Económico Valores


Macedonia del Norte, un secreto balcánico

Macedonia del Norte, un secreto balcánico
Llegar hasta Macedonia del Norte es relativamente fácil desde otros centros turísticos de los Balcanes

Publicación:16-02-2020
++--

En sus montañas y lagos se puede practicar senderismo, montar a caballo o descubrir playas curiosas.

La antigua república yugoslava de Macedonia es, desde 2019, la República de Macedonia del Norte, el nombre oficial de este pequeño país de los Balcanes (tiene poco más de dos millones de habitantes) tras el acuerdo con la vecina Grecia después de años de controversias. Pequeño y con un pasado fascinante: este rincón balcánico atesora un rico legado de las culturas griega, romana y otomana. Además, presume de espectaculares montañas, arquitectura tradicional y lagos llenos de encanto. Para los viajeros que siempre van en busca de algo nuevo, este 2020 puede ser el año para descubrir un país donde el turismo masivo no ha irrumpido todavía.

   Llegar hasta Macedonia del Norte es relativamente fácil desde otros centros turísticos de los Balcanes y también goza de buenas conexiones internacionales por avión. Un vez allí, es fácil moverse en autobús por todo el territorio. Es la mejor manera de descubrir parques nacionales como los de Mavrovo, Galicica y Pelister, que están impulsando iniciativas interesantes de turismo cultural y culinario. En sus montañas y lagos se puede practicar senderismo, montar a caballo o descubrir playas curiosas. Y en Skopje o en Ohrid, pese a los atentados arquitectónicos de décadas pasadas, se puede descubrir un rico pasado otomano y rincones encantadores y auténticos. 

La magia tradicional de Ohrid

   La joya y principal reclamo turístico de Macedonia del Norte es Ohrid, al oeste del país, una ciudad tradicional a orillas del tranquilo lago del mismo nombre cuyas costas comparte con la vecina Albania. En su casco antiguo, de calles adoquinadas y empinadas, coronadas por las ruinas de un castillo medieval, se encuentran hermosas iglesias, restaurantes tradicionales y animados cafés junto al lago, sobre todo en verano. Ohrid es lo bastante pequeña (42.000 habitantes) como para que pasemos, en cuestión de minutos, de estar pateando entre monumentos a descansar recostados sobre una tumbona con los pies sumergidos en el agua. Y aunque es uno de esos lugares con ambiente vacacional durante todo el año, la ciudad se anima especialmente de comienzos de julio a mediados de agosto, cuando se celebra el popular Festival de Verano.

   Entre sus prin­cipales encantos naturales destacan una pequeña y encantadora playa urbana y un paseo junto al lago. La caminata corre en paralelo a la superficie del lago Ohrid, de aguas frías y traslúcidas, y serpentea hasta el vecino pueblo pesquero de Kaneo para terminar en un saliente de playas rocosas con un puñado de pequeños restaurantes y bares. En lo alto del acantilado que resguarda esta playa se alza la impresionante iglesia de Sveti Jovan (San Juan Kaneo), del siglo XIII, probablemente el edificio más fotografíado del país. Otro de los lugares que merece la pena visitar es el yacimiento arqueológico de Plaosnik, en lo alto de la colina de Ohrid, con la iglesia medieval de Sveti Kliment i Pantelejmon, coronada por varias cúpulas, construida sobre los cimientos de una basílica del siglo V y con mosaicos cristianos antiguos en su interior.

   Se encuentran otros dos templos formidables, pero hay que volver al casco antiguo para visitarlos. Se trata de las iglesias de Sveti Nikola Bolnicki y Sveta Bogoridica Bolnicka, ambas del siglo XIV, época en la que los forasteros pasaban la cuarentena confinados dentro de sus muros. Pero la iglesia más llamativa es, sin duda, la de Bogorodica Perivlepta, con unos frescos restaurados recientemente y unas magníficas vistas del lago y del casco antiguo desde su terraza. Sin olvidar por supuesto, la catedral, del siglo XI, con frescos bizantinos y con una excelente acústica que hace que a menudo se programen conciertos.

   Del periodo helenístico lo que queda en Ohrid es un impresionante anfiteatro, que los romanos usaron para espectáculos de gladiadores pero también para ejecuciones de cristianos Hoy sobrevive encajonado entre viviendas y puede resultar hasta decepcionante, pero recupera todo su esplendor cuando es sede del Festival de Verano. Una última visita antes de dejar la ciudad debe ser el Taller Nacional de Papel Artesanal. En Ohrid se imprime papel desde el siglo XVI y este museo-tienda posee una de las dos únicas réplicas de la imprenta de Gutenberg (1400-1468). El personal a cargo del recinto muestra el proceso de fabricación de papel (en excelente inglés) y vende productos hechos a mano.

Skopje, la cuna de Teresa de Calcuta

   Skopje, al norte, es la capital del país, pero si de algo es conocida fuera de la región es por ser el lugar donde nació la madre Teresa de Calcuta (1910-1997), canonizada en 2016 por el papa Francisco y una de las figuras del catolicismo más respetada y admirada. Más allá de este hecho y a pesar de los destrozos urbanísticos perpetrados en épocas pasadas, la capital macedonia conserva bastante encanto. Aunque durante toda su historia ha sido una modesta ciudad balcánica conocida sobre todo por su animada vida local, en la última déca­da su centro se ha transformado en un extraño escenario de una civilización antigua: altísi­mas estatuas de guerreros, enormes edificios neoclásicos, museos revestidos de mármol, fuentes monumentales... y muchos leones. Todo ello es el resultado del controvertido proyecto nacionalista Skopie 2014, que puso en marcha el ex primer ministro Nikola Gruevski. El antiguo bazar otomano, la Carsija, es el epicentro de todo: situado en la ladera de una colina, con sus retorcidas calles, sus teterías, mezquitas y tiendas de artesanía, aquí se encuentran los mejores vestigios históricos y algunos museos.

   Los antiguos baños turcos (los más grandes fuera de Estambul) sirven de escenario mágico para la colección permanente de la Galería Nacional. Sus siete salas restauradas exponen arte moderno y esculturas del país, que parecen cobrar vida con los rayos de sol que atraviesan los pequeños agujeros en forma de estrella en los techos abovedados. La fortaleza Tvrdina Kale, bizantina y más tarde otomana, hubiese sido digna de convertirse en un escenario de Juego de tronos y domina el horizonte de Skopie. También resulta llamativo el Museo Arqueológico de Macedonia, una enorme mole de mármol de estilo italiano que ha sido el principal destinatario del reciente derroche en monumentos patrocinados por el Gobierno para impulsar el orgullo patrio. Destacan los tesoros bizantinos, las sofisticadas reconstrucciones en tres dimensiones a partir de cráneos de los primeros rostros macedonios, la réplica en miniatura de una basílica cristiana primitiva y una necrópolis real fenicia.

   Mucho más conmovedor resulta el Centro de la Memoria del Holocausto Judío de Macedonia, una exposición que recuerda la pérdida casi total de la cultura sefardí del país: el 98% de los judíos macedonios murieron víctimas de la llamada solución final aplicada por Hitler a las minorías europeas durante la Segunda Guerra Mundial. Pero la pieza central del proyecto de construcción de la nación a través de la arquitectura es la Plostad Makedonija, una gigantesca plaza con enormes estatuas dedicadas a los héroes nacionales y un incongruente arco de triunfo situado en la esquina sudeste. Pese a su dudosa estética es un lugar muy concurrido, sobre todo al atardecer, cuando se llenan sus cafés y hoteles.

   Y para terminar el tour por los grandes museos, una parada en el de Arte Contemporáneo: un impresionante edificio modernista con enormes ventanales y encaramado a lo alto de una colina con maravillosas vistas de la ciudad. Las obras que alberga fueron donadas por museos de todo el mundo tras el devastador terremoto que sufrió Skopje en 1963. No se puede dejar esta ciudad sin visitar la Casa de la Madre Teresa, a la que se recuerda con citas suyas inscritas en placas diseminadas por todo el centro urbano. El monumento se alza sobre la antigua iglesia en la que la santa fue bautizada.



« Especial »