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América Latina, bodas forzadas por el embarazo adolescente

América Latina, bodas forzadas por el embarazo adolescente


Publicación:27-11-2021
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Pone en riesgo la salud de niñas, niños y adolescentes

SAN JOSÉ, Costa Rica/EL UNIVERSAL.- Con el sello de imborrable violación de los derechos humanos, el matrimonio infantil en América Latina y el Caribe está precedido o seguido por el embarazo adolescente, pone en riesgo la salud de niñas, niños y adolescentes y ata a la violencia doméstica, al trabajo infantil y a múltiples formas de explotación y a la deserción estudiantil y completa un círculo vicioso de marginación social. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) precisó que una de cada cuatro niñas latinoamericanas y caribeñas se casa o entra en unión temprana antes de cumplir 18 años. La Unicef aseguró que América Latina y el Caribe es la única zona del mundo "donde los matrimonios infantiles no han disminuido en los últimos 25 años", por lo que ocupa el segundo lugar mundial "en número de embarazos adolescentes". "El matrimonio infantil y las uniones tempranas son un fenómeno complejo relacionado con desigualdades de género, pobreza, abandono escolar, violencia y embarazo adolescente. El matrimonio infantil pone en riesgo la vida y la salud de las niñas", puntualizó. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) anticipó que la crisis por el coronavirus "exacerbará las vulnerabilidades ya existentes, incluyendo un mayor riesgo de matrimonio infantil, trabajo infantil y embarazo adolescente". "El matrimonio infantil es una forma de matrimonio forzado", afirmó la abogada colombiana María Fernanda Perico, asesora legal de la sede regional en Colombia del (no estatal) Centro de Derechos Reproductivos. Es forzado porque "una de las partes, que serían niñas o niños, carece de la madurez suficiente para contraer matrimonio y escoger a su pareja de forma libre, plena e informada. Existe una marcada relación desigual de poder entre los cónyuges", dijo Perico. "El matrimonio infantil tiene un impacto significativo en la vida de las niñas y las adolescentes porque afecta sus oportunidades de desarrollo personal, educativo y profesional, impacta en la deserción escolar y su poder de decisión en torno a su reproducción y sexualidad. Conlleva a embarazos y maternidades forzadas", agregó. Al plantear que el fenómeno “las sitúa en mayor riesgo a la violencia basada de género, en particular la sexual", dijo que "una relación sexual con una pareja con una marcada relación de poder y diferencia de edad, no puede considerarse que su consentimiento sea libre para tener relaciones sexuales. Hay violencia sexual". Unicef, Cepal y otros foros multilaterales coincidieron en que el matrimonio infantil tiene consecuencias sociales, como: a las niñas y adolescentes que se casan o están unidas se les niegan su niñez y su adolescencia y las oportunidades para su presente y su futuro.


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