas de RealClearPolitics, el nivel de desaprobación del presidente está en 51%, y 64% de los estadounidenses cree que la Casa Blanca y el Congreso de control demócrata llevan al país en la dirección equivocada. Los demócratas necesitan hacer una introspección. La estrategia de enfocar todo como una batalla contra lo que representa Trump quizá no ha sido la más correcta. Tener respuestas convincentes para los nuevos temas que los conservadores ponen sobre la mesa, especialmente los relacionados con educación y racismo es imperativo. Los demócratas necesitan acción inmediata si no quieren que los resultados del martes sean solo el preludio de una oleada conservadora que les arranque la mayoría en el Congreso en 2022 y la Casa Blanca en 2024. Varios expertos y analistas, después de lo que pasó, están cambiando sus predicciones y dando más favoritos a los republicanos para teñir de rojo las cámaras legislativas. 


« El Universal »