Internacional Norteamérica


EU: de las legislativas a la pandemia y migración

EU: de las legislativas a la pandemia y migración


Publicación:08-01-2022
++--

Nadie esperaba un año como el pasado

WASHINGTON, DC/EL UNIVERSAL.- Tras haber vivido 2021, hacer cábalas sobre qué le deparará a 2022 para Estados Unidos es un salto al vacío, casi una cuestión de fe en bolas de cristal, esperanzas y voluntades. Nadie esperaba un año como el pasado, con muchas expectativas y pocas resueltas como se había programado. El 2021 no ha sido un año ejemplar para EU. La victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales debía ser la llave al sosiego, al retorno a la normalidad. Se prometía la recuperación de constantes tradicionales tras los cuatro años caóticos de Donald Trump, se vislumbraba el final del túnel de la pandemia con unas vacunas que parecían la solución definitiva, el orden regresaba al mundo. Nada de eso pasó, y no extraña que, según un sondeo realizado por Axios y Momentive, la palabra que más define 2021 es "agotador". Un cansancio extenuante que empezó con un asalto al Capitolio recién empezado el año, una vacunación que no ha evitado que en diciembre se llegara a picos de contagios inimaginables —si bien se pudo frenar la sangría de muertes—, y una serie de crisis y tropiezos de la nueva Casa Blanca que no han hecho que la navegación del país haya sido lo suave que se prometía. Según una encuesta de Ipsos, 71% cree que 2022 será mejor año que el que acabamos de dejar atrás, pero 51%, según el sondeo de Axios, "teme" por lo que 2022 les tiene preparado. Especialmente está la duda de qué va a pasar con la pandemia. Estados Unidos, el país con más vacunas adquiridas en el mundo, sigue rezagado y sin cifras espectaculares de inoculación, con un gran problema de población antivacunas y desinformación. Las nuevas variantes, especialmente ómicron, que disparó las alarmas, parecen no ser tan letales como sus predecesoras, pero eso no hace que el gobierno de Joe Biden pueda bajar la guardia. Básicamente porque una buena salida de la pandemia, o al menos una situación bajo control, es básica para la economía de un país que ya empieza a ver brotes verdes, con previsiones esperanzadoras y un clima laboral que recupera el movimiento. Nuevas olas pandémicas pueden afectar el crecimiento, y evitarlo será clave. El temor en este ámbito está, ahora mismo, en el bolsillo. El miedo a una inflación desbocada por la reapertura y recuperación de la actividad ya está causando estragos y será uno de los elementos clave de 2022. Algo que no sólo afectará a los ciudadanos y al sector económico, sino que puede tener una repercusión política. La afectación a la capacidad adquisitiva de los estadounidenses es clave para una de las fechas más señaladas en el calendario de 2022: las elecciones de medio mandato del 8 de noviembre, donde se renueva toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado de Washington. Las previsiones apuntan a que, por las tendencias sociales, los nuevos dibujos de distritos tras el censo de hace un año y el desgaste habitual, los demócratas pasarán de controlar el Poder Legislativo completamente, a tener serios problemas por tener cabezas visibles en el liderato del Capitolio. Si los augurios se confirman, Biden tendrá casi imposible sacar adelante su agenda de reformas, algo que ni con el Legislativo a su favor le evitó obstáculos y dolores de cabeza. De las elecciones también se espera poder hacer un análisis del poder real del trumpismo, dos años después de su salida de la Casa Blanca. La incógnita de cuántos allegados y fieles al expresidente Trump llegan a puestos de poder, tanto en Wa-shington como en los estados, marcará mucho el devenir político del país, y dará una primera pista sobre qué puede pasar en las presidenciales de 2024. Hasta entonces, Biden tiene varios problemas que resolver. El país que prometió unir sigue igual de dividido a pesar de haber rebajado la tensión. Su agenda no termina de despegar, y tendrá que pelear duro para resolver promesas que no está cumpliendo o no va a poder cumplir. Especialmente en migración: su reforma para la legalización de indocumentados sigue encallada y por ahora sin mucho avance ni esperanza, y tendrá que seguir peleando para poder fulminar el programa Quédate en México de expulsión de refugiados, por ejemplo. Y después están las crisis internacionales. El caos provocado por la salida de tropas en Afganistán ha dejado un polvorín de resultado incierto, y su intención de recuperar el pacto nuclear con Irán está encallado y sin solución. Palabras mayores son los choques con Rusia por Ucrania, con varias llamadas entre líderes para evitar la guerra; y con China, adversario geopolítico uno y en plena recalibración de las relaciones. No toda la atención de EU de este año estará en la Casa Blanca o el Congreso. El Tribunal Supremo tiene en sus manos una decisión histórica: el más que probable recorte de derechos reproductivos en el país, retrocediendo casi medio siglo gracias a leyes antiabortistas en estados republicanos que, aprovechándose de la mayoría conservadora del Supremo herencia de Trump, prevén limitar los abortos en el país. 


« El Universal »