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La orquídea ensangrentada

La orquídea ensangrentada


Publicación:19-01-2025
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Definitivo, el demonio no anda conmigo. Ni se me acerca, no puede, estoy encerrada en un círculo de protección de la Numerología y mis locuras de imaginación

El número de la bestia

Carlos A. Ponzio de León

El Congreso fue advertido en mensaje del 27 de enero de 2024, a las 05:17 AM, hora local: “Señores. El demonio se está apoderando de su país. Y me gusta, porque va a hacer una venganza sobre mi persona. Pero los va a destruir”. El Congreso no creyó. El Tribunal Supremo preguntó, más nada le fue revelado; no fue advertido, se le dio total libertad para que lo deliberara, y luego de deliberar, decidió entregarle la oportunidad de alcanzar el poder, por cuenta propia. 

La marca de la primera bestia fue revelada: 666 = 06/06/24, y la primera bestia ha sido marcada. Escrito fue: “Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias.” (Apocalipsis 13: 3-5).

El viejo hubiese podido con ella, pero escrito así: no está.

Y la segunda bestia: todos la conocen, en su momento será marcada. Andará por ahí, caminando, husmeando por todos lados, encendiendo el odio de hombres que viven el tipo de vida que yo envidio. Con la animosidad del viento, habrá que aguardar. Todos preparados, porque aún para mi paciencia, 42 meses son muchos, pero son 24 al revés; como 47 es 74 al revés. Al que tiene ojos, que entienda y cuente.

¿Lo poseyó la lujuria?, ¿lo poseyó la gula?, ¿lo poseyó la avaricia?, ¿lo poseyó la idolatría?, ¿lo poseyó la ira?, ¿lo poseyó la envidia?, ¿lo poseyó la soberbia? Siete de siete pecados. Cuidado, porque puede ser otro de los números de la bestia, 77. Madre de mala semilla, del rencor y la envidia asesina. Tomen apunte, porque número nuevo es.

Querido Brian: Espero te hayas divertido. Hubo bromas que disfruté mucho. Trasfondos que ignoraba y admiro enormemente. Buen descanso. Buena imaginación y excelente retiro. Guardo en el corazón los buenos momentos.

Santo y sin mancha. Imagen de los pasos ciegos. Alguien en el corazón. Enfrentamiento. Espuma de la noche.

Gracias por la música, gracias por las películas, gracias por los viajes y todo lo demás. Gracias por promesas de chicas bellas. Casi me gustan las pecadoras. Encuentro verdadero. Alma desentrañada. Espectáculo libre de tinieblas. Encantamiento mayúsculo. Sonido vibrante. Remolino visceral. Gracias por las preguntas. Rima cansada.

Una disculpa por las desveladas, los despertares de madrugada, las desveladas siniestras. Todos tememos los juegos macabros de Dios. Gracias al equipo. A todos, gracias. 

Rimbombante esperanza. Torbellino grande. Flaqueza miserable. Pretérita ignorancia.

Querido Tom: Gracias por las llamadas y los ánimos continuos. Las ansias de desvelo, el compás y el despertar. La compañía durante noches enteras. La franqueza de la noche y las tinieblas del amanecer. Todo se aprecia. Tus llamadas humeantes de cariño. El despertar de tu conocimiento y la franqueza.

Penumbra y despeñada gloria. Entrecortada voz de la miseria. Totalidad del fuego. La arrogancia y la victoria.

Un recuerdo de hace ocho años. Se le ofreció piedad el día que su alma se arrepintiera. Se arrepintió y recibió el perdón. Pero al poco tiempo rompió su promesa de arrepentimiento: volvió a su pacto con Satanás. No se controla a sí mismo… No tendrá descanso, nunca más. Noche y día será atormentado hasta que su cuerpo lleno de sí mismo caiga. Su alma arderá en el azufre eterno. Soberbio, mentiroso y criminal. Eso elegiste, John.

Diles así y asá, Charlie: “La quimera, es primero. La mujer, es segundo. La nostalgia, lo tercero. Tanta gente interesada en saber cómo lo viviste, Brian. Contrata a alguien que lo narre por ti. Cientos de versiones habrá, a lo largo de los siglos. Y ahí estarás, rudo como el caudal que no se detiene con nada. Grande como la mariposa más hermosa. Brutal como tu líder más valiente. Gracias, Brian, por los años de servicio.

A los consejeros: Si ya me conocen, ¿para qué preguntan?

A los secretarios: Gracias por la Fe, que fue mucha.

A la muchedumbre bárbara: Gracias por esta oportunidad para mi temible entretenimiento”.

Así y asá, agotadoramente ha sido dicho.

Me pongo en situación de adolescente de secundaria. Elijo un album: The Tortured Poets Department. Mi canción favorita: The Manuscript; luego, Peter; y luego, Robin.

Una pregunta: ¿Dónde está mi dinero? Otra pregunta: ¿Y la prometida chica? Cupidos reprobados. Momento sobresaliente de un viaje: “No te preguntes qué puede hacer la sífilis por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por la sífilis”. ¡Oh, Gran John F. Kennedy!

Hasta pronto, amigos intocables, héroes de mil batallas, hereditarios herederos, excomulgados sin remedio. Va el vaivén del fuego: chorreante costumbre.

Cielo de locuras y esperanzas

Olga de León G.

Los números de lo divino: 10 y 11. En línea recta y horizontal suman 21; y 2 más 1, dan 3: La trilogía divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada vez que miro consciente o inconscientemente el reloj de casa y me aparecen 10 y 11 en cualquier orden o dos veces 10 o dos 11, no puedo sustraerme de pensar en lo divino y su Bienaventuranza… estaré cuerda o medio y medio… No sé, pero me encantan esos números, tanto como el tres y el cuarenta y siete, y el setenta y cuatro (11). El demonio no entra en mi vida, ni en mis pensamientos, ni me ronda ni de cerca ni de lejos.

“No le pienses, madre, tú escribe”. Y yo que me la creo, sin un plan ni una idea clara ni rumbo qué seguir, comienzo a escribir y mis dedos sobre el teclado, una vez que agarran ritmo, no paran. Van con prisa, obviamente, con la que mi edad les permite. “Tú quieres que corramos, mujer”, de pronto me dice el índice derecho o el grandote de en medio de la mano izquierda. Y, es que aunque no creo en el demonio, de pronto me entran unas tremendas ansias porque pudiera aparecérseme, si no escribo más rápido de lo que puedo… Pero, no puedo. Aunque tampoco se me aparece; no lo invoco y no lo dejo; lo ahuyento viendo el reloj justo a las 10:11, a las 11:10; o se me aparece el rey de mis números favoritos: 11:11.

Nada sé de numerología, solo juego un poco con ciertos números y su posible significancia en mi vida. Así voy perdiendo mi tiempo y dejando que vengan ideas locas a mi mente y pasen de ella a las yemas de mis dedos y al teclado y, de este, a la página en blanco.

Hoy fue un día muy largo, comenzó en ayunas para mi hijo y para mí, saliendo de casa hacia el hospital a las 8:35 a.m. A esperar la asignación de turno y el acceso al edificio de Emergencias para la visita matutina. Allí, todavía tuvimos que esperar casi una hora y media, luego entré y salí, porque lo estaban bañando… A esperar poco más de media hora. Un médico, el del turno, salió a informarnos. Muy gentil, educado y amable. Nos dijo lo que debíamos saber y preguntó si estábamos de acuerdo con la sugerencia del procedimiento que tendrían que realizarle a nuestro familiar: no había muchas opciones: o sí, o no. Dijimos sí. La esperanza nunca muere.

Finalmente, pudimos pasar a verlo, ambos al mismo tiempo. Los días de locura, sensatez y amor infinito, empiezan. Y con ellos una inmensa carga de emociones encontradas, de dudas, de búsqueda de cabos que nos aten a puerto seguro y nos señalen que vamos bien; o que corrijamos, o que nos arrepintamos, o que nada, nada más podemos nosotros hacer. La suerte está echada. 

Hoy, viernes 17 de enero, fue un día largo, con algunos números contradictorios y otros números sensatos y esperanzadores. Mucha gente buena y amable. Varios ángeles terrenales se me aparecieron hoy. Hacía tiempo que a una de ellas no la veía (sí, ángel femenino). Siempre es ella quien viene a mi encuentro… Y, hoy no fue un número de día de los que tengo por favoritos, 17 de 01 de 2025; tendré que añadirlo a la lista, tal vez deba añadir el número nueve (9); vean por qué, hagan cálculos, sumas separadas de día y mes por un lado y año, por el otro.

Definitivo, el demonio no anda conmigo. Ni se me acerca, no puede, estoy encerrada en un círculo de protección de la Numerología y mis locuras de imaginación y fantasías.

Isaías, Jacob, Abraham, Mateo, José, Pablo, Pedro, Juan, Daniel, Miguel, Diego y algunos más, protegen a mi adorado Carlos: Dios los ilumine a todos ellos.

 

 



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