Internacional Europa
Regresan tradiciones en AL y el Caribe

Publicación:16-04-2022
TEMA: #Internacional
Los actos empezaron con el Domingo de Ramos, del pasado 10 de este mes.
SAN JOSÉ, Costa Rica/EL UNIVERSAL.- La Semana Santa de 2020 regresó a sus viejas costumbres fundamentales en América Latina y el Caribe, con una intensa y reactivada movilización hemisférica en una nueva normalidad religiosa como secuela del coronavirus para una zona que acoge al 40% de los fieles católicos del mundo. Los coloridos actos recorrieron desde los barrios del sur de San José, Costa Rica, a las callejuelas de Antigua, Guatemala, las del Casco Viejo de la Ciudad de Panamá y de Ciudad Vieja de Montevideo, Uruguay, hasta el Centro Histórico de Quito, Ecuador, y los jirones o pasajes de Lima, Perú, pasando por los bulevares de Tegucigalpa, Honduras, los trillos de Santo Domingo, República Dominicana, o las comunas de Chile. Sin excepciones, y también de México a Brasil, de Argentina a Colombia, de El Salvador a Bolivia o a Nicaragua, América Latina y el Caribe vivieron con cautela sanitaria y a partir de este jueves el retorno de las principales y tradicionales procesiones estelares de Semana Santa tras dos años de interrupción obligada por el azote del Covid—19. Los actos empezaron con el Domingo de Ramos, del pasado 10 de este mes. "La Semana Santa se caracteriza por la religiosidad popular", afirmó el abogado guatemalteco Nery Rodenas, director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala. "Es una forma de manifestación de los creyentes que se expresa en cargar (imágenes) en las procesiones que han estado vigentes por cientos de años. Ha sido muy importante para muchas comunidades, cofradías, hermandades que todo esto se reanudara", dijo Rodenas. La pandemia, que el 25 de febrero de 2020 confirmó en Brasil lo que fue el primer caso regional, llevó a los gobiernos de América Latina y el Caribe a adoptar medidas de emergencia con restricciones generalizadas, como aislamiento, confinamiento o distanciamiento social, que también repercutieron en la suspensión de la mayoría de actividades de Semana Santa. Por segundo año consecutivo y por el rebrote o nuevas olas de contagios de la enfermedad, las cúpulas católicas de América Latina y el Caribe aceptaron en 2021 volver a suspender o limitar las procesiones y restantes actividades públicas de la Semana Santa para contener la difusión del virus, aunque promovieron reforzar la unión espiritual sin importar el aislamiento físico. Para prevenir desconectarse totalmente de la feligresía, las autoridades eclesiásticas católicas recurrieron en la mayoría de países a las transmisiones televisivas y por medios electrónicos o digitales de las ceremonias del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. "Desde hace cerca de 500 o 400 años se vinieron practicando estas procesiones, como una forma de expresar y acompañar La Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Es importante: la religiosidad popular se encuentra muy impregnada en la gente católica que quiere expresar su fervor a través de estas expresiones", explicó Rodenas. "Hubo muchas reuniones (en el caso de Guatemala) en las que autoridades de la Iglesia Católica y del Ministerio de Salud discutieron acerca de cuál debía ser el mejor mecanismo. Se recomendó siempre que todos (los asistentes) utilizaran mascarillas y gel y con distanciamiento físico para tratar de que las procesiones hicieran los recorridos acostumbrados", precisó. Al destacar que "es importante que se pudieran retomar", narró que "la gente ha tenido mucha conciencia y ha adoptado cualquier acción preventiva para evitar contagios. Las personas van con gel y mascarillas y las que acompañan la procesión van rociando gel a los que la observan".
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