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A un año del asalto al Capitolio, las heridas siguen abierta

A un año del asalto al Capitolio, las heridas siguen abierta


Publicación:06-01-2022
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El principal temor: que la democracia del país esté herida de muerte y que sea demasiado tarde para salvarla.

WASHINGTON, EU.- Los efectos del ataque al Capitolio de hace un año están más presentes que nunca. Quizá ya no quedan restos de los desperfectos en el edificio de la sede legislativa estadounidense, pero las cicatrices son enormes. El principal temor: que la democracia del país esté herida de muerte y que sea demasiado tarde para salvarla.
En el discurso que dará este jueves para conmemorar la efeméride, se prevé que el presidente Joe Biden, saliéndose de su papel habitual de no hablar en demasía de su predecesor, culpe directamente a Donald Trump de la insurrección. "[El presidente] ve el 6 de enero como la culminación trágica de lo que esos cuatro años bajo el [ex]presidente Trump hicieron a nuestro país", avanzó la portavoz Jen Psaki, quien también puso el punto sobre el Partido Republicano: "Ha habido silencio y en momentos complacencia por parte de demasiados republicanos que han defendido la 'gran mentira' y perpetuado la desinformación al pueblo estadounidense".
Tal como escribió Masha Gessen en su libro Surviving autocracy, publicado en pleno mandato trumpista pero meses antes del ataque, uno de los gritos célebres de Trump, el "Drain the swamp" que prometía limpiar las cloacas del poder, no era una lucha contra la corrupción, sino "una declaración de guerra al sistema de gobierno tal como está constituido actualmente". O, lo que es lo mismo: un aviso de que su manual llevaba a la conversión de Estados Unidos en una autocracia.
El ataque del 6 de enero fue el momento en el que se magnificó todavía más la polarización, se expandieron las dudas sobre el sistema electoral y se compromete el futuro democrático de EU.
Los republicanos se han mantenido firmes en la "gran mentira" que Trump insiste en defender: la de un robo electoral inexistente que ha penetrado en los votantes republicanos y ha servido de base para cambios en leyes electorales que ponen en duda si EU es tan democrático como pretende ser. Aprovechando el tirón de la "gran mentira", 19 estados gobernados por republicanos han aprobado leyes para restringir el voto, revisado normativas electorales y se ha dado poder para revertir los resultados en las urnas.
Muchos expertos consideran que todas esas acciones están preparando el terreno para que en 2024 la insurrección sí triunfe, y lo haga amparándose en procesos aparentemente legales y democráticos.
Para Timothy Snyder, autor del libro On Tyranny, lo que se está viviendo en Estados Unidos amerita una acción inmediata y no confiar en que el país tiene una tradición democrática que hará que todo vuelva a la normalidad y nunca se crucen líneas rojas. "Podemos perder la democracia en cualquier momento", dijo recientemente, "de hecho ya la estamos perdiendo".
Las encuestas revelan lo dividido que está el país: según la que publicó este miércoles el portal Axios, sólo 55% de estadounidenses creen que Biden es el ganador legítimo de las últimas elecciones; otra, de Quinnipiac, que sólo 29% de republicanos creen que el asalto al Capitolio fue un ataque al gobierno, contra 93% de demócratas que así lo piensan. Una de CBS-YouGov indica que para 56% de republicanos, quienes se alzaron el 6 de enero de 2021 eran "defensores de la libertad". Todos los sondeos coinciden en algo: dos de cada tres estadounidenses creen que la democracia en el país está en riesgo, o al menos en riesgo de caer.
Algo que podría cambiar eso sería la aprobación de una ley de derecho al voto que blinde la democracia, y especialmente una resolución contundente de las investigaciones de lo sucedido el 6 de enero. Hay dos vías que circulan en paralelo: la investigación de la Cámara de Representantes tiene prisa por cerrar su informe y depurar responsabilidades. En breve podrían empezar los testimonios en vivo por televisión y el cierre de la investigación podría darse antes de fin de año, para evitar que en las legislativas de noviembre cambie el control del Congreso y los republicanos cierren el comité sin haber terminado su trabajo.
Por otra parte está la investigación del gobierno. Por el momento ya se ha detenido a más de 700 asaltantes: 165 se han declarado culpables y algunos enfrentan penas de dos décadas de prisión; hasta ahora han sido condenados algo más de 70, entre ellos el "chamán de QAnon", sentenciado a 41 meses de cárcel.


« El Universal »