Opinion Editorial


Día del Padre

Nelly Cepeda González


Autor: Nelly Cepeda González | Publicacion:17-06-2019
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"Al padre se lo necesita, se le quiere y se le respeta durante la infancia, pero es de adulto, cuando se le entiende y comprende"

Anónimo

 

“Soy la sonrisa de mi padre”, leí en un parabús hace unos días. Y aunque ciertamente se refiere a una campaña comercial, la frase no puede ser mejor aplicada que hoy. Soy la sonrisa –y lo que más amo-, de mi progenitor.

Mi padre, el héroe eterno en mi vida y en mi corazón. Quien en episodios de grandes acertijos, me brindó y me brinda, grandes consejos.

A propósito del Día del Padre que se celebró este fin de semana en México, este ejercicio periodístico es un gran “pretexto” para honrarlo en vida.

Más que hablar de personas perfectas, un padre es a quien esperas al terminar la jornada para que te dé el último visto bueno a la tarea, a quien le confías cosas sin temor a juicios y a quien “torturas” con una interminable lista de preguntas existenciales.

Gracias a José,  el padre adoptivo de Jesús,  se estima sucedió la primer celebración paterna en la historia, la cual acontecía de acuerdo con los cánones católicos, el 19 de marzo, festividad del santo.

En Estados Unidos, se habla de que en 1910 se dio el primer intento por una festividad al padre, pero no fue sino hasta 1966 cuando el presidente Lyndon Johnson proclamara la fiesta del Día del Padre, el tercer domingo de junio.

Más tarde, tocó a Richard Nixon incluirlo como fecha oficial y poco a poco la festividad comenzó a celebrarse en escuelas y comunidades, adoptándose gradualmente en naciones europeas y latinomericanas.

Lo más seguro es que me diga, amable lector, que el “Día del Padre” es una fiesta comercial más, y le concederé razón.

Pero eso no quita el verdadero reconocimiento a los hombres que dan vida, pero también a aquellos que sin ser progenitores biológicos dan la vida por quienes aman, por aquellos que de manera voluntaria y responsable adoptaron, que cuidan, protegen y aman.

Sí, son héroes que de pequeños te ponen una bandita en el raspón, que te sorprenden con un dulce y que te dan tiempo pese a lo largo y cansado de su jornada diaria.

Son esas personas que inspiran a crecer y ser mejores.

Es queja recurrente que los regalos en el Día del Padre salen del bolsillo del propio padre; es cierto. Pero nada se compara con la carita radiante de un niño deseando sorprender a su papá con un presente, por simbólico que sea.

A mi padre, repitiendo lo que me decía, le parecía un buen regalo mi boleta escolar con 9 y 10, así que no hubo queja.

Ahora, el regalo es el tiempo que como hijos le damos a ellos.

Y tal y como sucede en el día de las Madres o el Día del Niño, insisto en que las festividades ayudan o fortalecen la convivencia, pero la celebración, en este caso a nuestros padres, debe ser un homenaje diario.

El poeta inglés Edgard Guest, cuando se refiere al padre, dice que "sólo un padre lo da todo para allanar el camino de sus hijos, haciendo con coraje inquebrantable las cosas que a su vez, su padre hizo por él”. Y añade: quizá sea sólo un padre, pero sin duda es el mejor hombre.

Sin duda, es lo mismo que siento y te dedico a tí, padre mío. Feliz Día del Padre.

Comentarios: nelly.cepedagzz@gmail.com



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