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Busca Truss ser la nueva Margaret Thatcher

Busca Truss ser la nueva Margaret Thatcher
Busca trascender y hacer el bien para los ciudadanos de su país.

Publicación:06-09-2022
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Considera a Margaret Thatcher un ejemplo, y fue fiel a Boris Johnson hasta el fin.

Londres, Inglaterra.-Liz Truss demostró ser una artista de la supervivencia durante los Gobiernos conservadores de los últimos años. Siempre fue considerada leal y trabajadora. Sus éxitos nunca fueron evaluados con precisión, pero ha trabajado sin descanso en su imagen pública.

Desde que entró al Ministerio de Exteriores del Reino Unido, se mostró incansable en Instagram y Twitter, ya  fuera con una gorra de piel en la Plaza Roja de Moscú, o visitando tropas, en tanques y con indumentaria militar, y siempre acompañada de fotógrafos.

Cuando los opositores cuestionaron su competencia, por ejemplo, cuando confundió el mar Báltico con el mar Negro, Truss respondió con fotos de su visita a Ucrania, y juró que se enfrentaría a Putin. En el Partido Conservador británico, eso vale más que cualquier metida de pata ocasional en la retórica y en el contenido.

Sin embargo, su carrera en las filas conservadoras británicas no ha sido fácil. Durante su última aparición de campaña, en el estadio londinense de Wembley, cuando Liz Truss y su contrincante, Rishi Sunak, se presentaron como candidatos ante varios miles de miembros del partido, admitió que "no posee un trasfondo conservador tradicional".

Su padre era profesor de Matemáticas, su madre, enfermera, y la orientación política de la familia era más bien hacia la izquierda. Los padres llevaron a la pequeña Liz a protestas antinucleares, pero ella hace tiempo que rompió con ese pasado. Y eso también vale para sus comienzos en la política, ya que, como estudiante, primero formó parte del Partido Liberal, algo que hace tiempo que califica como "pecado de juventud".

También se refiere con esa ligereza a su paso de ser proeuropea, antes del referéndum sobre el "brexit", en 2016, a convertirse en una de las más firmes defensoras de la doctrina conservadora más pura. Eso agrada a los miembros del partido en los círculos tradicionales tories, en el sur de Inglaterra.

Liz Truss se ve a sí misma como la sucesora de Margret Thatcher, quien, en los años 80, llevó a la economía hacia el rumbo del crecimiento, a través de una cura drástica, basada en privatizaciones y desregulación.

A pesar de que los economistas del Banco de Inglaterra contradicen y temen esas rebajas fiscales, ya que podrían incrementar la espiral inflacionaria, Truss quiere usarlas para reducir la inflación. Tampoco habló sobre cómo quiere ayudar a las familias que no podrán pagar sus servicios energéticos: el próximo ministro de Finanzas deberá ocuparse de ello, señaló.

Pero obtener esos miles de millones solo será posible si Gran Bretaña se endeuda. Ya durante la crisis de la pandemia, la deuda estatal británica ascendió vertiginosamente. Si ahora se necesitan amplios programas de ayuda, con los intereses, también crece la carga de la deuda del país.

¿Silencio de hierro en lugar de "dama de hierro"?

Al respecto, Liz Truss no revela detalles. Presentará su plan de presupuesto cuando esté en el cargo, dijo lapidariamente. Según ella, reducir la carga impositiva hará que la gente "tenga más dinero en el bolsillo". Pero eso no beneficia en nada a la masa de británicos de bajos ingresos que ya pagan miles de libras por el aumento de precio del gas y la electricidad.

Como solución, Truss dice que debe haber más oferta en el mercado energético, y planea otorgar decenas de nuevas concesiones de fomento para el gas y el petróleo en el mar del Norte. Para ella, los problemas medioambientales no juegan ningún papel en ello. Y deja también sin respuesta la pregunta de si quiere reformar el mercado energético poniendo límites a los precios, o con el desacople del precio de la electricidad y del gas.



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