Opinion Columna


A J.V.B. le lleg贸 el hambre de los ricos


Autor: Carlos Ponzio | Publicacion:17-04-2018
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Georges Ripert dice que nunca se aborda el medio en que el juez se encuentra y lo atrapa: los despachos.

Sin que este artículo constituya una defensa de las reformas emprendidas por Javier Corral en el estado de Chihuahua, el Consejo Federal de la Judicatura respondió a las acusaciones de parcialidad de la sentencia de amparo que dictara el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Penal con sede en la ciudad de México, respecto a que en un mismo día se turnó para resolver al magistrado ponente el proyecto de resolución, se turnó al Pleno del tribunal y se resolvió en favor del fuero federal y las autoridades de Chihuahua la competencia para resolver la desviación del dinero público recibido de las arcas públicas y hechas llegar a las cuentas de las empresas del ex Secretario General Adjunto del CEN del PRI: Alejandro Gutiérrez Gutiérrez.


En defensa del anterior fallo que sustrae de la competencia de las autoridades locales de Chihuahua el problema del desvío de recursos públicos en la gestión de la administración pública de César Duarte que representa los intereses de todos los jueces y magistrados del Poder Judicial Federal, del Jefe del Ejecutivo, de los legisladores y por supuesto, de todo el Poder Judicial Federal, adujo que : “… es lamentable que quien no es capaz de convencer por la vía del derecho, busque hacerlo cuestionando el actuar independiente de los juzgadores, quienes no dictan sentencias por popularidad. Su único compromiso es la Constitución y con nadie más. No dictan resoluciones para agradar a actores políticos…en su actuación los jueces y tribunales federales son autónomos e independientes, ajenos a las injerencias de cualquier otro órgano del Estado o actor privado”.


Como puede verse en la defensa que legítimamente hace el Consejo Federal de la Judicatura de la burocracia federal, aduce la autonomía y la independencia de jueces y magistrados y de que los fallos judiciales están impregnados de los principios de la Constitución y de los derechos humanos, no así de la popularidad sino de la razón de la argumentación jurídica. Sin embargo, el CFJ pasa por alto


que el gobierno y la judicatura del sabio no pueden imponerse en el mundo, no porque falte su conocimiento y práctica de la meditación, imparcialidad y fuerza de convencer,…sino porque no hay ninguna seguridad de que el sabio no sea sospechoso de subjetividad, ceguera y parcialidad, ninguna seguridad de que el sabio sea reconocido propiamente como tal. Por esta razón se han impuesto en el mundo civilizado las dos últimas garantías de objetividad jurídica: el juicio de los hombres (en el proceso de elaboración de la ley), que ya necesariamente lleva involucrados los métodos proféticos de la unción de los legisladores que no desean la participación popular” (Tehodor Sternberg. Int. al estudio del derecho)


Tehodor Sternberg: “…Platón reconocía que la sofocracia, el gobierno y la judicatura del sabio, no pueden imperar en el mundo, no porque le falte su conocimiento y práctica de la meditación, imparcialidad y fuerza de convencer,…sino porque no hay ninguna seguridad de que el sabio no sea sospechoso de subjetividad, ceguera y parcialidad, ninguna seguridad de que el sabio sea reconocido propiamente como tal. Por esta razón se han impuesto en el mundo civilizado las dos últimas garantías de objetividad jurídica: el juicio de los hombres (en el proceso de elaboración de la ley), que ya necesariamente lleva involucrados los métodos proféticos de la unción de los legisladores que no desean la participación popular


A este respecto, no me queda más que reproducir lo expuesto por Karl Schmitt en mi artículo pasado: la exigencia una justicia popular nunca consideró las conexiones de la teoría constitucional, porque no reconocía con la claridad suficiente hasta qué punto se condicionan recíprocamente la independencia del juez y la vinculación más rigurosa de la ley; y que la ley tiene que ser una ley que produzca una verdadera vinculación , y no una simple referencia en blanco-capaz de politizar la justicia a normas indeterminadas y al criterio judicial”.


El viernes pasado: 13 de abril de 2018, a media mañana, recibí del teléfono celular 818 387-03 48 una llamada del señor Rafael Ibarra Carmona a mi celular, diciéndome que su familia me había perdido la confianza y que le proporcionara en ese momento el lugar en que me encontraba para que le diera una explicación


del porqué en casa de sus padres se encontraba un Actuario(a) de los Medios de Comunicación Social del Poder Judicial de Nuevo León, requiriéndoles sobre la desocupación inmediata de su casa en San Nicolás de los Garza. Inmediatamente le hice saber a la auxiliar del Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León del evento. No del de la voz aguardientoza que se anima de valor y emboscado en el anonimato tras reproducir la grabación del grito chillón de la niña que demanda Papá, papá…ayúdame, cierra el círculo de la conversación “tengo detenida a su hija en una casa de seguridad…etc.”: sino del Actuario o de la actuaria que debió notificar la celebración de un segundo remate para el día 27 de abril maltrata y amenaza de desahuciar a los deudores en el acto.


Reflexioné sobre las palabras, pero me ganó el vacío del proceder del asusta pendejos condicionado por la decisión del juez de distrito Julio César Franco Ávalos dentro del amparo 1356/2017, el cual dejó sin materia por estimar como válido el acto reclamado en abuso de la improcedencia, porque francamente estaba obligado a examinarlo bajo la consideración de que el emplazamiento a juicio debía hacerse en el domicilio , acudiendo al Juez Auxiliar o al secretario del Ayuntamiento, incurriendo el juez de distrito en una alteración de los hechos impugnados, cuya omisión se hizo valer en la revisión del amparo, en tanto la red de colusión convalida un contrato en que no intervino el interesado y se le autoriza a rematar bienes muy por encima de lo pactado y de lo no pactado. No se trata de poner en duda la buena voluntad judicial. Georges Ripert dice que nunca se aborda el medio en que el juez se encuentra y lo atrapa: los despachos. A Jesús Valderrama Bertoni le llegó el hambre de los ricos y lo empuja al crimen.



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