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Irene Vallejo: el ensayo para navegar la literatura

Irene Vallejo: el ensayo para navegar la literatura


Publicación:15-01-2026
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La charla se realizó en el marco de la entrega del Premio Nuevo León Alfonso Reyes 2025, otorgado a la filóloga y escritora aragonesa

Autora del fenómeno editorial "El infinito en un junco", Irene Vallejo reflexiona con CONARTE sobre cómo la figura del "centauro" de Alfonso Reyes, El Regiomontano Universal, transformó su investigación académica en un relato universal, y por qué mirar al pasado es, en realidad, la forma más lúcida de entender nuestro presente.

La charla se realizó en el marco de la entrega del Premio Nuevo León Alfonso Reyes 2025, otorgado a la filóloga y escritora aragonesa.

Esta distinción es entregada por el Gobierno de Nuevo León, a través de la Secretaría de Cultura y CONARTE, en conjunto con el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la Universidad de Monterrey (UDEM) y la Universidad Regiomontana (U-ERRE).

Pregunta: Has mencionado que la descripción de Alfonso Reyes del ensayo como el "Centauro de los géneros" fue un impulso clave para escribir El infinito en un junco. ¿Cómo influyó esta imagen mitológica en la estructura y el tono de tu obra?

Irene Vallejo: Mi libro nació de una investigación académica doctoral sobre la historia de los libros en la antigüedad. Me di cuenta de que las convenciones de las tesis son muy estrictas; para mantener una supuesta "objetividad científica", se renuncia a las metáforas y a los recursos literarios, lo que a menudo vuelve la escritura áspera y densa, solo para especialistas.

La reflexión de Reyes sobre el Centauro —ese ser híbrido con torso humano y cuerpo de caballo— me demostró que era posible utilizar los instrumentos de la ficción para convertir el ensayo en un relato seductor. Nuestro cerebro tiene una querencia natural por las historias y los protagonistas. Decidí darle a cada dato histórico la "vestidura" de un cuento, de una biografía o una aventura. Así, el ensayo se convirtió en ese ser híbrido que se mueve entre la ficción y la no ficción, entre el dato y la metáfora, sin renunciar a ninguna de sus naturalezas.

Pregunta: El premio que recibes busca reconocer obras que siguen la estela creativa y humanista de Alfonso Reyes. ¿De qué manera dialoga tu labor de divulgación con los valores del autor regiomontano?

Irene Vallejo: Octavio Paz decía que Reyes, más que un escritor, era "una literatura en sí mismo". Abarcó todas las épocas y géneros con una curiosidad asombrosa. Eso es lo que define al humanista: no tener un sentido restringido de la utilidad o el pragmatismo, sino cabalgar siempre al lomo de la curiosidad.

Yo me siento profundamente atraída por esa mirada que no entiende la historia como una cronología empobrecedora de datos y arqueología, sino como algo que intenta explicar quiénes somos hoy. A través de ese viaje en el tiempo, comprendemos que somos el resultado de azares y mezclas.

Hay un mensaje esperanzador en esto: si somos capaces de identificarnos con alguien que escribió hace milenios, ¿cómo no vamos a ser capaces de entendernos con nuestros contemporáneos?

Pregunta: Al recibir este galardón, te describiste como una "principiante entre gigantes", mencionando a autoras como Margo Glantz, Donna Haraway, Cristina Rivera Garza o Rosa Beltrán. ¿Qué afinidades encuentras entre tu compromiso intelectual y el de estas escritoras?

Irene Vallejo: A todas nos une la preocupación por explorar el tiempo en el que vivimos, demostrando que el rigor académico y el interés por el pasado no están en disputa con la literatura contemporánea; al contrario, la nutren. En autoras como Cristina Rivera Garza o Rosa Beltrán, existe una exigencia ética que no es solo un ingrediente, sino la atmósfera que habita sus libros.

Me siento unos peldaños por debajo, aprendiendo de ellas. Admiro, por ejemplo, el compromiso de Rosa Beltrán con el rescate de autoras olvidadas para que las jóvenes de hoy conozcan sus genealogías. Hablé de "gigantas" porque me siento pequeña respecto a las maestras de las que aún sigo recibiendo influjo.

Pregunta: Al divulgar la literatura clásica, pareces sostener que en el pasado nos espera "alguien que habló de nosotros". ¿Consideras que lo clásico encaja realmente en la cultura vertiginosa de nuestros días?

Irene Vallejo: ¡Claro que sí! Retroceder hacia el pasado no es dar la espalda al presente. Es como cuando, para tomar una fotografía, retrocedemos unos pasos para ampliar el campo visual. No uso la historia como una evasión o un refugio, sino para entender la arquitectura íntima del mundo actual. Nuestras ideas y estructuras políticas tienen capas sucesivas que vienen de antiguo.

De hecho, siempre digo que "El infinito en un junco" es un libro sobre el mundo contemporáneo. He dejado fuera todo aquello que ya no tiene conexión con nuestros debates de hoy. A veces, para entender nuestro propio país, necesitamos vivir en otro; de la misma forma, la distancia del tiempo nos ofrece el contraste necesario para entender este presente que a veces resulta tan confuso.

 



« El Porvenir / César López »