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Concordia entre la imaginación y la exactitud

Publicación:01-06-2022
TEMA: #Literatura
Desde hace mucho tiempo he considerado a los géneros biográficos como una de las manifestaciones más imaginativas de la literatura
(Primera parte)
Sobre la biografía de Alfonso Reyes “Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos”, de Javier Garciadiego
Víctor Barrera Enderle.-
Desde hace mucho tiempo he considerado a los géneros biográficos (también llamados autorreferenciales o referenciales, según el caso) como una de las manifestaciones más imaginativas de la literatura. Esto podría parecer una contradicción. No lo es, o no lo es totalmente. (El contrato que subyace aquí consiste en decir la verdad sobre uno mismo o sobre alguien más.) Memorias, diarios, autobiografías, epistolarios, vidas y biografías evocan el pasado individual desde la recreación y la reinvención de los acontecimientos. Las variaciones dependen, por supuesto, de la voz que enuncia y de la intención que la impulsa y alienta a la escritura. Y ahí está como muestra el famoso pacto autobiográfico donde el autor cuenta su propia vida y selecciona y recrea los momentos más importantes o significativos de su existencia, convirtiéndose en el personaje principal de la narrativa. Por otra parte, tenemos a la biografía: este modo de escritura “destruye” ese pacto al presentar la resignificación del pasado de otra persona, en un ejercicio de diálogo que se realiza de manera retroactiva: el biógrafo indaga, investiga y, también, cuestiona y desmiente lo que el biografiado había colocado, de manera consciente o inconsciente, como relevante.
Entre paréntesis, y para establecer un deslinde, debo advertir que hoy en día experimentamos, y no hace falta ahondar mucho en ello, el auge de algunas manifestaciones relacionadas con los géneros autorreferenciales; y como prueba está la explotación comercial y editorial de biodramas, biopics y de la llamada autoficción. El modelo predominante parece ser el del mundo del espectáculo: hacer de la vida un drama o una tragicomedia (dependiendo del personaje retratado) y, si se puede seccionar en capítulos de una hora, mucho mejor.
Nada más lejano de esas modas que el ensayo biográfico: un peculiar registro que incorpora el estudio de una vida en particular con la reflexión crítica y cultural del entorno que la ha envuelto. Javier Garciadiego propone en “Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos” (recientemente publicada por la UANL y El Colegio Nacional) un retorno a la biografía de Alfonso Reyes. Digo retorno porque, hace algunos años, ya había dado a la imprenta una biografía alfonsina (titulada de manera escueta “Alfonso Reyes”); y se había interesado por los aspectos personales del escritor, como el florecimiento de su vocación literaria, desde 1989. El retorno no es, pues, un simple regreso, sino una revisitación: nueva lectura que devela otra geografía vital del personaje. Dividida en seis apartados que responden a momentos decisivos en la vida el escritor regiomontano, este ensayo biográfico parte de una detonación estética: el goce de la lectura. Sumemos a eso, el extraordinario trabajo de rescate editorial (empresa de la cual Garciadiego ha sido agente fundamental) y la consecuente divulgación y publicación, en los últimos años, del archivo y de los papeles privados de Reyes (llamados por José Emilio Pacheco como “escritos de sinceridad”) y tendremos una panorámica mayor del esfuerzo escritural de Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos.
El diálogo entre el biógrafo y el biografíado no necesariamente es armónico, al contrario, muchas veces resulta desafiante: “Estoy seguro de que la lectura de algunas páginas de esta biografía le hubiera provocado enojos y dolores a Reyes; sin embargo, confío en que serán útiles a los lectores”, nos advierte el autor en el portal de su libro.
Nada queda fuera de lugar en esta obra. El recorrido cronológico no le impide al biógrafo la ramificación temática y formal. Árbol de papel y tinta que muestra las raíces (esa parentalia alfonsina que se remonta hasta los ancestros en Nicaragua y el posterior asentamiento en Jalisco) y los frutos (la labor literaria e intelectual de Reyes desde una perspectiva que es, a la vez, histórica y cultural). Garciedigo contempla, así, el bosque y las hojas. Despliega la genealogía de la familia Reyes y al mismo tiempo nos otorga el devenir histórico del México decimonónico, esto es, el paso de la conformación del estado nación hacia la implantación del porfiriato, y de ahí (del brazo del escritor regiomontano) el sinuoso camino hacia el México moderno. Nadie proviene de la nada, y como bien explica Garciadiego “La vida y la obra de Alfonso Reyes no pueden ser comprendidas sin conocer la biografía de su padre…” En la próxima entrega veremos la bifurcación de estas dos vidas, y el comienzo de la definición de la vocación literaria de Alfonso Reyes…
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