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Internacional Medio Oriente


El futuro de la relación con el talibán, la gran incógnita

El futuro de la relación con el talibán, la gran incógnita


Publicación:02-01-2022
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El bloque comunitario tiene la necesidad de seguir apoyando a la población afgana

BRUSELAS, Bélgica/EL UNI.- La salida estadounidense de Afganistán y la toma del gobierno en Kabul por parte de los talibanes ha colocado a la Unión Europea (UE) ante un dilema que deberá resolver en 2022. El bloque comunitario tiene la necesidad de seguir apoyando a la población afgana y conservar el progreso alcanzado tras un caudal de recursos inyectados durante 20 años. Desde 2001 se han acumulado alrededor de 70 mil millones de dólares en asistencia internacional, siendo la UE uno de los principales contribuyentes. En 2019, el país de 36 millones de habitantes habría recibido asistencia internacional por 4.3 mil millones de dólares, equivalente a una quinta parte de la economía nacional. Luego de la retirada de las fuerzas militares estadounidenses, las necesidades no sólo siguen siendo titánicas, la situación humanitaria se ha deteriorado como consecuencia de la inestabilidad política, la pandemia por coronavirus, el aumento de la violencia y condiciones climáticas extremas, como sequías, nevadas, inundaciones y avalanchas. De acuerdo con Naciones Unidas, desde principios de 2021 unas 550 mil personas abandonaron sus hogares, con lo cual el número de desplazados supera la barrera de los 4.2 millones. Alrededor de 14.1 millones de personas, 35% de la población, está expuesta a una situación de inseguridad alimentaria. Por otra parte, la UE tiene pendiente la tarea de configurar su relación con los talibanes sin reconocerlos oficialmente. La exembajadora de Afganistán en Estados Unidos, Roya Rahmani, teme que la UE llegue a la conclusión de que los talibanes son un socio fiable. También inquieta que vean en la milicia la alternativa para frenar el avance del Estado Islámico (EI). Dicho cálculo supondría fin a toda capacidad de presión por parte de la UE para que hacer que prevalezca la versión más moderada de los talibanes frente a la ciudadanía. La exministra de Asuntos de la Mujer, Sima Samar, ve crucial no caer en lo que describe como la "trampa talibán" ante el avance del EI. "Los talibanes podrían explotar la situación, usarla como un instrumento de presión proyectando la presencia de otro enemigo. Tenemos que ser extremadamente cautelosos al respecto". Para la defensora de derechos humanos, aún es posible ejercer presión sobre los talibanes, quienes necesitan del reconocimiento internacional, así como de los dineros del exterior. Una alternativa sería que los organismos de Naciones Unidas se encarguen de pagar los salarios de los profesores en Afganistán, con lo cual disminuiría la interferencia de los talibanes en la educación, al tiempo que se ayudaría a la economía. Tras la caótica retirada de las fuerzas aliadas, unos dos mil 100 afganos siguen a la espera de ser trasladados tan sólo a Holanda. Son personas que brindaron servicios al ejército, al cuerpo diplomático y a organismos internacionales, como intérpretes, personal de seguridad y activistas. Jean Louis de Brouwer, director del Programa de Asuntos Europeos del Instituto Egmont, sostiene que la lección más importante que deja la caída del efímero gobierno afgano construido por la comunidad internacional, es que no hay actor externo capaz de poner en orden en solitario a Afganistán. "No podremos resolver la situación actuando solos, la UE como donante, Rusia como garante de la seguridad regional, China como promotor de inversión y desarrollo. Debemos sentarnos y comunicarnos los unos con los otros", asegura. La UE tiene que involucrarse en una agenda incluyente basada en el respeto a las garantías individuales, y no es una dictada por las autoridades afganas.


« El Universal »