Opinion Columna


Ciclos… ¡La trampa de la vida!

Cristóbal Elizondo


Autor: Cristóbal Elizondo | Publicacion:18-10-2018
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Hay momentos que llegamos a disfrutar tanto, que nos gustaría que duraran más, de ser posible quisiéramos hacerlos eternos, situaciones que nos traen un estatus de alegría y placer, evocando el pasado en nuestra mente. Es por medio de nuestros recuerdos que nos conectamos a nuestras emociones vividas, ya sea de tiempos buenos o de otros que preferiríamos, no hubieran existido.

La vida es una constante colección de momentos y experiencias, encerrados en algo que llamamos ciclos, estos marcan nuestra historia de forma positiva o negativa, se van interconectando entre sí por situaciones o personas.

Los ciclos se hacen presentes en cada faceta de nuestra vida, ya sea en lo profesional, social, familiar y por supuesto a nivel personal en aspectos de autorrealización y emocionales, entre otros. Existen ciclos vitales como son la infancia, la pubertad, la juventud, o la etapa adulta, los cuales no podemos brincarlos, ni eludirlos, simplemente llegan cuando deben llegar, nos van indicando las diferentes etapas de nuestra vida, transcurren en un solo sentido y no tienen marcha atrás cuando estos se han cumplido, pero también hay ciclos circunstanciales que van apareciendo a veces sin pensarlo, de forma casual o porque queremos vivirlos y los provocamos.

La duración de los ciclos está definida por múltiples factores, la combinación de unos, la presencia o ausencia de otros, es lo que nos diferencian y hacen única nuestra vida. Algunos ciclos deben terminar para dar paso al siguiente, otros se van intercalando para gradualmente ser sustituidos por uno nuevo.

En la vida hay algo que es una constante y es el cambio, desde que nacemos hasta que morimos, se abren y se cierran ciclos, es un proceso natural de transformación por medio del cual avanzamos y evolucionamos, pero que a veces alteramos consciente o inconscientemente. Hay momentos que tenemos que vivir por alguna razón, llegan, cumplen su objetivo y debemos dejarlos ir, para dar paso a nuevas experiencias; sin embargo, nuestra mente puede quedar atrapada en situaciones, alterando así nuestro proceso de vida, limitando nuestra evolución, pero sobretodo nuestra capacidad de vivir plenamente el presente.

No cerramos ciclos por miedo o por comodidad, pero caemos en la trampa más peligrosa y es quedar atrapados, viviendo y repitiendo los mismos errores, sufriendo por la misma razón o persona, y padeciendo por no tener el valor para decidir el cerrar un ciclo.

A veces cuesta mucho romper con ese apego o eso que nos vincula a personas que han sido importantes, pero ya no están, o no deben seguir en nuestra vida para poder avanzar. Es normal que nos invada el dolor y sentimientos que nos confundan, no vemos con claridad ante una pérdida. Nosotros tenemos el control, sólo debemos decidir cerrar con el ciclo, no se trata de olvidar a la persona que ya no está, sino de aceptar una realidad y la necesidad de seguir avanzando en nuestra vida a pesar de la pérdida.

Tomar una decisión importante y necesaria con respecto a un empleo, proyecto o actividad profesional, nos cuesta mucho trabajo, aunque tengamos señales frente a nosotros que nos indiquen claramente que debemos hacer un cambio, nos aferramos y hacemos caso omiso, quedamos atrapados en un ciclo que tarde o temprano traerá consecuencias, nos conformamos con lo que tenemos y no queremos perder, pero no vemos las oportunidades que estamos dejando pasar, al no querer salir de una zona de confort o no aceptar que eso ya cumplió su ciclo.

Lo grave de no saber cerrar ciclos o aceptar su final, es que vamos impactando negativamente diferentes áreas de nuestra vida, que pueden ir desde lo emocional, psicológico, económico, hasta tener repercusiones familiares y sociales, no solo nos vemos afectados a nosotros mismos, pues de alguna forma vamos involucrando a quienes nos rodean en conflictos que somos los únicos responsables de resolver.

Todos hemos vivido momentos o situaciones que nos cuesta trabajo dejar ir y las recordamos constantemente porque nos traen emociones y sentimientos agradables o por el contrario, duelen o nos recuerdan errores cometidos, que no hemos sido capaces de superar. La vida es generosa y nos presenta siempre nuevas oportunidades, debemos estar listos para tomarlas, más que capacidad, lo importante es tener confianza en uno mismo, y perder el miedo de cerrar y abrir nuevos ciclos.

El perdón en muchos casos es el factor clave para finalizar ciclos, ya sea a nuestra persona o a quienes nos hicieron algo en determinado momento, el no perdonar nos llena de sentimientos negativos -como el rencor- que a la larga nos hacen daño y nos anclan impidiendo que avancemos.

Nuestros recuerdos nos transportan a esos momentos que han marcado nuestra vida y se vuelven importantes porque son un testigo de lo que somos, ahí es donde guardamos ese cúmulo de experiencias que nos hacen pensar, sentir, razonar y vivir como lo hacemos.

Debemos admitir nuestra responsabilidad y aprender ante cosas que hicimos o dejamos de hacer y aceptar que lo positivo o negativo nos pasa por alguna razón. También, debemos aceptar que a veces la vida nos da experiencias que están fuera de nuestro control, e intentar cambiarlas, solo nos desgastan, y no superar este tipo de situaciones, nos mete en un callejón sin salida.

Cuando se cierra un ciclo puede ser doloroso, pero no cerrarlo aún más, porque puede hacernos perder momentos y experiencias de vida únicos e irrepetibles. A veces, sin razón alguna, nos aferramos a ideas, pensamientos, costumbres o actitudes que nos hacen quedar atrapados en ciclos, romperlos es necesario para poder avanzar. Hay quienes por influencia de otra persona, son víctimas de ciclos nocivos, que solo romperán cuando así lo decidan.

Es innegable que duele aceptar las pérdidas de cualquier tipo, ya sea una relación, un duelo, renunciar a un proyecto, un empleo, lugares o momentos que nos marcan. Los ciclos son la trampa de la vida, para no caer en ellos, se requiere de una decisión, y esa sólo depende de ti.

Twitter: @cristobelizondo
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« Redacción »
Alma Rosa Pérez Ramírez         2018-10-19 11:10:08
Ciclos
Es bueno tu articulo. Todos los dias aprendemos algo y repetimos patrones propios o de alguien mas. Aun a mis casi 70 aveces no puedo sustraerme a ello.
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