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Jorge Velasco y la importancia de la música

Jorge Velasco y la importancia de la música
Jorge H. Velasco

Publicación:27-04-2020
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El autor de "El canto de la tribu" elabora tesis de posgrado sobre el tema

México.— Jorge H. Velasco es músico e investigador, y desde hace 40 años se dedica a la música de manera profesional. En la década de los años 80 dio clases en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a donde llegaban muchas bandas, ahí se convenció de que quería ser músico. Su intención era tocar el saxofón, pero por circunstancias que no pudo prever terminó tocando el bajo.

      El año pasado publicó El sonido de la resistencia. Patrimonio musical. El canto popular en los movimientos sociales del siglo XXI en México; y en 2003 escribió El canto de la tribu: un ensayo sobre la historia del movimiento alternativo de música popular en México, que le valió el IX premio “Lya Kostakowsky”; desde entonces se ha dedicado a estudiar el movimiento de la música popular mexicana.

      Aunque es licenciado en Economía, fue gracias a El canto de la tribu que logró ingresar a un posgrado en la Facultad de Música de la máxima casa de estudios del país y actualmente aprovecha estas semanas de contingencia sanitaria por el COVID-19 para terminar su tesis sobre la música popular en el movimiento estudiantil de 1968.

      Para Velasco es muy importante este trabajo porque en El canto de la tribu inició partiendo precisamente de 1968. “Esta tesis me va permitir explicar por qué a partir de 1968 se crea un movimiento alternativo de música popular; quiero que sea la base teórica de mis dos anteriores investigaciones”, explicó.

      Velasco señaló en entrevista que la música es un factor de comunicación muy poderoso, porque es capaz de transmitir emociones y sentimientos. “Cuando tiene letra, transmite un mensaje que entra no sólo por el cerebro, también por el corazón. Es una comunicación que se da en varios niveles”.

      Agrega que semióticamente, es decir, a nivel de la generación de significados, “la música es muy potente, por eso es utilizada en movimientos sociales como herramienta para difundir demandas, crear identidad y hacer que las personas se puedan unir”.

La música como arma de información

Su investigación le ha permitido constatar que la música “es una potente arma de información subterránea no oficial porque te da una expresión de lo que pasa en la sociedad de una manera más real y cercana a la gente; ofrece una contrainformación, porque todo movimiento social siempre es atacado por los dueños del poder económico, político y militar, siempre apoyado por los grandes medios de comunicación”.

      En su tesis plantea que la canción es un vehículo muy eficaz para potenciar los movimientos, porque “genera una memoria histórica que mantiene unidos tanto el pasado como el presente”, lo que no quiere decir que el resto de las expresiones artísticas sean ineficaces, “pero la música tiene esa capacidad de apelar tanto al raciocinio como al corazón, a las vísceras y a las emociones, por eso es un arma muy potente”.

      El investigador mencionó que su formación académica y sus 40 años como bajista profesional le han permitido analizar la música popular desde el punto de vista de las relaciones sociales, y sobre todo cómo ha sido utilizada en diferentes movimientos populares. Subrayó que espera terminar su tesis, no tanto por conseguir el grado sino por cerrar una etapa de su vida, “es un compromiso que tengo con mi propia historia”.

      Resaltó que hoy en día existe un interés especial por parte de estudiantes de varias carreras, como Comunicación, Música y Psicología, por las relaciones sociales que surgen a partir de la música, y “para mí es muy alentador que El canto de la tribu sea un texto de consulta; a pesar de todas las críticas que se le puedan hacer, es un texto pionero, porque ha ayudado ante el desinterés por parte de la academia hacia la música popular y su sonido”.

      Al retomar el tema de su trayectoria musical, recuerda que comenzó tocando con Humberto Álvarez en la banda Música y contracultura (MCC), “ahí se necesitaba un bajista, como tocaba guitarra, pues me pasé al bajo. Así fue como lo agarré, como que de accidente”. Una vez que se desintegró el grupo, Guillermo Briseño lo contactó para tocar con Betsy Pecanins, “ahí inicié mi carrera como bajista”.

      Pecannis se quedó sin músicos, porque José Cruz y Fernando Abrego decidieron hacer su propio proyecto: Real de Catorce. “Al decirle (Betsy) a Briseño que andaba buscando gente, le dio mi teléfono y así empecé a tocar el bajo a nivel más profesional”. Después tocó junto músicos como Sergio Arau y Nina Galindo. Actualmente es el bajista de Astrid Hadad y Gabino Palomares.



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