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Cultural Psicología


Felicidad, estado de ánimo que florece con amor

Felicidad, estado de ánimo que florece con amor


Publicación:20-03-2022
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La psicóloga Ivette Asahi Lozano Sosa explica en entrevista sus beneficios para la vida cotidiana.

CIUDAD DE MÉXICO.- Este 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, y de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas en su estudio sobre los lugares más felices del mundo, México pasó del lugar 23 en el periodo de 2017 a 2019 al 46 en la lista. En América, México aparece en sexto lugar después de Brasil, Chile, Uruguay, Canadá y Estados Unidos.
Este panorama se ve reflejado en las cifras de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021, donde el balance anímico alcanzó un promedio de 5.07 entre la población adulta mexicana, mientras las personas con síntomas de depresión asciende a 15.4%, en las mujeres alcanza 19.5%, los adultos con síntomas de ansiedad severa es el 19.3% y con síntomas de ansiedad en algún grado o mínima el 31.3%.
Al respecto, la psicóloga Ivette Asahi Lozano Sosa explica en entrevista sus beneficios para la vida cotidiana. De acuerdo la especialista, la felicidad puede ser percibida como un sentimiento, incluso una forma de vida, sin embargo, ella lo define como un estado de adaptabilidad, crecimiento y relación sana con el entorno: "Es un estado de ánimo aspiraciones, todos de alguna forma nos vinculamos con la idea de felicidad igual a ser feliz. Es un estado que todos queremos llegar a sentir, también es adaptabilidad, crecimiento, tranquilidad y una sana relación con uno mismo y con su entorno, pero que erróneamente hemos pensando que nos excluye del dolor, la tristeza, la angustia y la desdicha".
Cabe señalar que con frecuencia la felicidad se confunde con placer y alegría, que son momentos fugaces donde se disfruta de una actividad, en cambio, el ser feliz es un estado de vida que se va forjando y floreciendo con amor, lo que nos lleva a tener una buena salud emocional, física y sexual, comenta Lozano Sosa.

¿Se debería intentar ser "felices" todo el tiempo?
La especialista señala que la felicidad no debe ser percibida como una obsesión, si no como resultado de vínculos saludables, sana autoestima y de tomar control de nuestras decisiones. "Si relacionamos esta felicidad con una clase de manía, fuera de control en donde aparento una constante alegría, en donde pierdo el filtro y el control de mi vida 'por vivir al máximo' desde luego que no es felicidad, ya que ésta va a ocurrir a la par de la adversidad. Cuando uno comienza a tomar la vida en sus manos, a hacer autoridad de sí, se comienza a vivir en libertad, las condiciones no determinarán tu felicidad, pero sí las decisiones", indica la psicóloga.
"Las personas no crecemos por cuanto sabemos o cuanto tenemos, las personas crecemos por nuestra capacidad de amar, como se construye experiencias felices poniendo el amor, como la bandera principal de nuestras decisiones, y el amor tampoco nos excluye de los difíciles momentos, pero sí nos exhorta a ser mejores en cada momento, a tener buenos vínculos y por lo tanto buenos momentos".

Sugerencias para ser feliz
En ese sentido, el amor por sí mismo y luego por los demás, son vitales para llevar una vida en el camino de la felicidad, explica. "Primero, considero que es vital aprender a amar. Nadie se arrepiente de amarse a sí mismo, de amar a otros, pero este amor debe ser desprendido, generoso, incondicional y virtuoso para acércanos mucho más a la felicidad, porque ésta es un camino que hay que trazar con amor, no para lograr una vida libre de dolor y sufrimiento, sino más bien una vida con sentido, en donde hay amor hay un terreno fértil para la esperanza y aprendes a decirle sí a la vida".
"También hay que fomentar cualidades positivas ante momentos difíciles, entre más negatividad y quejas haya en la vida de las personas, menos felicidad y más enfermedad, ya que al no ser positivos ante las experiencias malas o adversas fomentamos la ansiedad y depresión".
Finalmente, refiere que es necesario tener propósitos de vida y aceptar la realidad tal cuál es: "si el ser humano acepta su vida, sin filtros, sin mentiras y además delinea metas y las va realizando, por supuesto que esto lo va a llevar a un estado de felicidad", concluye.


« El Universal »