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La historia del robo del pectoral de jade maya

La historia del robo del pectoral de jade maya


Publicación:03-09-2022
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Hasta la fecha, la pieza de jade sigue desaparecida.

CIUDAD DE MÉXICO.- En julio de 1999, a días antes de inaugurar la exposición "Los Mayas", en el Museo de San Ildefonso, museógrafos se percataron que una pieza arqueológica prestada por el país de Honduras había sido robada. Se trataba de un pectoral de jade valuado en 100 mil dólares.
En un inicio, autoridades de la UNAM, Conaculta, gobierno del Distrito Federal y del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) acordaron manejar con discreción el robo, sin embargo, ante la falta de respuestas de las autoridades mexicanas, Honduras tomó cartas en el asunto, inició su propia investigación, e incluso ofrecieron una entrevista a EL UNIVERSAL en el año 2000 para denunciar la indiferencia que tenía México ante el caso.
"Nos reunimos con ellos durante la visita a México, pero no fueron para nada colaboradores, incluso podría decir que fue una reunión desagradable y un tanto violenta. Somos un país pobre pero eso no nos quita la dignidad", dijo Olga Joya, la entonces directora del IHAH, a esta casa editorial.
Hasta la fecha, la pieza de jade sigue desaparecida. En 2019, Omar Talavera, jefe de la Unidad de Registro y Control del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) indicó que sigue esperando la recuperación de la pieza.
Así fue como EL UNIVERSAL reportó el robo del pectoral de jade hondureño del Museo de San Ildefonso en 1999:
Pistas del robo de pieza maya
19 de octubre de 1999
En unas semanas, la Procuraduría General de la República (PGR) dará a conocer los avances de las investigaciones sobre el robo de una pieza arqueológica de la civilización maya.
Esta figura, que ha sido valuada en 100 mil dólares, fue sustraída en julio pasado del Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Fuentes cercanas al caso dijeron que ya se cuenta con "indicios" de cómo sucedió el robo y quiénes lo cometieron, pero se negaron a revelar detalles para evitar que se fuguen.
La figurilla está asegurada, y si no se recupera el Grupo Banorte-Generalli deberá pagar a las autoridades hondureñas, dueñas de la pieza, su valor estimado y al gobierno mexicano el deducible.
En un comunicado emitido por el Colegio de San Ildefonso, se precisó que desde el pasado 11 de agosto la PGR lleva a cabo las investigaciones.
Para poder presentar por primera vez una visión integral de la civilización maya, las autoridades mexicanas lograron reunir 557 piezas provenientes de colecciones nacionales e internacionales.
Esta exposición, titulada "Los Mayas", fue inaugurada el pasado 4 de agosto y cerrará sus puertas el próximo 30 de diciembre.
El Instituto Hondureño de Antropología e Historia prestó a México 60 piezas, una de ellas fue la que desapareció.
Se trata de una figurilla antropomorfa trabajada en jade, "completa y en buen estado", que corresponde al periodo clásico tardío de la Acrópolis de Copán.
El 28 de julio, a las 13:30 horas, según reportó el colegio, cuando fue solicitada la figurilla para ser depositada en una vitrina para su exhibición, el comisario de Honduras, Jesús de las Heras, y funcionarios mexicanos, detectaron que no estaba en el área de resguardo temporal en el que se le había colocado entre el pasado 27 y 31 de mayo.
Las actas de entrega y registro fotográfico realizadas al momento de su desembalaje y peritaje de colecciones, confirman que la pieza llegó a México y quedó bajo resguardo del Colegio.
"De inmediato se notificó el faltante a la doctora Olga Joya, directora del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, quien acordó con el mandato del Antiguo Colegio de San Ildefonso que se manejara con la mayor discreción y que se agotaran todas las posibilidades en una búsqueda exhaustiva durante esa semana.
"Por ser el Colegio de San Ildefonso un recinto de patrimonio universitario, la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la UNAM presentó el 11 de agosto la denuncia correspondiente ante la PGR. Tanto las autoridades federales como la aseguradora están realizando las investigaciones correspondientes", precisaron autoridades mexicanas.
Conaculta, el gobierno y UNAM, culpables de robo
29 de octubre de 1999
José de Santiago aseguró que la desaparición del pectoral es responsabilidad de las instituciones que coordinan San Ildefonso
Patricia Velázquez Yebra
José de Santiago, director de Difusión Cultural de la UNAM, señaló que el robo del pectoral de jade, ocurrido en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, es responsabilidad de las tres instituciones que coordinan este espacio (UNAM, Conaculta y gobierno del Distrito Federal), por lo que no se puede culpar a nadie en específico.
Aclaró que el "desmentido" enviado por el abogado general de la UNAM a la licenciada Dolores Béistegui, directora del Antiguo Colegio de San Ildefonso, sobre la "inexactitud" de las fechas en que se realizaron los trámites y se presentó la denuncia ante la Procuraduría General de la República, no tiene el propósito de evadir responsabilidades, sino únicamente puntualizar la manera como se llevó a cabo el procedimiento.
No obstante, lamentó "la demora" en la presentación de la denuncia, ya que "en las responsabilidades museográficas es necesario ser muy escrupuloso. Ignoro las razones por las cuales las cosas se hicieron en esa forma, no podría culpar a nadie sin conocer puntualmente los detalles que obligaron a las personas a actuar de esa manera. Hasta que se hagan averiguaciones muy puntuales se podrá saber si realmente hubo negligencia o demora en alguno de los trámites".
A decir del funcionario, no existe una situación de conflicto entre la UNAM y San Ildefonso. "Existe simplemente la necesidad de puntualizar la exactitud de los hechos. Intrínsecamente la responsabilidad es compartida, debe ser compartida, por lo que no sabría explicar por qué la denuncia la tuvo que hacer la UNAM, creo que deberíamos haberla hecho las tres partes".
En opinión de José de Santiago, los aspectos tripartitos están dados en la participación económica y en las decisiones que se toman a nivel del comité técnico, aunque la coordinación del espacio es responsabilidad de Dolores Béistegui y todo se hace a partir de esa actuación.
Respecto de la pérdida de una pieza que es patrimonio cultural de una nación, respondió que se trata de una pérdida muy grave, por lo que el pago del seguro (100 mil dólares) sólo es un resarcimiento casi a nivel simbólico. "Es una pena pero hay que decir que son eventualidades propias de la vida museográfica".
En este sentido, señaló que es necesario rigorizar los procedimientos y las rutinas de vigilancia y supervisión de las colecciones permanentes. "Se ha dicho que el museo no tiene espacios de bodega, es un asunto cierto pero también es un asunto que hay que subsanar inmediatamente, porque si un objeto está a la mano, se lo van a robar, es una ley, por lo que se debe procurar que ningún objeto tenga la menor posibilidad de estar disponible. Y esto se obtiene a partir de controles técnicos que tienen que ver más con la supervisión que con la seguridad física de los espacios".
Añadió que los guardias de San Ildefonso son trabajadores contratados y en ocasiones se complementan con los sistemas de vigilancia de la universidad.
"Sabemos que existen carencias en la vida museográfica de San Ildefonso y tenemos que trabajar con ahínco en este tipo de asuntos. Estas cosas nunca pasan gratis, siempre hay repercusiones, pero esperamos que sean puestas en la proporción que se necesita. Tenemos
que seguir trabajando arduamente para subsanar cualquier problema y debemos de tener mayor participación los tres mandantes para mejorar la vida museográfica del lugar".
Por su parte, Dolores Béistegui, titular del Antiguo Colegio de San Ildefonso, reiteró que "la demora" en presentar la denuncia ante la PGR correspondió a la UNAM. "No tengo más comentarios que el que hice la semana pasada y lo único que dije es que no conocía los pormenores de esa demora, por lo que aconsejaba que se dirigieran a la Dirección de Asuntos Jurídicos de la UNAM (...) puedo imaginar que es complejo redactar (...) de documento, que requiere tiempo, seguramente esa fue la razón por la cual tardó cinco días. Además, no hay que olvidar que el 6 de agosto fue viernes y que se cruzó el sábado y domingo".
Indagación privada sobre joya maya
8 de diciembre 1999
Las pesquisas sobre el destino del pectoral de jade "siempre han estado más adelantadas que las de la PGR", señalan. Sabíamos que Eduardo Rubio no lo tenía, dicen.
Desde el momento en que las autoridades hondureñas se enteraron del robo del pectoral de jade que formaba parte de la muestra "Los Mayas", exhibida en el Museo de San Ildefonso, valuado en 100 mil dólares, iniciaron una investigación paralela a las de las autoridades mexicanas.
Contrataron a dos empresas privadas en el país centroamericano y en México para dar con la jadeíta que formaba parte de la colección de 59 piezas tasadas por la aseguradora Generalli en 129 millones de dólares.
Las pesquisas sobre el posible destino de la pieza de Copán "siempre han estado más adelantadas que las de la PGR", indicaron a EL UNIVERSAL fuentes cercanas a la investigación en la que "antes del operativo para detener a Eduardo Rubio, el coleccionista detenido en Monterrey, sabíamos que él no tenía el pectoral robado en San Ildefonso".
De hecho, señalaron las fuentes, en Honduras y en muchas partes de centro y Sudamérica sabemos quién es Eduardo Rubio, cómo trabaja, cuáles son sus métodos y sobre todo cómo se mueve.
Semanas antes del desembarco de las 59 piezas de la colección "Los Mayas", recuerda, "nos informaron que Rubio andaba muy activo cerca de Copán, repartiendo dinero, buscando gente necesitada en los alrededores de las zonas que cuentan con museo de sitio o en las que existen bodegas con piezas sin clasificar aún".
En una de esas bodegas, relatan, trató de entrar infructuosamente el coleccionista Rubio, ofreciéndole a los muchachos "7 mil dólares", como acostumbra hacerlo en sus viajes en busca de material comercializable.
Sin embargo, los cuidadores del depósito -en el que más de la mitad de las piezas estaba sin clasificar y, por lo tanto, sin controles efectivos- rehusaron la oferta de Rubio: los 7 mil dólares a cambio de darle unos minutos para ver qué encontraba sin etiquetar.
No hubo trato. Sí, en cambio, el aviso a Interpol Honduras sobre la presencia del coleccionista de Monterrey y sobre todo su pertinaz solicitud en torno de la existencia de piezas únicas de jade no clasificadas.
Este dato, indican las fuentes consultadas, nos dio la pauta para seguirle la pista ya que un comportamiento así es indicio de que el "buscador" está trabajando por encargo".
Tras conocer la detención de Eduardo Rubio, los especialistas se sorprendieron del escándalo armado en México, principalmente porque la presentación del botín en la PGR (96 piezas de diversa procedencia y valor relativamente bajo -entre mil 500 dólares y 5 mil, hasta un jade de 40 mil dólares-) fue hecha con "demasiado ruido".
Empero, los entrevistados reconocieron que el dejar libre a Rubio pudo haber sido parte de una estrategia más elaborada para seguirle la pista en los próximos meses, ya que "este tipo de personas suele ser compulsivo en ciertos momentos".
Una cosa es segura -añadieron- si él tiene qué ver con el hurto, va a regresar pronto a Copán o nos puede llevar en unos meses con los enlaces europeos que mandaron sustraer el pectoral de la colección.
Exige Honduras más datos sobre la pieza maya robada
Ante la falta de información acerca de las investigaciones que lleva a cabo la Procuraduría General de la República, vendrá a México una comisión formada por altos funcionarios hondureños.
Indignación ha causado en las autoridades hondureñas la falta de información acerca de las investigaciones que lleva a cabo la Procuraduría General de la República de México, tras siete meses de que fuera robado el pectoral de jade en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, que le fue prestado para la exposición "Los Mayas".
Lo anterior fue denunciado por la titular del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Olga Joya, quien dijo que por esta razón vendrá a nuestro país una comisión especial con los más altos funcionarios hondureños para exigir información y resultados de las indagatorias, "ya que ni siquiera las autoridades de San Ildefonso han respondido a nuestras llamadas telefónicas".
La visita se tenía contemplada para esta semana. Sin embargo, por cuestiones de la agenda laboral del procurador mexicano Jorge Madrazo Cuéllar, tendrá que ser pospuesta para un plazo no mayor de diez días.
La comitiva estará integrada por el ministro de Cultura de Honduras, Herman Allan Padgett; el procurador general de la República, Héctor Ramón Tróchez; el fiscal del Estado, Roy Medina; la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso Nacional, María de la Paz Rivera; el diputado de la misma comisión, Carlos Roberto Martínez, y la antropóloga Olga Joya.
Entrevistada vía telefónica, la titular del IHAH manifestó que a raíz del primer encuentro con autoridades mexicanas efectuado a finales de noviembre del año pasado, el procurador Madrazo les prometió que agilizaría las investigaciones para ubicar la pieza y a los responsables del robo, pero hasta la fecha no han recibido ningún documento oficial acerca de las averiguaciones ni alguno que especifique la pérdida de la pieza.
"No queremos que el robo del pectoral vaya a quedar en el olvido, por lo que nos hemos visto en la necesidad de presionar a las autoridades mexicanas para que sigan adelante con las investigaciones y nos den información, pues la pérdida de la pieza es responsabilidad tanto del Colegio de San Ildefonso como del gobierno mexicano".
Agregó que el robo de este valioso collar de jade ha provocado un gran disgusto en su país, por lo que el Congreso ha prohibido el préstamo de otras piezas a nuestra nación.
A decir de Olga Joya, lo que más ha irritado es la falta de información, ya que todos los países enfrentan el riesgo de robo, pero lo dramático es no contar con información, lo que hace suponer que no se han llevado a cabo las investigaciones.
"Esto deja muy mal a México, pues la pieza fue prestada para la exposición "Los Mayas" a petición expresa de Rafael Tovar y de Teresaa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes", dijo, "la presidencia de Honduras accedió por la ayuda que nuestro país ha recibido de México en situaciones adversas, pero no es justo que se deje de lado este caso".
Comentó en su reciente visita a México, el procurador Jorge Madrazo se limitó a informarles sobre la detención de un coleccionista de piezas arqueológicas realizada días antes en el estado de Nuevo León, en cuyo lote se presumía podía estar la pieza de jade.
Sin embargo, Olga Joya aclaró que esa detención se hizo gracias a que la Interpol de Honduras había dado pistas a su homóloga mexicana sobre este coleccionista, que recientemente había estado en el país centroamericano y había hecho diversas preguntas sobre las piezas de jade.

"Nosotros les preguntamos si habían investigado a las personas que tuvieron acceso a la bodega de San Ildefonso, pero no nos han dicho nada, lo cual nos hace pensar que no han sido interrogadas. La gente que entró a esa bodega tiene nombre y apellido, por lo que nos parece increíble que no se haya investigado esta línea".
En cuanto al seguro de la pieza valuada en 100 mil pesos, indicó que lo que más les interesa es recuperar el collar, aunque la gente de Seguros Generalli tampoco ha querido darles información de las averiguaciones que han realizado por su parte, pues según ellos, sólo informarán a San Ildefonso.
"Nos reunimos con ellos durante la visita a México, pero no fueron para nada colaboradores, incluso podría decir que fue una reunión desagradable y un tanto violenta", expresó Olga Joya para quien no resulta justo que su país sea tratado de ese modo. "Somos un país pobre pero eso no nos quita la dignidad".
El pectoral de jade
Sustraído del antiguo Colegio de San Ildefonso el pasado mes de julio, prestado por el gobierno hondureño para su exhibición dentro de la exposición "Los Mayas", fue hallado durante los trabajos de excavación a cargo del arqueólogo William Fasch en los años 80.
La pieza fue encontrada en la parte baja de la escalinata jeroglífica en la zona arqueológica de Copán, como parte de una ofrenda funeraria.
Desde entonces, formaba parte de la colección arqueológica del Museo Regional de Honduras, bajo la coordinación del Instituto Hondureño de Antropología e Historia.


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