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Comienzan matlachines a darle color a la Basílica

Publicación:22-10-2022
TEMA: #Fervor guadaluano
Las danzas de los matlachines son organizadas por los creyentes católicos en forma de petición o agradecimiento.
A poco más de mes y medio de los festejos del Día de la Virgen de Guadalupe, los alrededores del Santuario ya comenzaron a impregnarse del fervor guadalupano.
Sin importar la antelación, cada día arriban a la casa de la guadalupana un gran número de danzantes, como símbolo de agradecimiento por las bendiciones otorgadas a lo largo de los años.
Adultos, abuelitos, niñas, niños, y adolescentes, se pueden observar integrando a las danzas que le rinden tributo a la Virgen de Guadalupe.
María Guadalupe Carranza, quien acude cada año con su danza al Santuario, destacó la importancia de este tipo de celebraciones.
"Siempre es importante venir a agradecer por todo lo bueno a nuestra Virgen de Guadalupe, y más en estos tiempos donde impera tanto mal", mencionó Carranza.
Asimismo, señaló que prefiere hacerlo con anticipación para poder rendirle tributo a la Virgen con más comodidad, antes de que el Santuario se aglomere por completo.
Cabe mencionar que, la costumbre de la peregrinación consiste en danzar ya sea desde un punto en particular o calles antes de llegar al templo, entrar a la misa y nuevamente danzar en la explanada.
Quienes también llenan de color las inmediaciones del Santuario, son todos esos vendedores de alimentos que ofertar un sinfín de delicias gastronómicas para todos los peregrinos.
MATLACHINES; TODA UNA TRADICIÓN
Al son de cada pisada y bajo el ritmo del tambor, los penachos multicolores y los lúcidos vestuarios de los danzantes, llegan con fervor al pie del templo, como un ritual de fe y esperanza.
Dicha tradición tan importante, proviene de la cultura nómada, la historia cuenta que desde la época prehispánica, surgió la costumbre en que los pueblos bailaban en honor a sus dioses, se presume que los tlaxcaltecas cristianizados lo practicaban, aunque no se descarta que tal vez fue una mezcla de la cultura guachichil, pues si analizamos la danza a detalle, es evidente que también es un acto de guerra, que tiene que ver con indígenas, cazadores y recolectores, por el uso del arco y la flecha, así como la ejecución del tambor, que llama al combate.
El baile de estos grupos tradicionales mexicanos se ejecuta con un estilo encorvado y pisadas fuertes con grado de dificultad, lo cual la hace lucir con mayor vigor y vistosidad.
Mientras tanto, el vestuario de los matachines consiste en camisa, calzoneras, medias, huarache, nagüillas, corpiño o chaleco, patio o cotense y correleras, además es complementado por el arco y la sonaja.
Durante las danzas, se cuenta con la presencia de uno o dos “viejos”, que son danzantes disfrazados de manera grotesca o de algún tipo de demonio, los cual le dan un toque muy peculiar a estas danzas religiosas.
El viejo de la danza representa el mal que acompaña al peregrino en su caminar, cuyo objetivo es lograr que quienes van en la peregrinación orando y alabando se distraigan, mientras con su látigo y sus ropas hechas trizas, amenazan y tratan de asustar a los que sólo observan a los peregrinos en su caminar, en este caso rumbo a la Basílica de Guadalupe en la colonia Independencia.
Por último, cabe mencionar que, en Nuevo León, las danzas de los matachines son organizadas por los creyentes católicos en forma de petición o agradecimiento.
« El Porvenir / César López »




