Banner de aplicaciones

Cultural Más Cultural


Evangelizadores que oran y trabajan

Evangelizadores que oran y trabajan


Publicación:17-04-2021
++--

Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan” (Evangelii Gaudium 262)

Estos días en Toledo, motivado por diversas obras de mejora en el Casco Histórico de esta Ciudad Patrimonio de la Humanidad, llama la atención la colocación de una señal de obra en la puerta de la Capilla de la Inmaculada, que es la toledana Capilla de la Adoración Eucarística Perpetua.

Es cierto que es una señal de “quita y pon”, que va cambiando de posición según las necesidades de acceso de vehículos, carga y descarga, pero que también nos puede servir, y además nos sirve, para la reflexión y para la meditación.

Esta imagen, esta fotografía, en la que coinciden la entrada de la Capilla con una señal de trabajo, es en sí toda una llamada a la oración y a la animación misionera, porque nos hace aterrizar en el encuentro de los discípulos misioneros con el Señor, afirmando que los “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan”, como indica el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.

El numeral 262 de Evangelii Gaudium es del todo esclarecedor en este sentido:

Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. Esas propuestas parciales y desintegradoras sólo llegan a grupos reducidos y no tienen fuerza de amplia penetración, porque mutilan el Evangelio. Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad. Sin momentos detenidos de adoración, de encuentro orante con la Palabra, de diálogo sincero con el Señor, las tareas fácilmente se vacían de sentido, nos debilitamos por el cansancio y las dificultades, y el fervor se apaga. La Iglesia necesita imperiosamente el pulmón de la oración, y me alegra enormemente que se multipliquen en todas las instituciones eclesiales los grupos de oración, de intercesión, de lectura orante de la Palabra, las adoraciones perpetuas de la Eucaristía. Al mismo tiempo, «se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista, que poco tiene que ver con las exigencias de la caridad y con la lógica de la Encarnación». Existe el riesgo de que algunos momentos de oración se conviertan en excusa para no entregar la vida en la misión, porque la privatización del estilo de vida puede llevar a los cristianos a refugiarse en alguna falsa espiritualidad”.

Queda claro, también la oración es trabajar, entendiendo este trabajo como movimiento que nos pone en marcha misionera, que nos capacita para la entrega sin medida y sin límites, que nos hace encomendarnos al Espíritu Santo siempre.

Por ello, la unión en esta fotografía de la Capilla de la Adoración con una señal de obra nos lo dice sin matices: ¡en la oración estás trabajando – estás sembrando – por la Misión!, ¡aquí, en esta Capilla, también trabajamos desde la oración misionera!

Y es que son muchas las personas que cada mañana, de camino al trabajo, paran un momento en esa Capilla parar orar y mirar desde el Evangelio su compromiso con la vida, con el trabajo, con la familia, con el día a día que necesita, siempre, encontrarse con la Alegría del Evangelio.



« Redacción »